domingo, 1 de marzo de 2015

Relatos Salvajes

En un momento me agarró la paranoia por mi hija. Empecé a llamar a la gente que laburaba ahí y les preguntaba si tenía el número de teléfono de algún mecánico. Me dijeron:
-¿vos querés que me echen?
-No. Me quiero ir simplemente.
-Tranquilizate y anda a tomar un refrigerio con tu señora hasta las 4 que abren los negocios-mientras me apoyaba la mano en el hombro consolándome.
Yo me lo quería comer crudo. Con la mirada de la desesperación. Seguro que tenía los ojos salidos para afuera como pejerrey recién sacado del agua. Es la típica locura que le agarra a cualquier padre con un hijo, creo yo. De lo contrario, me chuparía todo un huevo y me cagaría de risa de lo acontecido.
Más bronca me agarré aún cuando quise llamar al seguro. Ahí confirmé que a seguro lo metieron preso. Más inseguro que seguro, la caja de ahorro y seguro? Muy amablemente me toman los datos hasta que les dije dónde estaba. Córdoba. Es como si les hubiera dicho que estaba en el Congo Belga. En Oncativo, en un GNC que queda sobre la ruta. Sobre una autopista? No va a poder ser. Va a tener que llamar a Grúa Autopista. Ahí recién me enteré que las grúas venían con apellido. Les pedí si no tenían el número de Juan Grúa Autopista Fernández…5 minutos esperando la respuesta. Total soy yo el que llamé. Qué problema se van a hacer ellos.
-Hola, disculpe la demora. Pero no lo tengo al número. No lo encuentro por acá. Pensé que lo tenía, pero no…
-¿Y qué hago ahora que le deposité todos los meses en su cuenta la plata que me roban por mes para no solucionarme nada?
-Llame a atención al cliente. Tengo el número si quiere. (Me sentí violado, diría un amigo)
Como un reverendo imbécil llamando a Atención al Cliente. Me atiende un tipo al que le explico la situación.
-Me mataste-me dice.-te doy el número de una grúa del ACA (Automóvil Club Argentino).
Llamo. Nunca me atienden. Ya escalando al punto extremo de la sangre hirviendo, automáticamente pensé en dar de baja el seguro, porque no sirven para nada más que para sacarte guita todos los meses, y en detonar alguna aseguradora. Pero bueno, Relatos Salvajes todavía no había salido en cine. Creo que Damián Szifrón y compañía me estaban espiando para la idea de esa película.

Continuará…

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