viernes, 12 de diciembre de 2014

Descansar para siempre

La muerte es un instante definitivo cuyo efecto no se llamaría de por vida. Mas bien habría que decir de por muerte. O sea, mientras estás muerto.
Una característica de la lapicera que escupe desordenadamente estas palabras es justamente eso. El caos temático que ocurre en la cabeza de este tipo. Sentado en el bar. Tiene mucho que decir. Su gran error es acumularlo y no decirlo. Piensa en decirlo. Lo que siente, sin prejuicios. Que los demás respeten su caos mental y su ser. Y el que lo mira insatisfecho, problema de él. Porque esa persona seguramente tiene algo que decir y no lo dice tampoco. Todos tenemos un infierno en la cabeza, cantaban. Pero no todos se animan a manifestarlo. La voz de los callados, reza un blog. ¿Quién será el estúpido entonces? ¿El que lo dice o el que queda con la vena y la descarga de otra forma?  Violencia, por no decir. No demostrarnos. No mostrarnos tal cual somos. Ser sinceros con uno mismo.  Por no ser auténticos y mentir acerca de nuestra verdadera personalidad. Por la estúpida razón de quedar mal. ¿Ante quién?
Todo esto pensaba el tipo sentado en el bar. Y se daba manija: si uno es como es se lo tiene que respetar. Tal cual es. Que estas y otras actitudes en las que juega el prejuicio y otras anomalías de las personalidades son las determinantes de la represión. Que a su vez es descargada de diferentes maneras. Y sí. Una de ellas es la violencia. Otra, cuando la represión se da en una persona sumamente frágil en cuanto a sentimientos, es el suicidio. Ese vejamen autoflagelante que sufren las sociedades, por lo general, el día domingo. Una decisión dolorosa. Un horror que sufren quienes rodean al suicida.  Una escapatoria fugaz e inmediata a una realidad cuyo peso se torna insoportable. No dar más. No poder más. Frases de distinta gramática cuando eso es lo que menos importa. Frases que generan la atención del resto o la indiferencia, con lo cual su ejecución llama poderosamente la atención ante el bienestar inmediatamente anterior que sufría el suicida.
El tipo no pensaba en suicidarse. Pensaba que era cobarde eso. No afrontar la realidad. Ponerle el pecho a las verdades que se les iban revelando como los capullos que se abren al comienzo de la primavera. A su vez, sentía que no era valorado. Y se decía que él podía ser lo que era. Que las expectativas fracasadas de los demás lo condicionaban. En realidad ya no. Pensaba siempre qué pasaba si la persona que tenía al lado mañana desaparecía de su vida. Y escuchaba sonar a Andrés Calamaro de fondo diciendo que “cada corazón merece una oportunidad”. El amor es dolor también, pensaba. Que ese dolor se transforma en autodestrucción.
Mientras esto pensaba mira el reloj. Se da cuenta que estuvo tres horas sentado en la misma posición. Alienado de todo suceso externo. El tiempo maldito se iba impiadosamente hacia algún lugar, sin detenerse un segundo para ver qué le pasaba a este pobre cristiano. Había perdido lucidez a esa hora. Estaba cansado. Se mira al espejo y recién ahí notó que había llorado. Los ojos bien rojos, ojerosos. Perdió el foco de cómo había terminado en ese lugar, tan ajeno, tan lleno de extrañeza. Y vuelve a focalizar en ella. Una. Sin nombre. Lo tuvo. Hoy se borró. Ya no es más la que era.
De a poco, atina a levantarse. Los demás leen cada uno de sus movimientos. Pero a nadie le interesa. Porque no lo conocían. Y si lo conocían, a lo mejor a alguien le interesaba. Pero no era este el caso. Igual no se dejaba conocer. Por miedo a sufrir. Porque se encariñaba enseguida.
Mira alrededor. Apenas ve que lo miran. Una máscara de risa invade su rostro. Se sentía un poquito mejor. Pero no del todo como para reír. Las apariencias engañan. Trillada frase si las hay. Pero cuando uno se da vuelta las apariencias te acribillan o te clavan la daga por la espalda. La misma daga que este tipo sentía en el pecho. Apariencia traicionera que no dejaba ver con claridad las intenciones del tipo que se iba sin pagar.
El tipo se va. Atraviesa la puerta y el tipo del boliche no le dice nada. Porque se dio cuenta. Le hace un guiño al mozo para que no le cobre.

