sábado, 31 de diciembre de 2011

RUMI CANI (PIEDRA SOY)

Cacho se enteró que era una piedra. Para sus enemigos, era una piedra. Quien de afuera lo veía y no le importaba su interior se pensaba que era una piedra.
A lo mejor lo querían mover y no podían. Porque se movía por motus propio. Como la piedra de Tandil. Movediza cuando ella quiere. O porque era una piedra que formaba parte de una montaña ideológica donde cada vez se sumaban más piedras y la montaña atravesaba toda la cordillera de los andes. Era notorio que cada vez eran más.
La cuestión era que cada vez con más frecuencia se querían sacar más de encima esa piedra del zapato. Estos personajes hobbesianos daban de morfar a esta especie de nueva identidad que había descubierto Cacho cual coraza en que se escuda una tortuga. Lenta pero contundente. Ellos lo hicieron de piedra. Alimentaron su propio monstruo haciéndolo cada día más fuerte. Con cada subestimación, con cada insulto por detrás, cada voluntad en su contra, cacho resurgía de sus propias cenizas como ave fénix.
Cacho pensaba que estaba bueno ser roca. Lo pensaba en un dialecto aborigen diciendo Rumi Cani, piedra soy. Nada que ver con el genocida que está pintado en el billete de 100 pesos argentino, sino a la roca que se refiere un tema de La Renga: “la piedra es piedra porque sabe que, cuanto más dura triunfará, pero tu alma echa de cristal, contra esta vida se hará trizas”. Pensaba que era sabias palabras de Gustavo Napoli de La Renga, que más allá de las incumbencias, siguen firmes como banda, constituida de rocas.
Después de todo, pensó Cacho, está buenísimo ser una roca. Es dureza. todos aquellos desafíos que le habían planteado los imbéciles contractualistas (Hobbes, Locke, Rousseau, Kelsen) que lo tildaron de ese modo, lo hicieron cada vez más duro. Lo que se llama el invento de la propia destrucción. Como canta René Pérez, calle 13 , se mete en el sistema y explota desde adentro. Cada paraíso cuesta un infierno. Cada dios crea su propio diablo. Hasta que un buen día el monstruo construido detalladamente cada día se termina comiendo vivo al angelito que lo creó. Ese día, el ángel caído y desplumado agonizando desde el suelo se pregunta: ¿ qué fue lo que pasó? Y no entiende el accionar de Frankestein. La piedra que tanto se empeñó en construir se le vino encima.
Ese día la justicia se quitó la venda de los ojos y aún con la vista un poco nublada ve un paisaje donde la piedra se hizo montaña y la montaña cordillera.  

jueves, 29 de diciembre de 2011

Aprender a no repetir


El flaco vivía en España. Laburaba y mucho. A tontas y a locas, dirían las viejas. Y aprendió. Muchas cosas. Entre esas a escribir, relatar hechos, a que se hablaba sin saber, se escribía mal. Se hablaba mucho. No importaba de qué ni si era empíricamente comprobable. Había que hablar  y decir hasta la estupidez más grande del mundo. Quedar bien a costa de las más míseras miserias. Si había algo miserable era las actitudes que veía en todos y cada uno de la gente que lo rodeaba.  Generalizaba mal, pero con eso se conformaba. Individualizaba el lugar para conformarse. El arte de la vendetta a la orden del día. Mentir para sobrevivir. El dólar celeste se quedaba corto. Quejas sin dolor. Fluorescencias de pelotudez después de hora. Chupamedias por doquier. Esquiroles gallegos. Regocijos de las desgracias ajenas co lágrimas de cocodrilo. La envidia maliciosa de la dicha ajena y la pregunta sobre la propia. Sonrisa cínica ante el sufrimiento ajeno. Sonrisa sin completar, media sonrisa. Abuso de poder se llamaba su jefe. Resistencia fue su nombre.
El flaco aprendió, por sobre todas las cosas. Eso es lo que más valoró. No hay mal que por bien no venga, pensó. Aprender a no repetir. Aprender lo que no hay que ser ni hacer. Saber qué personas tienen vocación y cuáles son meros monigotes. Quien se la juega y quien esconde la cabeza como avestruz ante la más mínima difilcutad. Quien defiende realmente el sistema ante el cual no se está enteramente de acuerdo, aunque su importancia sea crucial cuando hay grupos que se empeñan en desestabilizarlo como antaño. Aprendió y cuando llegó se preguntó: ¿tan lejos queda España?

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CATALINA: UNA REVOLUCIÓN

Y si. Ya está acá en casa. Tras siglos de espera que fueron nada más que nueve meses eternos. Fue una eternidad hecha embrión para nosotros, cuya ansiedad desembocó en un sinfín de actitudes incomprendidas o no por quienes nos rodeaban. Miedo. Cagazo, del mayúsculo. Te agarra una especie de infinitos signos de preguntas que azotan tu cabeza y tu corazón, cuyo sístole y diástole no da abasto en el momento crucial del encuentro con esa indefensión ante el mundo al que nunca pidió llegar. Y que algún día sé que me recriminará. Y yo, como un infeliz, sin respuestas.
Una cosita que tengo atrás en este momento con breves respiraciones que cada tanto te obliga a pararte por más cansado que estés , para ver si sigue su curso. Un serhumanito que contradice toda teoría freudiana acerca de la inexistencia de la felicidad. Son momentos sí, sobre todo cuando estoy con ella.
Es el momento en el cual todo te chupa un huevo. Y de verdad. Que odiás a todos menos a tu hijo, siguiendo los preceptos de Charly García. La fuerza sale de donde menos lo pensás . por más que estés recontra herido del maltrato diario, de la saturación de la vida misma un fin de año, de. Resurgís como ave fénix con la fuerza de una topadora, como dice Otra Vez Vos.
Ya está en casa. Durmiendo. Y yo estoy con ella mientras exista. Se que voy a pedir lo imposible. Me gustaría que no sufra nunca, ni siquiera en el momento en que sea necesario. Pero sé que es estéril. Cuando todo está jodido es cuando más hay que poner. Y así llegó ella, como una revolución en medio de un crisis.  Después de semejante esfuerzo, haciéndose rogar por las parteras para salir del vientre materno. Miedo a lo desconocido , quizá. Pero donde pasa despierta amor, una luz en el más oscuro rincón del malestar de cualquier ser humano con un ínfimo de sensibilidad. Donde pasa genera revolución, corridas, desesperación , nervios de que nada le falte. Despertó una tormenta de la puta madre poco antes de nacer. Eso generó en mí. Una tormenta que limpió con toda la mierda que uno tiene adentro y que una criaturita como esta se encarga de limpiar.
Y ahora agarrate. Se está despertando de nuevo. Y no dormís una mierda . Pero no te importa. Porque esa cosita chiquita que depende de vos te hace más fuerte que cualquier cansancio natural que puedas llegar a tener. Si eso no es amor…
Creo que hasta el más fino burgués se animaría a cambiar los pañales llenos de lo que somos. El chico no hace más que demostrártelo y echártelo en cara. Y encima se ríe . Porque nos gozan. Porque no tanta doctrina hay que enseñarles sino cuánto más hay que aprender de ellos , de su inocencia, de sus preguntas que nos descolocan. Porque ni nosotros sabemos la respuesta. E inventamos algo de momento como para dejarnos conformes. Porque somos egoístas. Y esa respuesta queda en la cabecita del pibe y si hacen algo mal les echamos la culpa. y los primeros en equivocarse ante la falencia de un chico es el padre que fácilmente proyecta la culpa en su hijo, cual signo propio de frustración.
Pero esto será más adelante. Ahora, se viene el estallido del llanto, del hambre, tan insatisfecho en algunos chiquitos que ya nacen sin posibilidad de sobrevivir por el contexto económico, político, social en el que surgieron. Vulnerables.
Acá está ella. Revolucionándome la vida. Y si es así que viva la revolución. Agarrate Catalina que te voy a buscar.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

