lunes, 19 de febrero de 2018

Resultados




Resulta que…¿Por qué, con frecuencia, arrancamos a contar un chiste así? ¿Qué es lo que resulta? ¿A quién resulta? ¿Cómo, dónde, cuándo? Los resultados de las encuestas dieron…a lo que siguen una sucesión de nervios que empañan la visión y el pensamiento de quien escucha. Tengo el resultado de los exámenes médicos. ¡Mamá! Qué situación angustiante, por más que hayan salido bien. Ese ínfimo segundo crees que te morís. O: bueno, chicos, está el resultado de los exámenes. Y lo que comiste automáticamente te cayó mal. Sentís que te desvaneces y te traga el suelo. “Esta vida no me ha dado más que suspenso”, decía un viejo conocido.
La cuestión es que los resultados son la mera consecuencia de lo que hicimos para llegar a eso. O no. A veces se padecen injusticias. “Jugamos re bien, pero perdimos”, sucede en los equipos de fútbol, deporte en el cual gana el que hace más goles durante 90 minutos, o 100 como mucho, cuando no hay alargue, o penales.
“El bien y el mal definen por penal”, cantaba Mollo en el 5° tema de La Era de la Boludez, quizás no, pero subrayando un maniqueísmo dialéctico que confrontaban equitativamente en el empate en una especie de shing y shang indefinido.
La indefinición de los resultados que generan inseguridad, tan cara al ser humano y  tan fantasma que lo asusta porque cree que tiene la vaca atada, o la plata asegurada, o la certeza, sabiendo equivocarse y asustándose de ello. No tenemos nada, aún teniéndolo todo. Nada nos pertenece, ni siquiera nosotros mismos aferrándonos en cuclillas, abrazándonos a nuestras rodillas y con la cabeza hundida en nuestro pecho, formando una pelota que rueda y se dirige a un destino incierto. Nunca se sabe cuál será la última vuelta de esa pelota que anda y rueda por la vida, girando lentamente, o rápidamente, según lo que llevemos en las cabezas y en los corazones que nos impulsan a seguir girando en la rueda humana al son del planeta Tierra que también rueda y gira alrededor de un sol que se hace cada año más fuerte y quema con más devoción, como si se vengara de la falta de valor que le damos a la Naturaleza, intervenida por ese hombre con miedo que busca constantemente la seguridad, y está cada vez más inseguro.
Inseguro de sí mismo, adquiriendo la seguridad en el country, contratando cada vez más servicios de seguridad, para alejarse de ese otro hombre que no tuvo las mismas oportunidades, para diferenciarse del otro que no pudo, no supo, o no quiso, como le conviene pensar.
El pensamiento que forjamos día a día para quedarnos tranquilos de nuestra rutina. Que lo que hacemos esta bien. Sin el más mínimo atisbo de juicio crítico ni de la más sublime mirada hacia el costado, con las ojeras de los caballos de carrera, en una competencia atroz e irrefrenable hacia la nada, hacia la muerte, que nos espera orgullosa de haber vivido una experiencia formidable y contenta sabiendo que la victoria era suya.
Suyo era el resultado. Su resultado era la muerte. El resultado final, letal, mortal. ¿Por qué reparar en estas cuestiones resultadistas si ya sabemos cuál es el final? Teniendo en cuenta eso, buscamos actividades para huir de ese pensamiento feroz de saber que nos vamos a morir. A diferencia del animal, el hombre sabe que va a morir. La muerte sabe que lo va a matar. La vida se rebela y le sonríe a la muerte. “Quedamos los que puedan sonreír, en medio de la muerte, en plena luz”, canta Silvio Rodríguez, en Al Final de Este Viaje. Si llegaron al final de este osado e inútil ensayito, los convido a ponerse esa canción, y a disfrutar de la vida. 

lunes, 12 de febrero de 2018

Shhh...Estado Dormido


Tratar de hacer un Tratado de Economía Política en estos tiempos requiere de un océano de paciencia sumergiéndose en las teorías más perversas para con el pueblo al que tendría que servir, que para eso se ha inventado, hasta las más sublimes que intentan enaltecerlo mejorándole su calidad de vida.
Hoy en día el neoliberalismose apoderado del poder. La derecha ha avanzado triunfalmente por casi todo el mundo como si no hubiésemos tenido nunca la expriencia de las consecuencias nefastas que ha generado su aplicación, apuntando a liberar los mercados capitalistas, dejando en el trono al capital para que decida sobre el futuro de las gentes, con el inminente vaciamiento de un estado dormido.
La división del trabajo tan en boga en los caminos del capitalismo y su organización embruteció al hombre y le quitó las ganas de instruirse más allá de sus condiciones específicas volcadas en su trabajo específico, lo que le generó falta de empatía con el trabajo de otros hombres que realizaban diferentes tipos de tareas, causando desasosiego en sus tareas diarias, respecto de su situación particular y la de su familia, quebrando su perspectiva colectiva en lo atinente a los trabajadores que circulaban en otros tipos de actividades, pero que pertenecían a la misma clase social.
Las situaciones de injusticia que vivían dentro de sus trabajos las arreglaban con el patrón de turno si es que este quería. De lo contrario, la parte abusiva de la contienda laboral terminaba ganando una pulseada que ya tenía un ganador desde el vamos: el dueño del capital, generándose una lucha desigual aprovechando el ejército de reserva industrial con el que contaba el patrón, si el peón no quería aceptar las reglas de adhesión que se le imponían desde la patronal. Fue así que aparece la figura gremial, al haber tantos casos de injusticia laboral. Se empiezan a reunir los trabajadores, tratando de dilucidar las cuestiones en común que tenían cada uno.
Se fueron agrupando cada vez más y sucedieron cosas revolucionarias.
El Estado fue garante de la filosofía empresaria y sus abusos contra los trabajadores, generando leyes que permitían encubrir las más perversas injusticias contra los trabajadores , en salvataje de la propiedad privada tan cara al capitalismo, tan defendido por la democracia.
Un estado dormido, que toma clonazepan todo el día, genera la necesaria pasividad para que los insomnes mercados se apoderen de su esfera, cada ve más chiquita y menos presente en las demandas sociales, para con la clase media y para con la clase más vulnerable.

