martes, 1 de diciembre de 2015

Jueces que conversan

No es novedad que en el poder judicial medie la hipocresía en las relaciones humanas. Sin embargo, hay una cuestión que es visible en lo atinente a la emergencia de este tipo de relaciones que dan lugar a diversas excepciones que, en forma esperanzada, están aventajando a la regla.
Múltiples personas del ambiente han dejado una huella indeleble en uno de los edificios más antiguos de la ciudad, esbozado en su momento, por el gran Fifo Roggero.
La investidura de un juez era considerada sagrada ante el pueblo. Gracias a estas personas, se puede ver que un  juez conversa, como cualquier ser humano. Es más, ama dialogar porque cree que allí reside la transformación social que nos llevaría a una justicia más cercana a la gente a la que va destinada.
Sin entrar en consideraciones técnicas, lo cual al llano cuesta entender, en la emoción de pedir venganza, en vez de justicia, violencia que alimentan los multimedios en pos de dividir a la sociedad para reinar como el príncipe de Maquivelo, nombre que merece el desenvolvimiento mediático en respeto de sus intereses económicos y en detrimento de la credibilidad e independencia que se leen en sus sloganes.
Sin dejar el hilo de lo que venía a exponer, se percibe en el ambiente vientos de cambio. Frase trillada si las hay. Cambios de paradigma económico, volviendo a lo mismo. “Veo al futuro repetir el pasado…un museo de grandes novedades”, escribió el músico brasileño Cazuza y reveló la Bersuit Vergarabat posteriormente para Argentina y su situación de revuelta pos 2001.
Sin perjuicio de ello, la mitad de la población dividida en dos modelos económicos. Cómo afectará esto al ambiente judicial. ¿Algún candidato habló de esto? ¿Se volverá al acartonamiento de jueces robot que no van ni siquiera al baño, por no ser más escatológico aún? ¿Se mantendrá lo conseguido en materia de derechos? ¿o vendrá el ajuste por ahí también? ¿ Se endemoniará nuevamente al garantismo como algo perverso “a favor del delincuente” o se permanecerá en la conciencia de que garantismo significa respeto a la constitución?
En fin, aún hay jueces por rescatar de este entramado conflicto en que nos vemos inmersos los argentinos. Esta dicotomía que se creía superada. De este péndulo que se estimaba favorablemente roto, volcado hacia el lado de la inclusión.
Aun así todavía hay jueces que se sientan a conversar. Que rompen la burbuja y salen a la calle por miedo a perderse algo de lo que sucede allá afuera, donde termina su firma, donde surte el efecto de esa montaña de papeles que tiene en su escritorio, en cada uno de los cuales hay una necesidad, una demanda social, un “detrás está la gente”,  cantaba Serrat.

Hay un ensayo en mis manos. De uno de los jueces a quien intento hacerle honor con estas palabras. Que si me da permiso, será publicado en breve. 

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