obsesivo como pocos

“Que nuestra relación no sea ficticia, como tantos amores que dicen ser civilizados. No quiero que me mientas. No quiero que me digas la verdad porque me da miedo. De sufrir. Aveces tomarlo como chiste me hace sentir mejor. Pero me lastima profundamente.” Esto pensaba el tipo la noche que no podía dormir. La imaginaba con otro tipo y se quería pegar un tiro en las bolas. Obsesivo como pocos. Ojalá me equivoque, pensaba. Algo le hacía pensar que no estaba actuando bien , que en algo se equivocaba. Ojalá me cierres la boca con hechos. Pensaba lo lindo que fue esa entrega para siempre y no quería ver nublado un día de sol que hoy había desdibujado un arco iris , luego de una discusión que terminó en un cachetazo y consiguiente portazo.
 El despecho femenino es tan jodido como la falta de pechos en ellas que lo llevan inmanentes, desafiantes. Ese fue un día de despecho en ella . sintió culpa, pero a la vez pensaba que él se lo merecía por todo lo que le había hecho sufrir. En el fondo, no le dolió tanto. Un poco sí porque pensaba en sus hijos. Pero eso no la hacía peor madre. Inmediatamente después de salir de esa habitación sintió un latigazo en la espalda cual estigma designado justo para ese momento por el que ella creía su creador. Un castigo de dios. Pensó impune. Pero no tan impune.
El se había levantado a la mañana sin haber podido dormir en toda la noche ante la ausencia de ella.  El orgullo era más fuerte. No se iba a rebajar a rogarle que vuelva, que se moría de amor por ella, y hasta mataría por ella. Obsesivo como pocos. Se guardó todo eso. Pero no lo guardó para siempre. Como todo lo reprimido, emergió a la superficie cual estigma enviado por quien pensaba que era su creador. Pero no lo había enviado el supuesto creador de ambos. Había sido enviado por él mismo en su representación. Porque no se animó él personalmente, así como no se animó a decirle que la amaba, que la necesitaba. Que vuelva.
No, ese también fue un día en que el arco iris se fue desdibujando a medida que la bala ingresaba en la espalda de quien momentos antes había abrochado el bretel de su corpiño, donde le pesaba la culpa de un acto de liberación. En definitiva, le pesó tanto que le costó la vida.
El, obsesivo como pocos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

INSATISFECHA FELICIDAD

No se puede dormir. Es la segunda noche que piensa lo mismo. Por no contar los momentos diarios que hace lo mismo. El tema es el tiempo vacío de ella. No se sabe si fue, si volvió, si acompañó, si fue digna de la soledad. Obsesivo el tipo va hacia la rutina permanente, valga la redundancia. Rutina y permanente tumban su cabeza. Un miedo de mierda que se hace rutina e insomnio. Todo lo conduce a si ella estuvo con otro . Hasta los silencios se hacen asesinos. Desconfianza.  No hay nada que hacer. Es  su responsabilidad piensa por momentos y ahora se lamenta. Se tira sobre sí mismo el invento católico por excelencia y de un tremendo poder dominante: la culpa.


Piensa que ya es tarde para volver a esa inocencia que un día los llevó a pasear por el cielo, entre risas y palideces. Era todo nuevo en ese entonces. Ahora sucede que sus cabezas ya están contaminadas con tanta mierda que ven alrededor y se apagó la pasión.
Ahora no da más. Camina con los hombros bajos de resignación. Quiere saber pero contradictoriamente se pega a sí mismo consumiendo infiernos. Se queda pensando . Todo el tiempo. Paralizado frente a lo que tendría que estar atento. La mirada perdida como hombre mirando al sudeste. Miedo eterno a las pérdidas. Se aferra al tiempo, se hace conservador, aborreciéndolos. Hay una tremenda negación a hablar del asunto. Se sientan . Ni se miran. Almuerzan en silencio y se van a dormir una eterna siesta . En realidad, ellos desean que sea eterna. Vacío. Desde todo punto de vista. Un vacío acompañado. Recíproco.
 Miles de signos de pregunta acerca de si la vida merece ser vivida de esa manera en la cabeza de ella. Esa carga con forma de crucifixión. Se pregunta si ella tuvo la culpa de que Cristo haya muerto en la cruz. “Yo no vivía en esa época. ¿Por qué tengo que pagar esto?”, piensa acostado al lado de él. Sin querer, le da cosquilla en la mejilla y se da cuenta que lanzó una lágrima de espaldas a él que estaba entretenido mirando un partido de fútbol.
Piensa que ojalá un día me vaya bien lejos. Que saque toda la mierda que tengo adentro y se la tire en la cara. Ahí voy a estar bien, piensa. Angustiada ante la incertidumbre del amor. Se pregunta si eso es el verdadero amor. De la culpa que siente, piensa que exagera , que tienen que terminar juntos en la vida. Qué va decir la familia , sus padres lo s mirarán con ojos frustrados.  Piensa que él debe tener otra a esta altura. Ya no la toca, ni siquiera el beso de las buenas noches. No me quiere más , piensa. Lo imagina en brazos de otra mujer y llora más aún .

El infeliz mira el partido y no se da cuenta de nada. Pero lo mira pensando, lo mira sin ver. Porque piensa en separarse de esa mujer que una vez amó y ya no.
Los dos recuerdan en el mismo momento el tema de Jaoquín Sabina. “el agua apaga el fuego y al ardor los  años”. En ese momento ambos se llaman por su nombre a la misma vez y a la misma vez dicen “¿qué?”…silencio de sepulcro…nada, nada, dice él, y le pregunta vos que me querías decir. Y ella dice: “te iba a pedir si no podés bajar el volumen del televisor que no puedo dormir”. “sí, por supuesto”, dice él.

viernes, 16 de diciembre de 2011

PROYECTOS DE VIDA

A menudo se escuchan algunas voces ignorantes decir que los miserables no tienen proyectos de vida. La realidad se encarga de destruir alguna que otra estupidez que se arroja a viva voz sobre el aire gratuito y su libertad de expresión.
No sé qué les pasa. Ella deduce muchas cosas que él mismo no sabe que es y que él mismo tampoco tolera. El no se banca cosas de ella. Saben que son su parte y no las puede cambiar. El tema es que se van a vivir juntos. Será que se quieren ir de las casas paternas. O habrá un verdadero amor que los espera lejos,  solos. Aunque sean intolerantes con algunas cosas. El tiempo dirá. Las casa es linda.

