jueves, 28 de abril de 2016

Historia de Otra Vez Vos de cara al 7 de mayo




Comienzos del 2010. Algunos músicos mercedinos habían colgado las guitarras, las baterías y el bajo, jurando que nunca más se dedicarían a la música. Por otros compromisos y por una serie de fracasos, del que aún hacían el duelo.
Pero fueron por más. No se durmieron. La música era imposible extirparla de las venas. En principio eran tres: Martín “El Pela” Gamaleri (ex Tres Dientes), el Negro Isaías Freyre (ex Voodoo) y Norberto Ruiz Díaz (ex Camino a Chynar). Oscarcito Oreja ponía la casa para ensayar y también tenía ganas de hacer música. Por lo cual se puso a tocar la percusión de esta incipiente banda…y algunas cosas más.
Nos juntamos en el año 2010. Éramos muchos menos. El pela, el negro y norber fue la trilogía humana original que le dio vida a Otra Vez Vos. Necesitaban un cantante. Fue así que después de probar varios, un día cae Agustín Castro (ex La Más Negra) y pensaron que no iba a volver después de su primer ensayo. Ya sonaba El Camino Más Largo como la primera canción oficial de la banda.
Posteriormente, llega Leo Cardoso, un amigo del Negro, para hacer la apoyatura de su guitarra, haciendo los rasguidos de la viola. Se van sumando. Y graban su primer demo en 2011.
Su primer recital fue en el primer carnaval que festeja la ciudad de General Rodríguez. Debutaron afuera de la ciudad.
Luego, se fueron haciendo muy amigos, la música los unía y los asados de por medio en los que se componían algunos temas. Cambiamos de sala de ensayo y la víctima fue David Cardoso, que nos ofreció de corazón el garaje de su casa, al que la banda se avocó para dejarlo mejor que una sala de ensayo y de grabación.
La Turca Fiestera ya no metía más algarabía en las fiestas. Fue así que Franco Di Catarina y Emanuel Marful continuaron con la idea de tocar y nos pidieron un lugarcito en nuestra ínfima sala de ensayo. Con todo gusto empezaron a ensayar con nosotros los vientos (Franco trompeta y Emanuel trombón.)Y ya eramos más.
Faltaba un charango en algunos temas. No es mejor idea de invitar a otra persona que nos iba a ver a todos lados y que fue compañero de La Más Negra del cantante. Nada más ni nada menos que Mauricio Castro, que venía de musical en musical, que sumó un excelente saxo y unos tremendos arreglos de voces para el disco Oscura Alegría.
Se va Emanuel y entra el hermano mayor de Franco, Juan Pablo Di Catarina al trombón y a Franco se le ocurre agregar unos teclados. ¿Quién lo iba a tocar? El mismo.
Llega Juli Cardoso en las percus. Se va Oscarcito Oreja a un viaje largo y sinuoso. Entran varios a reemplazarlo. Hasta que llega Fede Rementería a las percus luego de emocionarse viéndonos tocar en varios lugares. Tenía mucha onda y una banda de cumbia en la que había tocado muy bien las percus.
Norber se va a vivir a otra ciudad y lo reemplaza Jonatan Pajón con sus rastas locas a meterle una onda impresionante a su primer puesta en escena en la inauguración de La Trocha.
Malas noticias. Leo Cardoso deja la banda. Y llega el Chango, Hernán Jaime, que con sus cátedras de economía nos deleitó en un ensayo. Ya venía asomando sonidos con un charango en algunos temas y ahora es la guitarra acompañante de Isaías.
Finalmente, los vientos necesitaban más fuerza. ¿Vieron el dicho que dice “esto no es soplar y hacer botellas?” Bueno. No hay mejor fuerza que la de una mujer. Una faceta femenina en Otra Vez Vos era como pedirle peras al olmo. Sin embargo, ella lo logró. Lolo Cisneros, con su simpleza y sus tremendas ganas de formar parte de la banda que venía siguiendo hace rato. Contenta, su primer recital con la banda fue en el Personal Fest.
Y para reforzar más aún la cosa, Nico Coronel que, como lo indica su apellido, nos cayó como anillo al dedo desde Gendarmería. Un tipo que, no sólo la rompe desde la trompeta, sino que además toca la guitarra y canta mejor que el cantante.
Acá están. Estos son los once que quedaron: Agus en la voz, el Negro en la viola, Chango en la viola acompañante, Yona en el bajo, Lolo en el saxo, Franco en la trompeta, en el teclado y en las voces, Juan Pablo en el trombón y haciendo voces, Nico Coronel en la trompeta, Juli y Fede en las percus, el Pela en la bata, David siempre colaborando incondicionalmente, y los chicos de Umbral Produciones (Pablo Pórfido, Gere Mosso, el topo Tobías, Marcos Pórfido), a quienes tenemos el placer ya de integrar en esta inmensa familia. Un equipazo de gente que hoy están acá. Frente  ustedes para brindar lo mejor en su sexto aniversario.
Ah y ustedes ahí. Que también ya forman parte de esta locura que dio en llamarse un día Otra Vez Vos. 

