viernes, 17 de enero de 2014

El Zapping y la nada cerebral

Si hay algo que ya está claro es la mutación del ser. Hasta que muere. Y aún sigue siendo si es que algo dejó. Si es que dejó algo valedero para que siga perenne en los seres que quedan. Gente que no. Gente que quedó por algo.
No hay duda de que el Estado debe intervenir en la salvaje economía de mercado. Y más si se trata de la economía capitalista, cuyo máximo exponente es el libre mercado. El mercado libre es tan salvaje que puede pasar cualquier cosa en su seno. Una de las cosas más salvajes que puede generar es el acérrimo individualismo y el ensimismamiento. Que es lo que genera las grandes catástrofes como el hambre, la pobreza y la miseria humana. Un hombre que pugna por satisfacer sus más perversos deseos, llevado por su hedonismo, cada vez más controlado por los panópticos del Gran Hermano. La fábula de Orwell no era tal. Es tan real que se vislumbra tras las cortinas de humo de las fábricas del imperio. Hipercontrolados, vamos como traslúcidas cadenas que acechan nuestras manos que se creen libres de todo fantasma subversivo que venga a corromper la súbita elección frente a una vidriera de shopping.
Borges era un gran escritor. Se mantuvo prácticamente ajeno a la realidad social imperante. Un tipo que, lejos de creer en una ideología política, la detestaba con todas sus fuerzas. Algunas voces afirman que era conservador. Cual si la falta de ideología política manifestada en palabras, no tenga una ideología de fondo que impera. Desde lo mass media, hay una tendencia a reproducir la ideología dominante del poderío económico. Hay gobiernos que se enfrentan a eso y otros que dejan hacer, dejan pasar. Por ende, la neutralidad en la ideología está lejos de ser cierta. Siempre hay una ideología que domina la mentalidad de un escritor. Sin embargo, Borges quedó en la historia. Volviendo al principio.

La culomanía tinellista televisiva es una de las formas de evasión que tiene el televidente sentado a la mesa del hogar con unas pringles y una birra en mano, con la panza al aire al mejor estilo Homero Simpson, el mejor ejemplo del producto de un sistema que se empeña en idiotizar cabezas para mantenerlas controladas. En épocas de calor,con el ventilador pegado a la humanidad del televidente. La única manera que tiene ese desgraciado de estar lo más cercano posible a un culo hecho. Bien hecho. No sean mal pensados. O sí. Pero me refiero a las siliconas y atoda esa clase de productos químicos y láseres que se comió ese culo en la vida. tal como se ve en el cíclope de cristal que devora ambición, cantaría Mollo. Una forma más de las tantas que se usan para no pensar en problemas. Una venta más de la ficticia felicidad que vende la T.V. (te vende)

Uno de los chistes que saca la tv es que “el tipo era tan sorete que cagaba por la boca”. Eso se ve. Ese humor básico en el cual se basa un medio que va dirigido al argentimedio, como llama Feinmann al argentino de clase media. Cagaba toda la mierda que tenía en la cabeza. Esa mierda se le había acumulado de tanto mirar culos en televisión. Los mismos culos que cagan la mierda que el televidente se traga. O sea que el televisor pasa a ser un inmenso culo de todos los culos que se ven por ahí. Un culo que compite por otro para ver quien lo tiene más hecho. Y a ver quién caga a quién en la lucha por la elevación del salario. El que más trepa es el más lindo y pomposo.

Van a decir que eleskritor se volvió escatológico. No hago más que repetir lo que se ve en un zapping de verano birra en mano, con el ventilador a cuestas y con la panza al aire: fiel retrato del idiotizado Homero Simpson. Estoy averiguando si algo me deja. Como decía al principio. Y no. no hay caso. No te deja nada, salvo algunos canales de cultura. Que no por nada tienen el más bajo rating. No quiero dar nombres de canales porque van a decir que fomento política. Que hago política. Pero, como decía Rally Barrionuevo, “política hacemos todos al caminar…”