Esta parejita de novios espera con ansiedad ese día de mudanza. Él tiene algunos temas que resolver. Pero ella quiere disfrutar y no quiere hablar de problemas por el momento. El quiere poner los huevos bien puestos y quiere resolver todo para no tener que lidiar más con la mierda. Y que su novia disfrute de su aparente tranquilidad. Sin embargo, brota la histeria de ella cada vez que va a arreglar unos asuntos que tiene con la puta realidad que le tocó  vivir. La máscara de tranquilidad se quiebra como un plato de porcelana que cae al piso. El se pone nervioso , la maltrata, se enoja y pega un portazo que le duele más a él que a la puerta.
Después tarda en pasarla a buscar. Ella en silencio ruega que no le pase nada al amor de su vida. Tarda mucho hace una hora tendría que haber pasado para hacer un trámite para la mudanza. Mil cosas pasan por su cabeza. Debe estar con otra porque se fue muy enojado. La soledad se apoderaba de sus pensamientos. Melancolía, nostalgia y recuerdos de que a pesar de que le molesta un montón cuando le pregunta inquisitivamente cosas que no tiene ganas de contestar, ahora lo extraña y le gustaría que la molestara una vez más.
El está inseguro de su amor. Pero ella lo ama de verdad . El no puede creer que lo quiera con todo lo que vive y vivió. Y con la realidad de mierda de la que emergió entre violencia, pobreza , miseria. Con todo los musculitos que andan caminando por ahí . él se siente menos, pero no pierde el orgullo de ser todo un caballero con su amor. Y estar al pie del cañón ante el más mínimo capricho de ella.  Se acuerda de los silencios que ella genera en la pareja que a él lo hace poner nervioso, porque piensa. Las imágenes que se le vienen a la cabeza son huecos, abismos, vacíos , omisiones de todo cariño de pendejo, dudas , malos pensamientos, conflictos, dobles sentidos.
Ella sigue pensando frente a un portarretratos que tiene en su mesita de luz y mira desde la cama. Se acuerda de lo obsesivo que él es con el cariño, muy afetuoso con ella, con la única que un día lo recibió en su regazo cuando él estaba muy cansado de esos asuntos de mierda que les tocó tratar. Ella no es tan demostrativa, pero él hizo que tenga un trato especial. Es su príncipe y ladrón a la vez. Mendigo y vagabundo por un lado y su conde de montecristo por el otro.

Pasó mucho tiempo. El no regresa. Entre sus recuerdos brota cuando él se enojaba cuando ella quería desplegar las alas heridas por la realidad que le toco vivir a ella también. Pero siempre cedía ante una caricia. Ella, defensora de los derechos de los más débiles, creía que lo tendría que defender a él también. Piensa también que la unión de sus cuerpos es una especie de precioso ritual, en el que la última vez dejó un retoño en el vientre suyo donde lo amparaba cada vez qe volvía de afanar. Ese asunto lo tenía a mal traer a los dos porque él no se bancaba la cara de los chicos, hijos de los dueños de la morada elegida para el afano de esa noche. Laburo de mierda, decía cuando llegaba a su casa. Y siempre se ponía a llorar.
El dinero era una herramienta para sobrevivir. Aborrece esa herramienta. Discutieron mucho, pero nunca terminó el amor, ni siquiera cuando ella se despertó de la cama donde se había quedado dormida y vio que entra su mamá con la policía. La madre lloraba. Los métodos policiales nunca se adaptaron a ninguna realidad. Ella nunca se imaginó que esos asuntos de mierda de los que él despotricaba terminarían por acecharlo con un tiro por la espalda y finiquitar con un proyecto de vida.
Ella nunca sintió tanta soledad como en ese momento. Se le derrumbó el mundo en un segundo. El vacío que jamás pudo llenar hoy la hace sentir culpable de no haber disfrutado de las molestias de sus preguntas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

OTRA VEZ CHEJOV, EN POSICIÓN ADELANTADA

Esta vez parte de un cuento de Chejov. Recoger un par de frases que tengan algo de cierto es tarea fácil. Por ejemplo,…”antes las gentes eran sencillas, pensaban menos y por eso resolvían los problemas con valentía…”
Lo cierto es que anteriormente a esta cultura de la especulación constante y sonante que nos es determinada desde nuestros medios de vida, nadie se hace cargo de nada. No existen más los valientes que se hacen cargo de los problemas. Hay una constante evasión a los mismos. Como una saturación mental provocada por el bombardeo informativo desde que una persona se levanta del catre hasta que se acuesta con el cerebro arrugado, hecho una pasa de uva. El cerebro no da abasto y elige huir y esquivar los problemas. Nadie se hace cargo de nada. Y si puede se la pasa al otro. Fiel a la división del trabajo y a la especialización idiotizante del trabajo.
Pero continuemos con este autor que, a pesar de ser ruso (mala palabra) , es interesante ver cómo desmenuza la sociedad de no hace tanto. Parafrasea a uno de sus personajes diciendo: “nosotros, por el contrario, pensamos demasiado”. Convengamos que el autor escribió esto en 1887. En la Rusia precomunista, aún bajo la égida del zarismo. Pero el tipo vio que se pensaba mucho y se hacía muy poco. Sistema feudal de producción, en Rusia nunca llegó a desarrollarse en su máximo esplendor la revolución industrial que sí acompañó a varios de los países europeos. Es el pecado más grosero de la intelectualidad, religiosamente hablando y ya que mencionamos al feudalismo. La falta de praxis. Mucha elaboración teórica y poca praxis. ¿De qué sirve? Como lo que se hace.  Peinsa el autor que de nada sirve tampoco hacer todo sin que ni una mínima neurona piense en problematizar aquello que se está llevando a cabo.
“la lógica nos abruma”, dice anton (Chejov). La lógica pudo ser vista como un sistema de pensamiento que más que abrumarnos nos deslumbra para solucionar problemas que están fuera de toda lógica. La cuestión social, la política, la economía de un país está muy lejos de solucionarse solamente con la amiga lógica, piebsa Chejov, que toma a la susodicha como mera herramienta social de cambio y no como una estatua a la que hay que consultar cual santuario, ya que mencionamos al Medioevo (no morales, por supuesto). Es como decir que la tecnología va a solucionar el tema del hambre y la desigualdad. Con toda la tecnología que hay en el mundo. 
La lógica , según Anton, nos abruma. Armas de doble filo.. según uno de sus personajes, el progreso es directamente proporcional a la reflexión y la sutileza. Será que el progreso va acompañado del avance de la ciencia y que por ende, hace que el hombre se vea cada vez más en la necesidad de usar más la cabeza que la fuerza. Esta última queda para la resaca del progreso. Ese precio alto que tienen que pagar las sociedades que más evolucionan hacia una perfecta involución traducido en el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres.
Podríamos decir que Chejov es un autor que predijo las conductas humanas posmodernas a finales del siglo XIX, durante el modernismo. La especulación como arma del pensamiento, como método de análisis de los problemas y como acentuación acérrima del individualismo. Sólo reflexiones. Equivocadas o no. Reflexiones. Sin miedo, por favor. Se aceptan disensos chejovianos y antichejovianos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuando es que se acaba la joda?

Hernán Casciari | 20 de octubre, 2004
Soy un iluso. Siempre di por hecho que, al nacer la Nina, aquellos que se pasaban la vida diciéndome “disfrutá ahora, porque cuando tengas un hijo se te acaba la joda” iban a desaparecer. Pero no. A la gente que da consejos pesimistas le encanta seguir a tu lado, sobrevolando tu inminente desgracia. Ahora han cambiado levemente el discurso; me dicen: “disfrutála ahora, porque en realidad es cuando crecen que se te acaba la joda”.