miércoles, 31 de enero de 2018

El juego de la Oca argentino



Mientras los dioses se disputan lo indisputable, los hermanos de la tierra se pelean entre copas de amistad, las fuentes de lo que será su rica pobreza, y los pobres se enriquecen de historias, entre sobremesas de carencias y abundancias de una alegría que contrasta con la tristeza.
Risas de llantos y llantos de risa subsisten hasta que llegue la tan vital muerte, que a todos nos tiene junados y que en cualquier momento alguien se le escapará burlando y esquivando la tan desafilada guadaña que aguarda el filo de la noche diurna, para ella, para llevarse un alma más que engrosará su capa de pieles humanas.
La humanidad está a la altura de la bajeza miserable que hace al altar de los señores que abundancia detentan, tan pobres de espíritu, como obesos sus cuerpos de holgazanería, llena de buches de abundancia y miserias masticables a la hora de repartir panes y peces.
Jesús fue un revolucionario en ese sentido, tan enemigo de la nobleza y amigo de la pobreza material, tan amigo de Judas como enemigo de los apóstoles que tergiversaron sus palabras para apoderarse tanto de su sabiduría, cuanto de las profecías que auguraban un seguimiento a esa religión por la que murieron tantos cristianos y por la que mataron tantos aborígenes.
Los nativos tenían sus dioses, que auguraban la llegada del hombre blanco, creyéndolo dios y rindiéndoles pleitesía, que se desmoronó en cuanto el foráneo sacó la espada y la biblia e hizo visible su objetivo fundamental, tan lejano a evangelizar aquellos destrapados cubiertos con trapos, quienes ostentaban un calendario perfecto con los astros y una civilización bárbara en la que no dejaban a ningún hermano morir de hambre, en una economía de subsistencia que consistía en rendirle culto a la tierra que tantos frutos les brindaban y fumando la pipa de la paz para hermanarse con el enemigo. Tanto que aprender más que avasallar.
Fue una masacre. Los europeos contaban con toda la tecnología de la edad media para hacerlos percha en el placard del museo medieval. El medioevo se tiñó de rojo sangre cuando el aborigen se dio cuenta que venían a violar a sus mujeres para engendrar sin darse cuenta la sangre gaucha que nos dio a Juan Moreyra, entre otros a quienes les costaba adaptarse a una vida que no les pertenecía. La rebeldía sanguínea fue mucho más fuerte que las Leyes de Indias, la mita, la encomienda y el yanaconazgo, tres sistemas laborales que explotaban al aborigen en su propia tierra, lo que generó revanchas, tantas veces castigadas con el peso de la ley de “civilización” que querían imponer los colonos.
Colonización. Colón dejó una herencia de colon irritable que hoy persigue la pesada herencia de una Argentina que sufre, sufrió y sufrirá la grieta entre Liniers vs la Revolución de Mayo, quienes rendían culto a la Corona aún liberados del yugo de España como los Saavedra y quienes querían una revolución ferviente y radical como Moreno, envenado por este último; entre los federales de Rosas y Dorrego y los unitarios de Lavalle, entre San Martín, que quería la liberación del continente y el gobierno de Buenos Aires que no le enviaba la ayuda que pedía, desconcentrando el gobierno central para formar la triple alianza y derrotar al gobierno paraguayo que tenía el tupe y el coraje de forjar una nación más culta que los tres países que le hacían la guerra para no dejarlo crecer.
Los conservadores que querían una patria de campo contra los progres que abogaban por una país de industria. Peronistas versus radicales. Trabajadores, teóricamente defendidos por los sindicatos y gremios y la patronal, defendidos por sindicatos y gremios. Dictaduras versus democracias. River versus boca. Julio Sosa contra el Polaco Goyeneche. Chevrolet contra Ford. Adidas versus Nike. Amor versus odio.
La síntesis es un país donde se retorna al pasado, como el juego de la Oca, siempre va a empezar ia ia o. es muy divertido, si si si. Es muy aburrido, no no no. Un, dos, tres, cuatro…hasta cuánto tendremos que contar para aprender del pasado.

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