jueves, 9 de enero de 2014

Homo Mediaticus

Quizás la forma de producir sea aquella basada en el sistema político feudal, en el cual el vasallo servía al señor dueño de las tierras. Es lo que ocurre en casi todo el interior de una república, a la cual nunca le costó la duda (ver El Interior de Martín Caparros). Siempre le costó decidirse entre lo uno y lo otro. Lo blanco o lo negro. Lo unitario o lo federal. Lo inmigrante o lo nativo. Lo europeo o lo latinoamericano. El libre mercado o el proteccionismo. Es histórico este honor a Descartes y la duda como método. Fiel reflejo del personaje capusotezco que se autoflagela a la hora de dudar entre ser o no ser.
Llevado a otros planos, es la instalación o no de las tecnologías. O vivir en la edad media. La entidad no va a dar abasto ante tantas demandas del servicio social. Una ciudad con alma de pueblo pero con demandas galopantes cada vez mayores pero con las mismas estructuras de 1915, por poner un año.
Las tortugas que dictaminan con martillo son corridas y atropelladas por las liebres que salen de los sucuchos de Figueroa Alcorta. Les sacan kilómetros de ventaja a la hora de jugarles una carrera a la mujer de los ojos vendados y la balanza rota por el peso del dinero en una de sus bandejas.
Panorama desolador si los hay. Sobre todo para los aspirantes. No de serpientes. Para los aspirantes de verdad. Los que aún creen en la vida y luchan por los sueños. Si hay algo para lo que sirven las utopías es para caminar. Por eso. A no desesperar y mucho menos a temer. Queda fortalecer a la tortuga y a la parte más débil de la balanza. Porque de lo posible se sabe demasiado. Levantarle la bandera del off side a todas las liebres que queden en posición adelantada. Que quede en evidencia el daño que provocan a uno de los pilares del sistema democrático.
Demás está decir que la salud y la educación derivarían el tema seguridad como una cosa totalmente irrelevante a la hora de contar las monedas del presupuesto. Pero no está demás decir que a un gobierno ambicioso y ávido de poder, al cual no le interesa más que sus arcas privadas cuando hubo quienes dieron la vida por los asuntos públicos afectando su vida privada, no le conviene un pueblo sano que piense. No le conviene que sea alto el índice de pensamiento y de instrucción. Porque un pueblo que está educado y con salud es muy difícil de engañar por medio de los medios de comunicación, que reproducen una ideología dominante, que representa al poder económico, que necesita que se repita el idiotismo de su discurso para que la gente se idiotice con ese discurso. Y a los idiotas que reproducen idioteces que ven en la televisión es fácil dominarlos.

Ni hablar en épocas de campaña. Quien se coma lo que se dice en épocas de campaña cayeron en el hechizo de lo que se quiere hacer con sus conciencias. Un sujeto constituido por los medios que se piensa que elige en un sistema democrático cuando refunfuña a la hora de ir a votar.
Por último, y para no cansar al lektor de este humilde blog, como a seguro lo metieron preso, es hora que apaguemos todo. Y que despertemos una actitud más participativa en un sistema democrático que se alimenta de eso. La democracia es eso. El gobernador de la democracia manejará a su antojo el poder si no le decimos cuál es el camino. No está para mandarnos. Está para obedecernos. No estamos a su servicio. Está al servicio nuestro y nos tiene que dar explicaciones de lo que hace con cada centavo que pagamos diariamente a través de impuestos, cuyo servicio es detestable.
De lo contrario, es lo mismo que vivir en la época nefasta de la dictadura. La dictadura pasa a ser económica, política, mediática, que baja a la estupidización de un ser humano ultra pasivo, al que cualquier bondi lo deja bien. 


miércoles, 1 de enero de 2014

Locati, Barreda, Monzón y Cordera también, matan por amor.


Estuvo con otro tipo, se dijo para sus adentros. Ese sería el fin. Lo dijo una mirada suya de indiferencia. Quizás lo provocó por el miedo a que ocurra. Ojalá que no. Porque sería el fin de verdad. El final de una vida.

Sería feísimo seguir trabajando. Salir y verla irse con otro. Como se iba con él. Suena horrible pensarlo. Peor sonaría vivirlo. Un acorde totalmente fuera de pentagrama. Disonante. Sobresaliente del resto. En un primer plano gris. El mundo se vendría abajo con él observando esa escena. La única intacta.

Una vez le había dicho que no podría mirarlo a la cara si aquello ocurría. El miedo era una persistencia que excedía aquella frase tirada bienestar mediante. Sus amigas la querían ver bien. Entonces no lo recomendaban. Al contrario, le recomendaban una vida más light. Como la de la tele. Actitudes cuasiingenuas que calientan a un cazador de oportunidades.

Dolor, dolor, dolor. Pecho clavado en daga profunda internada hasta que atraviesa la espalda. Imposible de extirpar semejante hierro hirviendo chorreando sangre y lodo. Infección de un amor que no está más. Porque la muerte se encargó de meter la pata y la daga. Y la guadaña. Y su sombra se llevó lo más preciado que él tenía. No la vio más.

Hoy está sentado con su foto. La amaba. La ama. Un crimen dijo que hoy siente menos dolor. Mentira. El dolor se profundizó. Tanto tanto que no puede dejar de balbucear su nombre tras las rejas con la mirada en la foto. Una cama fue el puntapié inicial del péndulo que le dio fin a su vida. Una sábana blanca, impecable, tiñó de negro sus ojos, que vieron ese color cuando se animó a saltar de aquella cama en la que nunca durmió y no va a dormir jamás. Porque se durmió para siempre. Sosegando el dolor. Esta vez sí.

Ella nunca había engañado a nadie. El tampoco. Ni siquiera a sí mismo.
 

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017