Tener un hijo, por el momento, no se parece en nada a todo lo que me han dicho estos pájaros de mal agüero. No ha habido un minuto, ni uno solo, de desconcierto o agobio. Ni los llantos madrugadores, ni el tópico impedimento para ir al cine o al teatro, ni las cuatro mamaderas diarias, ni la mierda (cada vez más consistente y humana) de los pañales, ni las tardes que no puedo escribir, me importan un carajo. Y si se le pregunta a Cris, dirá lo mismo.
Desde hace seis meses —la Nina ha cumplido medio año, ¡oh!— estamos viviendo en una nube de pedo. Los tres. El tiempo se estira y se comprime sin que podamos encontrarle un ritmo: a veces creemos que era ayer cuando volvíamos de la clínica con una criatura en brazos, y otras veces nos da la impresión de que hemos vivido este tiempo con la intensidad de una larguísima década de novedad y descubrimiento.
Hace un par de semanas los abuelos paternos, enviaron a casa un regalo que no me canso de ponerle a mi hija. Es una camiseta de Racing que le queda todavía enorme pero que ya usa con la mayor responsabilidad (a pesar de que a algunos les moleste y utilicen el potoshop para escupir mentiras diabólicas). Cuando llego a casa y la veo con su camiseta albiceleste pienso que todo es como siempre imaginé que sería.
Y es que nunca he estado tan de joda como ahora. No es sólo que la joda no se acaba con la llegada de un hijo, es que, extrañamente, empieza. Los recuerdos anteriores, visto desde la perspectiva de la paternidad, son momentos simpáticos pero vacíos de polenta.
¿Con qué ganas regresaba yo en la antigüedad a mi casa de Mercedes, de Belgrano, de Urquiza, de Barcelona, si no había una hija que me esperaba? ¡Qué vida de mierda, aquélla! ¿Qué hacía por las tardes, si no debía preparar una mamadera con cereales a las seis y media? ¿Por qué razón no me quería morir? Preguntas de este calibre me hago ahora, mientras vuelvo a casa con desesperación, para darle los buenos días a Nina y comenzar a estar de joda una mañana más.
Hace una semana le contaba estos milagros a alguien que me retrucó con esa frase del primer párrafo:
—Disfrutála ahora, porque cuando crecen se te acaba la joda —me dijo, levantando una ceja, con ese gesto experto que ponen los idiotas.
Y no sé por qué, me dieron ganas de meterle la cabeza adentro de un balde con aguarrás. Los pesimistas deberían vivir en zonas rojas trazadas por el Gobierno, como los travestis. Si los querés ver e interactuar con ellos, te tomás un taxi y vas a sus barrios; y sinó, todos en paz.
He tenido siempre, desde chico, un karma que llevo sobre las espaldas con muchísimo sacrificio. Hay una clase de gente que sospecha, al verme, que en cualquier momento se me acaba la joda. Me pasa desde que tengo memoria, pero me ocurría sobre todo en el colegio. No había un solo profesor que no me haya dicho alguna vez: “ya te vas a caer, Casciari, y yo voy a estar ahí para verlo”. No soportaban mi aparente felicidad.
Yo me caía casi diariamente, la verdad sea dicha; yo era igual de infeliz que todo el mundo: pero no me quejaba. Y eso siempre le pone los pelos de punta a los cuervos y a los pesimistas.
Ahora, con la Nina, vuelve a revolotear a mi alrededor esa gentuza con sus predicciones de desbarranco futuro: al principio son dóciles pero después no podés dejar nada en la mesita ratona (te alertan); cuando empiezan el colegio se te va todo el sueldo en lápices, cuadernos y libros; en la adolescencia se te escapan de las manos y los perdés; cuando crecen tienen amigos delincuentes; cuando son mayores te meten en un geriátrico.
Siempre creí que los pesimistas vivirían más tranquilos en un mundo en el que los demás no reflejáramos nuestra serenidad. Me parece —es una teoría rebatible— que la mitad de su amargura es fruto de observar la paja en la risa ajena.
La miro a la Nina, sentadita en el sofá, y me pregunto si ella también tendrá la buena costumbre de vivir de joda. Yo espero que sí, espero que odie a los cuervos como yo los odio, que reniegue de los consejos pesimistas y que pueda andar por el mundo en su nube de pedo.
Me preparo, cada día, para disfrutar de la joda más grande: enseñarle a mi hija a entender que todo lo que ocurre en esta vida es algo que, bien mirado, tiene muchísma gracia.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El TAM A SALA LLENA


por eleskritor
El taller de arte y movimiento que dirigen María Marcori y María Eugenia Fraiese presentó la muestra de fin de año en el teatro argentino. Cerró con el musical de Peter Pan, dirigido por Mauricio Castro y deslumbró a más de 600 personas. El domingo volvió a llenar de gente su taller con la muestra de canto.

El Taller de Arte y Movimiento (TAM) explota de gente. Tanto afuera como por dentro. Hay una gran cantidad de alumnos (alrededor de 150) que asisten a una casita domiciliada en calle 20 entre 41 y 43, se brindan talleres de una gran variedad artística como ballrroom (a cargo de oscar  hip hop (a cargo de Joaquín Romero) y canto (a cargo de Julieta Umezawa y Carolina Pighin), entre otras disciplinas.-
Por otra parte,  el pasado jueves 1° de diciembre dejó boquiabierto a alrededor de 600 personas que se peleaban por ganarse un asiento en la parte de abajo del teatro. Un sinfín de cabezas que se veían desde arriba del escenario asistieron a una muestra anual del taller que culminó con una parte del musical de Peter Pan, dirigida por Mauricio Castro, que ya demostró excelentes direcciones y actuaciones en simultáneo con Cat´s, el musical que se llevó a cabo el año pasado.  
La escuela, a cargo de María Eugenia Fraiese y María Marcori, está generando una ola de originalidad en la ciudad de Mercedes, con partes de musicales que suscitan una serie de comentarios acerca de cuándo se repite, a causa de que mucha gente quedó sin entrada y sin la posibilidad de asistir al espectáculo.
La enorme demanda de fechas para utilizar el teatro dirigidas a la Dirección de Cultura hace que no sea tan fácil repetirlo cuando se de la voluntad del taller, sino que están pendientes de la disponibilidad de agenda que tenga el teatro,  cuyos iluminadores y sonidistas demostraron una excelente predisposición para trabajar en el musical.
Un sinfín de trabajo entre escenografía, ensayos y poco descanso hizo que Peter Pan brille para un montón de chicos que lo admiraban entre contentos y asustados por la figura de James Garfio y sus piratas.
 Una vez más este taller, que duplicó la cantidad de alumnos de un año a otro después de la muestra de Cat´s, demostró que el arte en Mercedes se mantiene vivo a pesar de  los pocos recursos que se destinan al mismo.  
Por otra parte, el domingo 4 se volvió a llenar, pero esta vez en la misma escuelita con una muestra de canto, que juntó a grandes figuras como Camila Castro, Clara Révora, Oscar Oreja Celeri, Wanda Arévalo , entre otras. También a sala llena.

