sábado, 5 de marzo de 2016

Hugo



Hugo es  una canción que surgió en uno de los ensayos de Otra Vez Vos, en la casa de Oscar Oreja Celeri, en la terraza de Oscar, donde ensayaba a banda desde que arrancó por allá, por el 2010.
Hugo es la historia de una persona privada de su libertad. Es la universalización de una historia individual. Y la individuación de una realidad que ocurre seguido en la cárcel, con sus presos y el maltrato policial infligido contra ellos. Y la reacción de estas personas privadas de su libertad por algún crimen cometido contra el sistema de exclusión capitalista. Delitos sobre injusticias sociales, reacciones a un sistema que excluye a un sector de la sociedad que no fue invitada al banquete para unos pocos. No entran todos en la mesa de los hacedores de leyes que respeten la propiedad privada de unos pocos.
Hugo es uno de ellos. Un preso, excluido y recluido entre unos tantos excluidos del sistema que construyó un derecho penal para los pobres que molestan al sistema capitalista. Hugo es una muestra más de la miseria del sistema, un estiércol más que sale por la gran cloaca del sistema que escupe pobres hasta matarlos, a través del sistema policial, que selecciona el crimen, que engendra una selectividad criminalizando lo que es más vulnerable. Hugo pertenece a ese sector vulnerable, donde habitan chorros, putas, narcos, faloperos, violadores…los “hijos del culo” que bien pinta Bersuit en ese disco tan atinado. Chicos con la pancita inflada de aire. Una pancita que sufrió latigazos de un padre borracho, que se infla sola para recibir alimentos, que se le infla el pecho para agarrar coraje y salir a afanar para comer, al precio de …su libertad y cuando no , al precio de su vida.
Hugo creció en ese ambiente. No tuvo las posibilidades que tuvo un empresario. Por eso un buen día, no lo dejaron en paz en la cárcel, ese ambiente donde te pisan la cabeza, te violan, te matan, porque es tierra de nadie y porque los derechos humanos hacen agua entre papeles judiciales que corren al tiempo de una tortuga, pidiendo permiso, cuando la faca ya está clavada en la panza, cual Jesucristo y la lanza que finalizó con su vida.
Hugo un día se cansó. Agarró hilo y aguja. Nadie sabe cómo lo consiguió. Y no quiso comer más. Llevó sus manos hacia los labios. Pegó un puntazo en la comisura derecha con la mano derecha y con la izquierda sacaba la aguja ensartada en esos labios que un día besaron a una mujer preciosa que lo va a visitar asiduamente a la cárcel. Y el llora todas las noches y no puede dormir. Porque sospecha que lo traiciona. Porque sabe que los vigilantes se la van a querer levantar. Y de hecho ya había mirado de otra manera a un vigilante que le permitió estar una horita más con su marido.
Y seguía cosiéndose la boca. Porque ya no quería comer. Porque la angustia que sentía del encierro era tan grande que no quería comer la mierda que le daban que no figuraba ni en los protocolos carcelarios porque la verdadera comida se la quedaban los “vigis”.
Le sangraba hasta mitad del cuerpo. Todo lleno de sangre se para y se mira las manos que le chorreaban sangre. Y con la boca ya enteramente cosida le sonríe a un vigilante que se le viene encima para que desista de lo que está haciendo. Y cuando lo ve venir le hace una sonrisa guasónica con la boca cosida y alcanza a pegarle una trompada que lo deja tumbado al milico. Y enseguida lo tumban dos vigilantes más que lo tiran al piso. Uno de ellos, le toma la boca con sus manos y le abre los labios a la fuerza. Salta sangre para todos lados y se produce un griterío en todos lados. Y se arma una batahola de piñas y trompadas y patadas y tiran de todo, gases lacrimógenos, colchones contra los milicos oficiando de escudo y palazos de vigilantes contra los presos. Se arman dos grupos gigantes entre policías y presos, enfrentados. Y empiezan a los tiros, porque los presos llegaban a quitarles el revólver a los policías, y las armas las había cargado el diablo.
La cuestión es que Hugo se había perdido entre la multitud y cuando puede ver bien, entre la sangre que corría por sus ojos, alcanza a verla a ella que lo iba a buscar. Enseguida va corriendo a abrazarla, para escaparse juntos. Veía todo empañado. Y cuando está por llegar a sus brazos eternos que lo iba a sacar de esa puta realidad que le tocaba vivir porque robo  a punta de pistola una pollería para poder llevarle la comida a los pibes que tenían con ella, el mismo vigilante que le había abierto la boca a la fuerza, le dispara desde el piso, porque l estaban cagando a patadas otros presos. La bala va en dirección diagonal desde el piso hacia arriba. Parecía que iba con comba. Hizo un recorrido animal que terminó mordiendo un cacho de nuca de Hugo, justo donde pasaba su médula espinal. La sangre la salpicó. Ella lloraba al verlo tan muerto. Más que antes. Esa noche fue la última vez que se besaron. Ella nunca lo había traicionado. Era el amor de su vida. Y no lo pudo ver nunca más. Y nunca más pudo amar.
La banda Otra Vez Vos le dedicó una canción a esta historia. La titularon Hugo:

Hugo…se cosió la boca
Hugo…y no le dijo naaa…
Ella me dijo que me olvidara
Creyendo saber todo de mi
Dijo que dejara todo cómo esta
Olvidándose de mí
No frenó ni pa saludar
Le dije vas a volver
Porque mi vida si vos ya no estas
Tampoco quiero comer
Dame una simple razón de vivir
Poder reír sin llorar
Sintiéndote aquí sintiéndote aquí sintiéndote sintiéndote sintiéndote
Hugo se cosió la boca
Hugo y no le dijo na
Hugo se cosió la boca
Hugo y no le dijo na
Momentos fríos que traen soledad
Sin saber  si vendrás por acá
Acá te espero mi amor sólo yo
Golpea la puerta por favor
Pasan los días y sigo aquí
Sigo cosido esperando por tí
Anda buscando ropita ponete bonita
Porque vas a venir
Dame una simple razón de vivir
Poder reír sin llorar
Sintiéndote aquí sintiéndote aquí sintiéndote sintiéndote sintiéndote
Hugo se cosió la boca
Hugo y no le dijo na
Hugo se cosió la boca
Hugo y no le dijo naaa

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