miércoles, 14 de diciembre de 2011

OTRA VEZ CHEJOV, EN POSICIÓN ADELANTADA

Esta vez parte de un cuento de Chejov. Recoger un par de frases que tengan algo de cierto es tarea fácil. Por ejemplo,…”antes las gentes eran sencillas, pensaban menos y por eso resolvían los problemas con valentía…”
Lo cierto es que anteriormente a esta cultura de la especulación constante y sonante que nos es determinada desde nuestros medios de vida, nadie se hace cargo de nada. No existen más los valientes que se hacen cargo de los problemas. Hay una constante evasión a los mismos. Como una saturación mental provocada por el bombardeo informativo desde que una persona se levanta del catre hasta que se acuesta con el cerebro arrugado, hecho una pasa de uva. El cerebro no da abasto y elige huir y esquivar los problemas. Nadie se hace cargo de nada. Y si puede se la pasa al otro. Fiel a la división del trabajo y a la especialización idiotizante del trabajo.
Pero continuemos con este autor que, a pesar de ser ruso (mala palabra) , es interesante ver cómo desmenuza la sociedad de no hace tanto. Parafrasea a uno de sus personajes diciendo: “nosotros, por el contrario, pensamos demasiado”. Convengamos que el autor escribió esto en 1887. En la Rusia precomunista, aún bajo la égida del zarismo. Pero el tipo vio que se pensaba mucho y se hacía muy poco. Sistema feudal de producción, en Rusia nunca llegó a desarrollarse en su máximo esplendor la revolución industrial que sí acompañó a varios de los países europeos. Es el pecado más grosero de la intelectualidad, religiosamente hablando y ya que mencionamos al feudalismo. La falta de praxis. Mucha elaboración teórica y poca praxis. ¿De qué sirve? Como lo que se hace.  Peinsa el autor que de nada sirve tampoco hacer todo sin que ni una mínima neurona piense en problematizar aquello que se está llevando a cabo.
“la lógica nos abruma”, dice anton (Chejov). La lógica pudo ser vista como un sistema de pensamiento que más que abrumarnos nos deslumbra para solucionar problemas que están fuera de toda lógica. La cuestión social, la política, la economía de un país está muy lejos de solucionarse solamente con la amiga lógica, piebsa Chejov, que toma a la susodicha como mera herramienta social de cambio y no como una estatua a la que hay que consultar cual santuario, ya que mencionamos al Medioevo (no morales, por supuesto). Es como decir que la tecnología va a solucionar el tema del hambre y la desigualdad. Con toda la tecnología que hay en el mundo. 
La lógica , según Anton, nos abruma. Armas de doble filo.. según uno de sus personajes, el progreso es directamente proporcional a la reflexión y la sutileza. Será que el progreso va acompañado del avance de la ciencia y que por ende, hace que el hombre se vea cada vez más en la necesidad de usar más la cabeza que la fuerza. Esta última queda para la resaca del progreso. Ese precio alto que tienen que pagar las sociedades que más evolucionan hacia una perfecta involución traducido en el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres.
Podríamos decir que Chejov es un autor que predijo las conductas humanas posmodernas a finales del siglo XIX, durante el modernismo. La especulación como arma del pensamiento, como método de análisis de los problemas y como acentuación acérrima del individualismo. Sólo reflexiones. Equivocadas o no. Reflexiones. Sin miedo, por favor. Se aceptan disensos chejovianos y antichejovianos.

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