viernes, 2 de diciembre de 2011

57 veces 666

El 57, más que un número cualquiera representa un colectivo de gente que reúne un conjunto de actividades con las que tiene que cumplir, sin ganas de ir y con ganas de volver antes de subir para ir. Un día de sol en esta especie de pseudovehículo se puede transformar al toque en un día nublado , de tormenta y con piedras del tamaño de la insolencia de ese chofer que se está ganando la vida, cuando no la muerte, al momento en que denuncia que no puede salir el coche porque tiene las gomas lisas. Expulsión. Estás nominado, diría Rial. Si no te gusta la forma (de mierda) que tenemos para laburar,ahí tenés la puerta. Tenemos un gran ejército de reserva industrial que no tienen qué darle de comer a sus hijos. Así que , o te callás y laburás o no laburás más. Qué lindo versito.
Un viaje a Buenos Aires tarda tres horas. 100 km=3 horas. Mucha gente de diversa clase toma este vehículo. Gente de traje, gente estudiante, policías, carteros, veterinarios , médicos, gente de mierda, gente de traje, gente común, gente de mierda, gente de traje.
No voy en tren , voy en avión. No se sabe si llega . Aveces se rompe y tarda más. Quién será el dueño de semejante cosa. No sé pero las puteadas de los pasajeros se dirigen al cielo, como si el señor pudiera hacer algo. Ojos del cielo es el slogan. Pero eso debe ser que putean al cielo. El dueño es una especie de Gran Hermano donde está la cámara (los ojos del cielo) y donde el pasajero se puede descargar gratuitamente la bronca. O quizá el dueño sea la mano invisible del mercado de Adam Smith a la cual no se ve y entonces se la putea. Es como una mano que te pega y cuando se da vuelta nunca la ves porque se esconde. O quizá sea un homenaje a la canción de Víctor Heredia : “ojos de cielo, ojos de cielo, no me abandones en pleno vuelo”. Si no es así le pasa cagando.
La cuestión es que toda la gente que sube al vuelo de estos ojos del cielo, se pega un viaje tremendo. Ulises en la Odisea es un poroto al lado de lo que vive el pasajero 57. Incluso, hay un sitio en el facebook que se llama “Odio al 57” y varios suscriptos.  Quizá las acciones donde cotizan traducen una realidad numérica en la cual se esté guardando la calidad del viaje para cuando la persona viaje para siempre al cielo, o al infierno, para dejar la vida terrenal al libre juego entre la oferta y la demanda.
Un verdadero bondi, diría un amigo. Pero en fin, el cansancio, el hambre, el sueño, las ganas de llegar al destino que sea, quitan todo atisbo de lucha por el respeto de los derechos del pasajero que, mientras no haya una ley que los regule , la autonomía de la voluntad que tiene la parte más fuerte en los contratos basados en el artículo 1197 del Código Civil, en permanente tensión con los derechos constitucionales, siempre decidirá prioritariamente sobre el derecho supremo a transitar libremente en condiciones dignas. Si bien hay un órgano de contralor de empresas de transporte, sigue habiendo problemas respecto de la temática de circular libremente. No queremos ser prejuiciosos.
Me quedo pensando. Espacios internos reducidos. ¿Será para que la gente se quiera un poco más cuando viaja?  Mente en blanco. Voluntad empresaria. Duermo. Sin voluntad propia y con la  ajena. “Detrás está la gente”, canta el Nano Serrat en el mp3.
Carlos Hernán Espinosa, amigo fraternal del eskritor

martes, 22 de noviembre de 2011

SE QUE ESTOY EN DEUDA

QUERIDISIMOS LECTORES DELESKRITOR, LES TENGO QUE ACEPTAR QUE ESTOY EN DEUDA CON UDS. NO TENGO INTERNET PERO PRONTAMENTE ELESKRITOR ESTARÁ DEJANDO ROSAS ROJAS EN LAS CASAS DE QUIENES SE ABUSAN DE LOS MÁS DÉBILES CON ESKRITOS ESPINOSOS QUE VAN A LA YUGULAR, YA TENDRÁN NOTICIAS. BESOS, ABRAZOS Y MUCHA SONRISA PARA ESTE FIN DE AÑO. GRACIAS POR ESTE PRIMER AÑO . LES AGRADEZCO A ESAS PUPILAS QUE NO SE CANSARON DE SEGUIR LAS LINEAS DELESKRITOR

miércoles, 19 de octubre de 2011

LA MIERDA PASA, EL TIEMPO TAMBIEN

La mierda pasa. Libros que no llenan pero que se siguen hasta el final en busca de algo que no está ahí, precisamente. Ciudades que cuyos habitantes reniegan de la sociedad de mierda en la que viven porque se valora más un 0 km que la vida en sí y para sí. Parejas que se maltratan y que continúan juntas por temor al qué dirán o por comodidad económica. Falta de huevos para decidir y decidirse. Celos que enferman y enfermos celosos. Desilusiones. Maltratos. Falta de amor propio y su exceso en forma de Narciso. Malestar. Culpas por breves escapes de felicidad creyendo que existe, como Dios. La culpa como excelente para hacerle creer a un tipo que su existencia tiene un precio caro, generándole miedos, angustias, tristezas, incoherencias y así poder manipularlo mejor. Modelarlo para adecuarlo.
Pero también está la conciencia. La defensa al que no puede. Encontrar el sentido a la existencia y no su precio imbécil. Brincando del lugar del látigo. Valiendo. Sin tanto cuidado y con más respeto a esto. Sin miedo, respeto. Sin perder lo lindo de lo intenso, sentimiento y poesía del punto dulce y picante de la vida,  la frescura. Brincar de la paralisis. Ayuda.
Gritar, protestar, rebelar. No… malas palabras no. Caras de perro cual gran jauría. Todos mordiéndose la oreja por un pedazo de pan. Más hijo de puta más respeto de los hijos de puta. Tristemente  contentos. Contentos simuladores. Cabezas frescas. Gatas floras. Puteadas y argentinas.
Malestar, bienvenido al mundo. Advenimientos inesperados que revolucionan una vida. Lo único que revierte cualquier malestar. Jaque mate a la amargura que una criatura se encargó de endulzar. Revoluciones que no están en los libros. Luz en el rincón más infinito de la caverna. Algo pasa. Algo cambia. Todo cambia. La razón de ver el mundo al revés tiene su gratificación también. Que está al derecho y qué al revés en definitiva. Podredumbre, ira, tristeza se hacen torbellino que arrasa todo lo que se presenta como obstáculo . cansado, pero  contento.-   

martes, 4 de octubre de 2011

MORENO, PARTIDO DE SAAVEDRA

Es insoslayable analizar la actuación de Mariano Moreno en la historia argentina. Un tipo que enfrentaba mayorías. Un revolucionario que buscaba en las ideas de Rousseau, las aplicaciones mismas en estas tierras tan distintas a esas ideas. Un pueblo que no entendía su fuego interno. Su pragmatismo político lo enfrentaba a un statu quo que se dejaba llevar por absurdas políticas de colonialismo puro con España.
Era abogado. Fundó la Gazeta de Buenos Aires el 7 de junio de 1810 , imprimiendo la impronta de tal fecha para recordar el día del periodista, gracias a la tinta roja de este escritor . cada escrito dejaba un hilo de sangre emanado de una clase poderosa que lo terminó asesinando en Alta Mar. Una muerte programada.
Tenía una particular sensibilidad social. Más con la cuestión aborigen. Combate con vehemencia las famosas leyes de Indias que permitían la explotación de los indios para enriquecer las arcas del Rey de España. Cuando se va a estudiar a Perú ve en carne propia cómo son explotados los aborígenes .
Tenía una importante inquietud con la lectura de libros, a los que dedicaba horas de sueño para recorrerlos. Vivía como pensaba. Lo mando matar el poder de turno. Cornelio Saavedra lo mandó a una expedición en Alta Mar. Ni bien termina de consumir el vaso de agua que había pedido porque estaba enfermo en un catre, se empieza a descomponer como si fuese la última vez. Y fue la última.
Irónicamente, lo envolvieron en una bandera de Gran Bretaña y lo arrojaron al mar. Para que nunca se sepa de qué había muerto.
Suena la puerta de la casa de Guadalupe Cuenca (el amor de su vida a quien había secuestrado de su casa cuando ésta apenas tenía 14 años ). Cuando atiende no había nadie. Mira el piso y allí había una caja negra. La levanta , la abre y en ella estaban todos los elementos de la época que representaban el luto. Con una nota que incitaba a utilizarlos porque los iba a necesitar.
Paradójicamente, dos días después Mariano Moreno muere en Alta Mar. Asesinado. Algunos historiadores niegan las causas de la muerte de Moreno. Quizá coincidían con las ideas de Saavedra de seguir jurándole fidelidad secreta al imperio español.
Paradójicamente, mensajes mafiosos, historia argentina. Mártires silenciados cuando han querido enfrentar al poder. Moreno hoy es una ciudad que queda a 50 kilómetros de Buenos Aires donde hay un alto índice de delitos.  Ahora, Saavedra es un paquete barrio porteño donde podemos salir a hacer las compras sin cruzarnos con ningún revoltoso. Ironías del destino. Historia argentina. Más claro, echale agua para apagar tanto fuego, como bien dijo el discurso de Saavedra al dar el discurso conmemorativo de su compatriota. Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

