lunes, 20 de julio de 2015

Otra Vez ganó el neoliberalismo en la Capital

Los montoneros negociaban con sus víctimas Born. Época de Menem. A Carlos Saúl I le convenía que los llamados dos demonios estrechen sus manos durante su gobierno mientras que él mirara desde afuera, desde adentro, esa estrechez. Ese cruce de manos de la que hablan los peronistas cuando quieren ningunear a la izquierda diciendo que la izquierda y la derecha se dan la mano.
En este caso era para seguir la tura del dinero que había pagado el viejo Born para el rescate de los hijos. O por el hijo de uno de los dueños de la empresa más grande de la patria setentista. 60 mil millones de dólares era la cifra, mientras Born y Galimberti (ex de Susana) se hacen socios bajo la mirada del Corcho Rodríguez (ex de Susana). Los militantes ya estaban muertos. Algunos. Otros, acusados de delación mientras eran torturados por la siniestra maquinaria militar. La cúpula montonera negociaba con su más acérrimo enemigo. Miles de muertos y desaparecidos. ¿Qué habrían pensado? Hoy ya no piensan porque mataron el pensamiento de esa época. Aniquilaron la juventud pensante. Lograron el bullying a cambio de la solidaridad. Hoy ya no piensan porque murieron por una causa. Equivocados o no, se la jugaron. Familias enteras. Por la Orga, como ellos la llamaban.
Mientras, los sobrevivientes negociaban con los que habían sido sus supuestos enemigos en la época del vale todo menemista. Se pasaron por el forro las consignas, por las cuales mandaban al muere al que no las cumplía.
Mientras, el menemato reclutaba gente del “sufrido” grupo económico Bunge & Born para que les maneje las finanzas del país. Se estatizó la deuda privada. Se privatizaron servicios públicos. Hasta con la salud y la educación se metieron, recortando presupuesto. Los montos no querían esto. Me imagino. Nada más lejos que el neoliberalismo y un estado ausente. Si Evita viviera, se escuchaba por ahí.

Ayer ganó el neoliberalismo en la Capital de la Argentina. Otra vez. Y me transporté a esas épocas de menemato. Donde lo último que había era la presencia de un estado. Donde el mercado se hacía una orgía con el estado. Donde las relaciones carnales con los yanquis eran alevosas. Pensé que no aprendíamos más. Pero vi los porcentajes y el macrismo bajó. Perdió apoyo. Por lo que me alenté de una forma optimista y quizás estúpida. Que buena elección hizo Lousteau con el voto antimacri y pro intervención estatal. Parece que la gran ciudad capital también pide a gritos un cambio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

qué buen análisis, muy esperanzador....Ma

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017