lunes, 25 de abril de 2016

Una vida muy ordenada



Una casa ordenada*Libros no leídos pero exhibidos*Una madre atenta* Un hijo que sufre las contradicciones del ser humano, pero que siente culpa por ello* Un partido político proscripto por manifestaciones filonazis 

La casa de Silvio estaba muy ordenada y limpia. Él, igualmente, se disculpa con el cronista por el bolonqui que tenía. Inseguro y nervioso en su proceder.
Su madre trae tostadas y café con leche humeante. Luego de besarla, comienza el relato de su modo de vivir, de la búsqueda de la perfección, de la mujer ideal, de Juan Manuel de Rosas, su ídolo al que le dedicó un retrato en un costado de la biblioteca de su pieza.
Está sentado sobre su cama. El acolchado escocés está prolijamente acomodado. Cada movimiento que hace acomoda la colcha. El dibujo de la misma es comparado por él con el símbolo de proscripto Partido Nuevo Orden Social y Patriótico (PNOSP), que ha realizado varios actos en el Parque Rivadavia, reivindicando al nazismo.
A Silvio se le llenan los ojos de lágrimas. Pero no se permite llorar. El motivo es que tocó e tema de la separación de sus padres, un “tema crucial” en su vida. Así lo define. Fue el derrumbe del ideal de familia perfecta. Se le cayó uno de sus pilares fundamentales: familia, patria y dios. Le quedó la patria y dios, al que nunca deja de visitar los domingos en una iglesia del barrio Belgrano, lindante con Saavedra.
La frase que deja deslizar por sus labios expresa que su familia es de “corte tradicional”, como si fuera una estirpe cortada a cuchillo en la carnicería donde hacen los hombres superiores. Ello se ve reflejado en las paredes de la habitación que cuentan un cuadro de la Península de Valdés, una cruz de madera, fotos con un amigo de descendencia irlandesa, al que admira mucho su catolicismo y valora por su descendencia rubia; también hay almanaques que aclaran que las Islas Malvinas son argentinas y un empapelado que alcanza a la mitad de los cuatro muros que rodean su habitación, fiel compañera de los desvelos de Silvio, “culpa” de la separación de sus padres.
Los únicos sonidos que se escuchan son los que emite el silencio. Ese aturdidor en momentos de soledad. Entre frase y frase interrumpida por un “eso no lo pongas”, dando las características de la nota al cronista, se escuchaba también la cinta del grabador que corría a la velocidad de la luz, comparando con el pensamiento de este muchacho y sus baches llenos de contradicciones.
Le declaró su amor a la literatura, me decía. Y me mostró lo que leía: un libro viejo, de tapa nueva que parecía sin uso. El autor era Gustavo Martínez Zuviría, que escribía bajo el seudónimo de Hugo Wast, un cordobés nacido en 1883 y fallecido en Buenos Aires en 1962, simpatizante del franquismo español. Era u libro de historia titulado Año X, que habla de la Revolución de Mayo, caracterizado por defenestrar a Mariano Moreno, abogado y periodista, secretario de la Primera Junta, que fue enviado en una misión diplomática y en altamar, envenenado por el propio Cornelio Saavedra,  a quien molestaban sus aires jacobinos y revolucionarios.
Ama el revisionismo histórico. ¿Ama? No lo sé. Lo que sé es que me resultó un ser indeseable. 

eleskritor@yahoo.com.ar

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