JUAN PODIA

Lo absurdo que resulta ponerse a escribir en medio de esta incomodidad. Lo absurdo de una rutina. Escribir. No sé qué. Hay mucho por contar y nada al ser tanto. Prescindir de las musas es un compromiso de evitar caer en lo ya dicho. Cosa que es imposible.
Pero la realidad se encarga de cagarte a cachetadas para que te des cuenta que lo programado se desprograma.
 En un tren se ve la gente que pasa. Que viaja. La cruda necesidad a flor de piel en las vías. No se sabe por qué pero todos viajan. Cada cual a su destino. Distinto seguramente del de al lado. Pero todos en la misma.Todos viajan igualmente.
La incomodidad de un tren eléctrico que va acorde las históricas rupturas de tecnología innovadora que cada cambio intentó cambiar.
El tren. El transporte de los excluídos. De los que zafan de pagar el boleto. Otros no. Quedan atrapados en la telaraña de la “seguridad” de los molinetes. Otros saltan y huyen despavoridos celebrando el no haber sido atrapados.


El cronista lo hizo. Juan ha saltado molinetes al vislumbrar que no tenía boleto en razón de que nadie había pasado a cobrárselo. Nadie se lo había exigido arriba del tren. No lo sacó antes de salir . pero tampoco nadie lo frenó cuando saltó el molinete. La gente que frenen en los molinetes son personas con portación de rostro. A Juan no lo habían parado porque tenía ojos claros e iba “bien vestido”.  Pero a los que frenaban era gente que no podía pagar el boleto. Juan podía.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Y MENOS CHICOS EN LA CALLE

Parece ser un hecho. Subir al tren concesionado a manos privadas y que te envuelva el halo de pedidos de compra ambulante. Hay venta de todo. Moreno. Agujas para coser.
La gente se la rebusca como puede partiendo desde Moreno  a Once. El tren es el medio de transporte de la pobreza. Por lo menos en la Argentina. Suele verse en TBA, sigla que significa Trenes de Buenos Aires, paradójicamente concesionadas a manos privadas desde el menemato, cuyo contrato de concesión está supuestamente controlado  por la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte).
La CNRT, más que un órgano de contralor, es un ente recaudador que está intervenido por el Ministerio de Planificación Federal creado por el kirchnerismo. El principal exponente de este Ministerio es Ricardo Jaime y Julio De Vido, ambos cuestionados por irregularidades en la administración pública.
Lo cierto es que los trenes han tenido una leve mejoría a partir del kirchnerismo pero, como toda cuestión atinente al período 2003 en adelante le falta una vuelta de tuerca. Es la causa por la cual el kirchnerismo pretende otro período gubernamental en pos de la profundización de este modelo de “inclusión social y achicamiento de la brecha entre ricos y pobres”.
Una de las falencias de este servicio de trenes es la constante interrupción del servicio dejando a pasajeros que van a estudiar y trabajar, bajo la égida de la empresa Atlántida, cuyas acciones pertenecen a la arquidiócesis Mercedes-Luján, “también controlada” por la CNRT.
Lo cierto es que en dicha empresa ha habido despidos de trabajadores, específicamente choferes, que han denunciado coches en pésimo estado, con gomas lisas, que les obligan a llevar gente parada desde la misma empresa, y cuyas comodidades las dejan para cuando el pasajero visite a Dios en el cielo cuando no sobreviva a la verdadera odisea que significa el viaje.
En virtud de esta seguridad de lucro que tiene la empresa a costillas del impávido pasajero, el mismo obviamente siente miedo de viajar a Buenos Aires o a Luján , en virtud de las inseguridades que brinda una empresa que literalmente se caga en las necesidades de la gente, disculpando lo escatológico de la expresión y descripción pero solamente se está describiendo una situación sin intervenciones quirúrgicas  de ningún tipo de eventual filtro que incida en el prisma de la realidad.
La cuestión es que la gente está preocupada por sus cosas, su futuro incierto. Con malestar latente que se esboza en cada rostro. Los sonrientes van drogados en otro vagón evadiendo una realidad y saetando el aire de un aroma dulce. Una chica va gritando en forma de pregunta: “¿nosotros no somos nada?”, acostumbrada a una realidad que la ningunea y en medio de un hedor similar al de un sahumerio. Porque se empeñan en sentir lo dulce de la vida. O en querer encontrarlo.
Todo esto con el enorme potencial de cada ser humano. Con una escala muy distinta de posibilidades. Directamente proporcional al contexto donde nacen y la cantidad que ostentan..
En fin, acá finaliza este relato de políticos y su correlato real de lo que se vive abajo.
“Van a llevar dos chicles adan, do pesoooooo” , dice un muchacho y su voz se va alejando hasta que desaparece. Todo pasa, dijo Ciro. La necesidad tiene cara de hereje, dijo. Pero es lo que queda. La necesidad. La que no dicen los libros ni ninguna teoría política. La necesidad real y cruel de todos los días.
El tren es crudo, real. Sobre vías va la descripción de este paisaje en vías de desarrollo. En vías de no sé qué. Pensar que un día nos quisieron hacer creer que estábamos en el Primer Mundo. Jamás mientras haya vendedores ambulantes, y menos chicos en la calle.



miércoles, 7 de septiembre de 2011


LA VENDETTA

Me decido a continuar leyendo la extensísima obra de Dumas, El Conde de Montecristo. Es un desafío terminarlo. Un capítulo por día no está nada mal. Voy a intentar.
Es una novela extensísima que data sobre la venganza, la pasión y la muerte con la que se refleja la agudeza de ingenio que habita en algunos hombres para acabar con otros hombres de los que la envidia los lleva hasta la muerte misma.
La envidia de la dicha en el otro y el resentimiento de la desdicha de unos se enfrentarán en una lucha por volver a ser. Por no morir y resistir ante los embates de la desposesión de un amor correspondido manejado por el tesoro de la pasión.
La falta de destino propio va a tirar por la borda ese amor que va a pasar a ser no correspondido y forzado, en connivencia con el egoísmo y la inautenticidad que muchas veces brinda la comodidad de un statu quo.
Vamos a ver cómo termina esta obra colosal que nos da una enseñanza de que no hay que darse por vencido aún vencido y que fue el mensaje que, en otras palabras, significaron una época de luchas en décadas pasadas.
Esta especie de héroe que labura desde las sombras merece el homenaje en la película v for vendetta que Guy Fawkes personifica el 5 de noviembre famoso en Inglaterra , donde un sujeto hace volar por los aires el Parlamento, al ver que su política inexistente  no coincide con una realidad que no daba el brazo a torcer. La clásica realidad que transforma toda teoría a la luz  del dinamismo de esa realidad, tremendamente cambiante y dinámica. Y esa teoría estática que pretende enseñarnos lo que escribe la realidad. Esa realidad que se ve imbuida a menudo de gente que la transita en la calle.
En este caso, capta el mensaje de este personaje siniestro para el establishment, vestido de  un negro noche, con una máscara que hace una cínica sonrisa y una tremenda habilidad con los cuchillos y una mente llena de libros en su haber que se la pasa citando párrafos de diversos autores en cada situación a la que se enfrenta.
Este personaje era quien miraba al Conde de Montecristo a quien homenajeaba desde la mismísima venganza, ese sentimiento que no reconoce ningún tipo de legalidad ni de contrato social. En un alivio. En un respiro del pecho al que le acabamos de sacar la daga que lo entumecía. Como llegar de unas vacaciones y sacarse la mochila. Como el placer de un deber terminado.
No se pone en tela de juicio la bondad o la maldad de una venganza. Ni una cosa ni la otra. O las dos al mismo tiempo. Sí se puede preguntar, hasta dónde debemos practicar las verdades.   

jueves, 14 de julio de 2011

MERCEDES DANZÓ





Leyendo un par de crónicas que escribí en tanto iba a ver espectáculos en Mercedes, encontré esta que asesina prejuicios en torno en que en Mercedes no hay cultura. Decía así:
“Una infinita muestra de energía se apoderó de unos cincuenta espíritus contemplativos de un inmenso show esbozado sobre las tablas del Teatro Argentino. De la mano de Carla Sordini, profesora a quien mucho no le gustó lo ocurrido sobre el escenario (como todo gran artista que desprecia su gran obra), el ballet municipal desplegó en forma de afro una serie de rituales conmemorativos de la riqueza que acompaña a toda diversidad cultural.

