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Las Calles de Macri

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La quietud lleva a registrar momentos. En este caso era una quietud inquieta. Porque era un cuerpo que permanecía sentado en un colectivo. Que iba para adelante atravesando las gotas de lluvia que estallaban contra el parabrisas y que un limpiaparabrisas no les dejaba ni tiempo a que caigan. Parecía una ciudad que lloraba. Una herida abierta. En las desiertas calles porteñas, una peluquería que intentaba ponerle onda con un nombre en su cartel: Énfasis. Como si de cortarse el pelo se tratara el asunto para impulsarse hacia la felicidad. Al toque se me viene el tema Marcha de la Bronca a la cabeza: “es mejor tener el pelo libre, que la libertad con fijador”. Imagino a las peluquerías como un centro foucaulteano de disciplina social. Y enseguida me digo que estoy exagerando. Enseguida elaboro una estúpida teoría ampliamente refutable: la gente desprolija es más inteligente. O piensa mejor. El que es prolijo tiene la mente más estrecha. Por ahí se da. Quizás no. “Toda generalización me...

Vida a la muerte

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Cuando muere alguien muy cercano,  o alguien cuya existencia nos llenaba de gozos y alegrías, o alguien que nos arrancaba una sonrisa en medio de una inmensa tristeza. Esa cara sonriente plagada de lágrimas que se transforman de tristezas en lágrimas de llanto, pero de risa. Y cae la noche ante esa muerte inminente, inesperada, se hace sin querer un homenaje, a ese muerto, que pasó a mejor vida, y nos deja en esta a quienes no queríamos que cesara su existencia. Se va un grande, dicen todos. Un grande que se reía de sus miserias y las compartía con quienes reían con él. No de él.  Un tipo que hacía gala de las contradicciones de las apariencias y sus contrastes. Un grande que se reía de las pequeñeces de la mentalidad de algunos, a quienes tomaba con humor y con amor. ¿por qué no? Porque no podía odiar una persona de esa grandeza espiritual. Esas personas que nos iluminan cada mañana con sólo pensarlas. Esas mañanas oscurecidas por la rutina diaria y miserable.  Que ...

La Venganza de la Muerte

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"La muerte que es celosa y es mujer  se encaprichó con él y lo llevó a dormir siempre con ella" (Fito Páez, "Flores en su Entierro", Enemigos Íntimos-1998) Un Goliat que derrota a David, al menos en una de sus batallas  en pos de la humanidad Un hombre al frente que llevaba sólo tres letras Las letras que salían de puño duro, pero sin perder la ternura jamás Burló la muerte en varias ocasiones, hasta que ésta se vengó sin pensar lo que ello generaría Su estampa sigue firme en las remeras y en los cuerpos que memorizan y eternizan su recuerdo, en contraposición a la apatía del no te metas o del algo habrán hecho que anestesiaba a la juventud. Libre y rebelde contra la falsa libertad, que hipócrita y cínicamente viene envuelta para regalo Su vida convertida en herida ajena que se hace propia en su caminar La venganza del marginado, del sufrido, del vilipendiado y del despojado Su norte apuntando al sur. Su Argentina que...

El Flaco

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Al flaco le gustaba volar Al flaco le gustaba leer Los libros lo veian crecer La calle lo echaba a andar Por las calles del cuartel No se anima un general Es difícil encerrar La apertura de la sien La guita como algo fugaz Las cuentas nunca le iban a dar El vicio de un cigarro prestar Para un amigo también habrá Enjutas de sus manos Poesía en primer plano Las manos de su madre Cantadas por un villano Flaco…quien cantara en las peñas Flaco…quien romperá esquemas Flaco…cuanta tristeza y pena Flaco…queda tu risa eterna, flaco. Desde el cielo el nos ve Convenció hasta ese dios Que lo quiso castigar Cuando le brotó amar La vida y la guitarra Enfundada en su alma La propiedad es absurda Dijo en su última curda Flaco…quien cantara en las peñas Flaco…quien romperá esquemas Flaco…cuanta tristeza y pena Flaco…queda tu risa eterna, flaco.

Incinerar la solidaridad

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El contrato entre dos personas es un acuerdo de voluntad común regido por una serie de derechos y obligaciones estipulados en sus cláusulas. La verdad es que el hombre, en su afán conflictivo de incumplir con sus obligaciones y realizar uso y abuso de sus derechos, ha constituido este tipo de documento privado entre dos personas a fin de que quede escrito y registrado que un día tal, en tal lugar, dijeron que tal y tal cosa sobre determinado bien o cosa, sobre la propiedad privada de cada uno de ellos. Algunos ven en el mismísimo matrimonio un contrato. Raro, porque generalmente los contratos versan sobre alguna cosa o derecho, no sobre las personas como objeto del contrato. Cómicamente, hay una canción de La Sole, por todos conocida, que se llama Mi Propiedad Privada.  Que justamente, plasma aquella cuestión problemática de la posesión de un ser humano en nombre del amor cual si fuera una cosa. Los contratos nacen para ser cumplidos, dice uno de los artículos del Código C...

Otra Vez ganó el neoliberalismo en la Capital

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Los montoneros negociaban con sus víctimas Born. Época de Menem. A Carlos Saúl I le convenía que los llamados dos demonios estrechen sus manos durante su gobierno mientras que él mirara desde afuera, desde adentro, esa estrechez. Ese cruce de manos de la que hablan los peronistas cuando quieren ningunear a la izquierda diciendo que la izquierda y la derecha se dan la mano. En este caso era para seguir la tura del dinero que había pagado el viejo Born para el rescate de los hijos. O por el hijo de uno de los dueños de la empresa más grande de la patria setentista. 60 mil millones de dólares era la cifra, mientras Born y Galimberti (ex de Susana) se hacen socios bajo la mirada del Corcho Rodríguez (ex de Susana). Los militantes ya estaban muertos. Algunos. Otros, acusados de delación mientras eran torturados por la siniestra maquinaria militar. La cúpula montonera negociaba con su más acérrimo enemigo. Miles de muertos y desaparecidos. ¿Qué habrían pensado? Hoy ya no piensan porque ma...

El llanto de la noche

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Es día de frío y llega a la casa. Abre la puerta y no sabe con lo que se va a encontrar. El sentado en el sillón, esperándola. Ella viene de hacer cosas. El no sabe qué. A esa altura ni le interesa. Tan metido cada uno en lo suyo, se dan un beso. Se saludan como una cuestión de cortesía. No porque querían saludarse. Las cortesías suelen ser desganadas. Suelen ser, por momentos, circunstancias obligadas de la vida que, como todo lo obligado, disminuye a ultranza la voluntad. Este era un caso de esos. Donde ambos estaban tan lejanos y tan cercanos a la vez. Tan cercanos que dormían juntos. Sólo dormían. No se arremolinaban entre las sábanas como tiempos pasados. No se buscaban con las piernas uno encima del otro. Tampoco se pedían disculpas si uno le cambiaba el programa en el televisor si el otro estaba mirando. Ya no había ganas ni de pelear ni de exigir nada. Era una inercia insoportable la que vivían, perdiendo toda clase de intensidad en sus vidas. Los pequeños logros no lograb...