lunes, 10 de febrero de 2014

Amores y desamores de Cupido

Día de San Valentín. 14 de febrero. Día de los enamorados. Otro invento del mercado que no para de generar las ganancias. Ganancias que si no genera se cae y se cumplirían las predicciones de Cordera. El capitalismo se cae.
A emboludecerse un poco y a festejar en pareja un día que es una vez al año.

Pobre de aquellas parejas rotas. Vivir un día así es un martirio. Quizás les venga bien para reconciliarse.
Recuerdo de chico. Había dos personas que se separaron y no lo podía creer. Supuestamente se querían, pensaba yo. Ahora se separaron. No podía soportar escuchar las discusiones de mis viejos porque tenía miedo de que alguno se vaya y que no vuelva nunca más. Pero bueno, hoy día creo que una pareja es mejor que se separe, se sinceren y que , sin tanto conflicto hacia los pobres pibes, que son los que más lo sufren, se separen o se divorcien, hablando más en términos jurídicos. Aunque de chico, tenía la esperanza que se prohíba el divorcio. Imaginen el quilombo social que sería. La problemática social de hoy en día lo torna imposible tras la epidemia de separaciones y divorcios que existen ante la intolerancia en la convivencia, violencia doméstica, problemas económicos y todo un abanico de problemas que hace que la familia entre en conflicto en una crisis que no se supera sino separándose.
Pero qué desilusión me provocaba. Pensar que dos personas entraran en una separación a raíz de un conflicto que no podían resolver. Por eso , mi cabeza seguía pensando para encontrarle una solución a eso que padecía la pareja.

Con el correr del tiempo (un tiempo que nunca corre), me fui dando cuenta de que las relaciones interpersonales se basan en el conflicto como base. No sólo las de pareja. Todas las relaciones interpersonales se basan en un conflicto. Son dos personas distintas, cuyo acuerdo da para desconfiar. Se invierte la regla. La regla el conflicto.  La excepción, cuando la hay, el acuerdo. Un pacto para vivir. Alguien cede. O alguien tiene que ceder en esa tensión pujante, en esa lucha de polos opuestos que llegan hasta los golpes de puño en algunos casos. Las formas son fundamentales. El fondo ya lo sabemos que es diferente al que nosotros pensamos.
Los asuntos pendientes que la vida misma nos pone enfrente hace que todos olvidemos que todos estamos en la misma. Y ese olvido provoca un aislamiento cada vez más idiotizante. Deriva en egoísmo, en falta de la noción del otro. Y si la tengo es que se activaron mis reflejos cuando me viene a atacar. La unión hace la fuerza y al poder no le conviene. Nos tienen separados. Cada uno cuidándose el culo del otro. Y la unión hace la fuerza. Te derriba un gobierno. Te derriba lo que quieras, logra lo impensable de lograr, lo imposible.
Más allá de esta estupidez que estoy narrando de aburrido, el 14 de febrero es el día de los enamorados. Un día en el que los enamorados también se desenamoran. El agua apaga el fuego y al ardor los años, dijo el perro andaluz Joaquín Sabina. Algunos, aún conviviendo con sus parejas, todavía no encuentran a su amor verdadero, casados y con hijos, también. Salen al patio a fumarse un cigarro y miran el cielo lleno de estrellas en una noche de calor y recuerdan a un amor perdido. O se quedan con su foto en un rincón y sueñan con encontrarse arriba, según No Te Va a Gustar. Siguen sin encontrar ese regocijo. Siguen sin encontrar esas gambas que te cobijan y te rascan la cabeza hasta que te dormis. Algunos lo siguen buscando para que sea el verdugo de esa maldita soledad que acecha a la noche. Quizás se encuentren en un espanto y emprendan esa búsqueda tan virtuosa, adrenalínica y sin fin que es la búsqueda de un amor. Feliz día a los enamorados, a los desenamorados y la búsqueda incesante de un amor. “Hay que vivir para ver/cuánto es difícil saber / qué signo lleva el amor”(Silvio Rodríguez)


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