Un público disperso acompañaba arengando los movimientos de estas chicas y de Jonatan (no se dónde poner la h), el único varón del ballet que, con una valentía inusitada e impresionante, afrontó la compañía de Marcela , generando una muestra de una pareja de candombe rioplatense, bajo la audición de Jaime Ross y Falta y Resto interpretando “siga el baile”.
Para despedirse, el grupo de danza , acompañado por la percusión municipal que dirige Federico Lifsich (no sé si se escribe así), cerró con una rumba deslumbrante con la que finalizó una muestra diferente, mejor, que suma al proyecto cultural de la Municipalidad.
Fue así que “Mercedes Danza” una vez más apareció sobre escena para despertar el gen de nuestra cultura que llevamos dentro.
En lo que respecta al vestuario, el negro era el color que representaba el baile con una serie de polleras de distintos colores acompañados con vinchas al tono y un peinado estilo salvaje.
Una profesora de Buenos Aires, Cecilia, fue invitada para la confección de la coreografía del afro.
En fin , un espectáculo que poco se ve en Mercedes y que tanto apuesta al amplio espectro de shows de danzas que suelen verse en la ciudad con bastante monotonía.-   
Que cosa estúpida son los prejuicios.-

lunes, 11 de julio de 2011

DUMAS Y LA REALIDAD ACTUAL

Edmundo Dantés. El protagonista de El Conde de Montecristo. Lejos de Pablo Echarri, la novela de Alejandro Dumas deja muestras de valor. No de valor en dólares ni en euros, sino de ese valor en épocas en que el mismo vale interés individual, a largo plazo, para infravivir.
El poder lo mete preso sin pruebas. Es decir, con una prueba inventada en su contra por un problema de polleras y por una ambición de poderío de su contrincante, Fernando. ¿No suena real Dumas? Se hace carne acá, allá , en todas partes donde exista competencia carnal de quita de ojos y charco de sangre burocrático en pos de un puesto oficinesco.
Ella, Mercedes, una vez más congraciándose con género femenino metiendo sus preciosa nariz en medio del bolonqui. Si no, traicionaría su condición. Ellos, engañando su condición, metiendo narices en pos de la homosexualidad reprimida quizás? No sé. La intención jamás es la misoginia ni la homofobia. No creo que Dumas se rebaje a semejante condición infrahumana.
Hay un mito. La mujer, donde habita, genera quilombos. El hombre, donde habita, ¿no genera quilombos también? Desmitifiquemos el mito que se deja ver desde El Conde de Montecristo del visionario Dumas. Haber: la madre Teresa de Calcuta. Era mujer y de sus acciones emanaba la paz mundial. Generó paz mundial. También generó conflictos en la mentalidad de los poderosos que viven del conflicto mismo y de la peleas entre los hombres. El nombre: Juan Sistema. Por otra parte, Juan Román Riquelme. Género: masculino. Genera conflictos. En fin, es el único que enfrenta a la mentalidad establishment de Macri, masculino, que genera conflictos pro. Con un 45 % que elige esa sarcástica sonrisa tras lo cual se esconde la muerte en sus millones de forma. Digno hijo de quien enriqueció sus arcas mientras se gestaba lo sucedido en el 2001 de la mano de Roberto Conflicto. Juan y Roberto, íntimos amigos de Mauricio.


jueves, 7 de julio de 2011

OTRO ALEGATO A FAVOR DE LA MUJER

El tipo que la había secuestrado le dijo: “no te depilaste “. 1970. Década violenta. La sociedad dividida en el empuje por cambiar el mundo y quienes querían conservarlo así, porque mal no la pasaban.
 El Che había sido asesinado en la higuera sin sentencia condenatoria con la impunidad de un mundo occidental que asesina a sus enemigos. Al que le toca en turno ser el enemigo. Los que lo tildaron de salvaje terminaron siendo más salvaje aún cuando la ejecutaron y lo mostraron como animal embalsamado en una escuelita de La Higuera; horrorizando lo que más quería el finado, que el pueblo se eduque para que no lo engañen los detentadores de los medios de producción que veían en la clase trabajadora una gesta de esclavos al servicio de la dependencia latinoamericana del poderío europeo y yanqui.
Aún se pueden ver sus fotos. La mirada cansada , de hastío, de toda esa gente a la que no se comprendió estaba en esa mirada. Que todavía despierta rebelión en un sinfín de países donde habita la injusticia social están las banderas con su cara. Genera un sentimiento de duda al ver si está muerto o no. O vive en la idea de rebelión de cada pueblo que ve conculcados sus derechos.
“Las ideas son a prueba de balas”, dijo Guy Fawkes, bajo una máscara luego de que le disparen un sinfín de veces sin matarlo, tomando por el cuello a un agente de la policía. “V” for Vendetta era la película, altamente recomendada, donde la ficción nuevamente toma forma de realidad y viceversa.
Volviendo a la cuestión de esta mujer que no tenía tiempo para depilarse, fue uno de los ejemplos de lucha. No le gustaba que le digan guerrillera. Tenía hijos porque pensaba que era lo que la ataba a la realidad. Ellos eran su cable a tierra. Fueron tantas y lo son todavía. Subsisten aún. Persisten a los embates del tiempo. Locas son para quienes no toleran su independencia. Porque les temen. Porque no tienen límites. Porque son viscerales. Porque matan por amor, como el hombre. Porque su dolor no es pasajero. Porque su amor es inmenso.
Quisieron cambiar el mundo. Algunas murieron en el intento, bajo el crimen organizado. Bajo un estado asesino que no merece ponerlo en mayúscula, manejado por multinacionales financiadoras de esas masacres. No sólo acá. Allá también. Al lado. En Chile, sí Chile. Ese hermano tan odiado. Ese odio generado por quienes combatieron a estas mujeres. En todo latinoamerica, se encargaron de remarcar con fuerza las líneas de la frontera para tenernos bien divididos, para dominarnos. Porque juntos somos un peligro para su hegemonía.
Giros en dólares para entrenamiento militar. Prácticas abusivas de gente que alegaba una guerra. Guerra le llamaron. Ni en una guerra se humilla tanto. Ni tan desigual el enfrentamiento. La clásica teoría de los dos demonios que se vislumbra con tan sólo apretando el botón rojo del control remoto del papá televisor. Al que acudimos ante la más absurda angustia. Como seres infradotados, pensamos en dialogar con ese aparato que se enchufa y genera un monólogo. Ni siquiera con nosotros mismos. Teoría de intelectuoides financiadas por las mismas empresas montadas por la dictadura misma. Ahora premian una película como El secreto de tus ojos. Los mismos seres que avalaron con ideología cultural los desastres que generó un modelo económico a implementar por la fuerza.
Las luchadoras quisieron evitar estas anomalías que hoy vive el ser humano. Parecía ser algo pecaminoso. Porque fueron masacradas sin tener tiempo en pensar en la depilación porque estaban a la merced de las necesidades sociales.
Quizá Margaret Tacher estaba bien depilada cuando mandaba matar a los pendejos de la Guerra de Malvinas que podrían haber sido sus nietos. Quizá muy bien afeitado estaba Galtieri con abundante olor a alcohol para mandar a estos pibes a Malvinas, que podrían ser sus nietos.


