jueves, 9 de enero de 2014

Homo Mediaticus

Quizás la forma de producir sea aquella basada en el sistema político feudal, en el cual el vasallo servía al señor dueño de las tierras. Es lo que ocurre en casi todo el interior de una república, a la cual nunca le costó la duda (ver El Interior de Martín Caparros). Siempre le costó decidirse entre lo uno y lo otro. Lo blanco o lo negro. Lo unitario o lo federal. Lo inmigrante o lo nativo. Lo europeo o lo latinoamericano. El libre mercado o el proteccionismo. Es histórico este honor a Descartes y la duda como método. Fiel reflejo del personaje capusotezco que se autoflagela a la hora de dudar entre ser o no ser.
Llevado a otros planos, es la instalación o no de las tecnologías. O vivir en la edad media. La entidad no va a dar abasto ante tantas demandas del servicio social. Una ciudad con alma de pueblo pero con demandas galopantes cada vez mayores pero con las mismas estructuras de 1915, por poner un año.
Las tortugas que dictaminan con martillo son corridas y atropelladas por las liebres que salen de los sucuchos de Figueroa Alcorta. Les sacan kilómetros de ventaja a la hora de jugarles una carrera a la mujer de los ojos vendados y la balanza rota por el peso del dinero en una de sus bandejas.
Panorama desolador si los hay. Sobre todo para los aspirantes. No de serpientes. Para los aspirantes de verdad. Los que aún creen en la vida y luchan por los sueños. Si hay algo para lo que sirven las utopías es para caminar. Por eso. A no desesperar y mucho menos a temer. Queda fortalecer a la tortuga y a la parte más débil de la balanza. Porque de lo posible se sabe demasiado. Levantarle la bandera del off side a todas las liebres que queden en posición adelantada. Que quede en evidencia el daño que provocan a uno de los pilares del sistema democrático.
Demás está decir que la salud y la educación derivarían el tema seguridad como una cosa totalmente irrelevante a la hora de contar las monedas del presupuesto. Pero no está demás decir que a un gobierno ambicioso y ávido de poder, al cual no le interesa más que sus arcas privadas cuando hubo quienes dieron la vida por los asuntos públicos afectando su vida privada, no le conviene un pueblo sano que piense. No le conviene que sea alto el índice de pensamiento y de instrucción. Porque un pueblo que está educado y con salud es muy difícil de engañar por medio de los medios de comunicación, que reproducen una ideología dominante, que representa al poder económico, que necesita que se repita el idiotismo de su discurso para que la gente se idiotice con ese discurso. Y a los idiotas que reproducen idioteces que ven en la televisión es fácil dominarlos.

Ni hablar en épocas de campaña. Quien se coma lo que se dice en épocas de campaña cayeron en el hechizo de lo que se quiere hacer con sus conciencias. Un sujeto constituido por los medios que se piensa que elige en un sistema democrático cuando refunfuña a la hora de ir a votar.
Por último, y para no cansar al lektor de este humilde blog, como a seguro lo metieron preso, es hora que apaguemos todo. Y que despertemos una actitud más participativa en un sistema democrático que se alimenta de eso. La democracia es eso. El gobernador de la democracia manejará a su antojo el poder si no le decimos cuál es el camino. No está para mandarnos. Está para obedecernos. No estamos a su servicio. Está al servicio nuestro y nos tiene que dar explicaciones de lo que hace con cada centavo que pagamos diariamente a través de impuestos, cuyo servicio es detestable.
De lo contrario, es lo mismo que vivir en la época nefasta de la dictadura. La dictadura pasa a ser económica, política, mediática, que baja a la estupidización de un ser humano ultra pasivo, al que cualquier bondi lo deja bien. 


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