Sin más pelos en la lengua, estos testimonios nos han quedado para recordar a estas mujeres, tan luchadoras como las que se quedan en su casa, vieja, es cierto, luchándola con sus hijos bancando las estupideces de los prejuicios contra quienes despotrican invocando su condición de género. Perdónenlos, no saben lo que dicen. No saben o no quieren saber que quien los albergó durante su gestación fue un útero, divino, sagrado, materno. Que los hombres carecemos. Perdónennos , nos sabemos lo que decimos; perdónennos, no sabemos lo que hacemos.

viernes, 17 de junio de 2011

mujeres

Supe leer un libro que hablaba acerca de las mujeres guerrilleras. Así se llama. Más que guerrilleras fueron militantes. Asi les gusta que las llamen. Porque incluían todo tipo de actividades. Hasta dormir con un compañero de militancia sin tocarse un pelo en un albergue transitorio. Ja. En estas épocas de hedonismo posmoderno. Es como encontrarlo a Mahatma Gandi ahorcando a mamá Cora en medio de una misa en la que se conmemora el día internacional de la abuela.
Sin embargo, estas mujeres lo hicieron cosas imposibles hasta ese día. Sufrieron pérdidas. La pérdida de una vida como la que soñaba la Susanita de Mafalda. La vida tenía otros compromisos. La cuestión social estaba latente por todas partes. Las partes no gobernaban el todo.
La solidaridad como arma máxima contra cualquier atisbo de individualismo. Eso generaba la idea de que la unión hace la fuerza y la voluntad está vestida con armadura de fierro.
Mujeres que lucharon en un mundo que necesitaba de ellas. Y de ellos también: sus respectivos novios, maridos, hombres que acompañaban ese andar rebelde, y discutían con ellas porque en el enfrentamiento reinaba el amor. Tantas veces frágil en el consentimiento constante.
Una vida poco común. Descomunal para quienes les aseguraron un refugio en la cocina y nada más.
Bajo una multiplicidad de roles, ellas optaron por salir de sus casas, ir a reuniones. Jugársela. Palabra tan vapuleada en tiempos donde verse en la mirada del otro se torna cada vez más difícil. Donde el ser humano está tan ensimismado y donde el juego que más hace juego con la realidad es el solitario. En pc, por supuesto. Ya ni las cartas juegan, o se hicieron virtuales.
Las cartas era un juego que invitaba al diálogo, a la charla. No importa si había ganador o perdedor. Lo importante era la catarsis. Analizar los problemas. No míos , los de todos , los que tienen un denominador común, el sufrimiento humano. El hambre, la miseria material de los que tienen menos y espiritual de los que tienen más.
Hasta las cartas con sobre van perdiendo realidad. Hoy gana el e- mail o correo electrónico, para quienes disgustamos de la colonia literaria de términos que pueden decirse en castellano sin morir, un idioma tan vasto y bello, antes que el sintético inglés y frío. pelearon al lado de sus caciques para que no los saquen de sus tierras, Tania y otras tantas .
Para ellas va este homenaje de la mano de un tema de Silvio Rodríguez: “Mujeres”.

viernes, 10 de junio de 2011

Nunca

“No vivas con la duda de lo que pudiste haber sido”, dijo Juan a través de uno de sus personajes, y el zaguán se tiñó de un rojo que fermentaba una pasión que embarró todo atisbo de racionalidad vanal con sabor a cálculo económico. Lo único que dejó es un sabor a vida enemistada con la puta soledad. No la prostituta, sino la otra. Volaron por los vientos esas alas que se despliegan como un pájaro que supo tener alas negras pegajosas de todas aquellas cosas de la vida que lo aferraron cruelmente a la tierra. Hoy sí. Se dirige a un cielo sin nubes. No tiene más pegamento en las alas. Hoy se despliegan como nunca y se dirigen a ese cielo sin nubes. Nunca estuvo tan despejado. Como su mente. Nunca se sintió tan bien. Ese sabor a vida que creen los que le encontraron un sentido. Una vida que tenía fecha de vencimiento. Porque ese día en que despejó la duda de lo que pudo haber sido se encontró con una noticia. Se enteró de que tenía una enfermedad terminal. Y pensó: qué estúpido que fui al hacerme problemas por tantas pavadas. Era el momento de bienestar que preceden a las muertes. Y la frase de Juan le resonó en su cabeza. Un día antes de morir. “Nunca vivas con la duda de lo que pudiste haber sido”. Nunca.

martes, 31 de mayo de 2011

UNA DIVISION QUE NO SUMA

En palabras de Adorno, la industria cultural de los medios masivos de comunicación nos modelan a gusto y semejanza de la economía mundial.
Un sinfín de flashes informativos, imágenes sucesivas, sexo, drogas y rock n´roll se ven por la tele y la internet, dirían los abuelos.
La industria cultural nos va modelando e inculcando ciertos valores que hay que tener para encajar . ¿Donde? En la sociedad de masas que menos piense y dubite, mejor.
Mejor actúa el esquema watsoniano del estímulo-respuesta que tuvo su génesis en perros y gatos, bue… hablando de la tele.
La eterna semejanza entre el hombre y el animal. Animales  humanos que caminan por la vida y se reproducen por doquier y a granel. En cada recoveco del mundo. Un mundo lleno de gente llena de miserias y grandezas, por qué no?
Un ser humano que valora más la pérdida de una fortuna que la muerte de su propio padre. Una iglesia que se espanta de semejante filosofía maquiavélica. Y una filosofía  que cada vez es más barata y los zapatos más de goma.
Un charly García que nos da de comer gigantescos espectáculos  en los cuales es indisimulable su rivotril dependencia.
Una independencia cada vez más dependiente de la independencia de las grandes potencias.
Grandes potencias que disimulan perdonar deudas en cuasi-películas hollywoodenses y en la material realidad endeudan más y más a países que muestran devastaciones humanas que la industria cultural no muestra. Chicos hambrientos donde se supone que el tío sam les iba a mostrar un mundo mejor. La panza inflada de esos pibes no es porque comieron mucho. Sépanlo seguidores de la industria cultural.
Una panza llena de injusticia, desigualdad y miseria capitalista individualista del tipo de ver quién es el mejor George de la selva.
Una selva que cada día afila más los colmillos del hombre para cumplir  con su condición de lobo del hombre a la manera hobbesiana, y por qué no leonardofabiana.
Una persiana que no abre , una puerta que no abre. El fuego que mató a tanta gente y una vez más es protagonista de la violencia callejera individualizada en un baterista.
Una lluvia inminente y un día de sol, lluvia y sol, sol y lluvia, repentinamente.
El enojo de un planeta que se sacude de vez en cuando al jodido ser humano, cuya idea de traerlo al mundo está siendo seriamente cuestionada por el responsable. Un mundo organizado de una manera desorganizada, que excluye y divide. Una división que no suma. Una sumatoria de sucesos  que es más que la suma de las partes.
Un televisor que se apaga. Una realidad que se prende. Un mirar alrededor. Una vista hacia mí en el otro. Me veo en el otro y me reconozco como humano. Un acercamiento. Un abrazo. Una esperanza.

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017