Se iba trastabillando sin haber tomado. De la angustia que le provocaba la situación. Pasa por un negocio. Se mira al espejo. Se mira las manos, de las que partía un líquido espeso, púrpura. Mira la otra mano y se da cuenta que se había robado un cuchillo de una de las mesas. Nadie lo había percatado. La daga que tenía en el pecho se la sacó con los pensamientos y embroncado con el tiempo y su indiferencia hizo un movimiento que terminó en esta escena frente al espejo. Vio una especie de callejón. Era de noche. Domingo. Y se tiró a descansar. Para siempre. 


lunes, 8 de diciembre de 2014

kaos sentimental

Con los sentimientos de una persona no se juega, pensaba el muchacho sentado en el mismo lugar. Y menos cuando esta no los demuestra auténticamente.
Dicen que es la incertidumbre lo que te enamora. Que el desengaño es lo que seduce. “Dudar es amar, saber es morir”, cantaba el negro Dolina. Descartes era un gran vacilador del pensamiento. Su esbozo de la Duda Metódica nos hace pensar, entonces existir. Pienso , luego existo. Cogito, ergo sum. Su error era la sustitución de pienso por siento, pensaba el sufriente por amor. Por lo menos, esto le pasa a bastante gente que desplaza pensamientos por sentimientos. Sin embargo, no sabía por qué callaba aquello que tanto le dolía. Le estaba quemando la garganta. No podía salir aquello que se albergaba en el más ínfimo rincón de su paladar. Si uno recorría el camino de esas palabras ocultas seguían por el esófago, pasaban por el pecho, todo rasgado de dolor, y continuaban hasta una entraña bien profunda que soñaba con tomar forma en el mundo exterior.
La idea en sí no era esta. No quería terminar pensando esto. Pero los sentimientos no se manejan. Ojalá podamos tener un control remoto de lo que sentimos los seres humanos. Bah! Pensándolo bien, ojalá que no. Sería un absurdo. El chabón se sentía mal. Y si. Sus sentimientos desembocaban en una mujer cuyos sentimientos están encubiertos de cosas realistas, concretas, razonables. La abstracción se había adueñado de este ser sentado a la vera de una mesa con una copa de vino, cargada con un navegante hielo, que cada vez iba perdiendo su consistencia, tal como la existencia de este despojo humano. La abstracción se hizo desgracia en su mente y lo vinculó con la mujer.
Las oposiciones de la abstracción y la concreción eran inauditas en ese momento. Era otra más de las absurdidades de las que hacían mella en la mente de este creador de situaciones que terminan esbozadas en este papel. Los polos opuestos se atraían cada vez con más fuerza. Sólo que esa afirmación era válida para las llamadas ciencias duras. En lo exacto no residen las cuestiones del corazón. Esa era exactamente la cuestión que asolaba a esta persona. Lo exacto. El afecto. Unidos suenan a ridículo. Como si quisiéramos medir al amor. No me des con cuentagotas tu amor o algo así cantaba Charly.
En fin, lo que sentía este tipo era algo sumamente difícil de definir. Si se lo definía, se iba a dudar de su definición porque tendría que ser una definición abarcativa. Más bien, casi inifinita. Y hasta el “casi” quedaría en duda.
Vuelve a sonar la opereta de Dolina. “Dudar es Amar”. Amar es dolor. Concreción. Razonamiento es lo que busca la gente sumamente razonable que no quiere vacilar, ni pendulear, ni medias tintas. Porque el que duda pierde. Es superado por el que ya decidió. Pensando pero no sintiendo. Sintiendo sin pensar. Quien duda lo hace lo hace pensado que además de querer concretar una situación, la quiere sentir. El razonamiento y la lógica de la realidad son aquellos que burlan al amor y a los afectos. Donde el “te quiero”, “te necesito”, el “quédate conmigo”, el “tengo miedo” no se basan en el cálculo, precisamente.
La vida no es un cálculo. Este es una mera herramienta de la misma, plagada de sentimientos de angustia, de contradicciones, de miedos, que no siempre son tenidos en cuenta a la hora de calcular. Las abstracciones son filosóficas. Hay una permanente huida a eso. Porque se ven mejor las cosas cuando uno abstrae. Se ve todo. Y hay veces que no se quiere ver todo. Se quiere recortar. Se quiere ir a los fácil y lo concreto. Porque en ese viaje abstracto nos cruzamos con muchas cosas que no queremos ver. La muerte, por ejemplo, que nos aguarda a cada instante esperando su momento. Cuando firma un pacto con el olvido, no fuimos  bien recibidos en esta vida. La muerte, por ejemplo, que siendo tan abstracto pensar en ella, es tan concreto su accionar. Y definitivo.
Creo que todo esto pasaba por la mente de ese tipo. Sentado ahí. Esperando, no sé, que esa abstracción se concrete.

Continuará. 

martes, 2 de diciembre de 2014

O vas a misa

Era domingo y el tipo pensaba, apesadumbrado, desde un bar de la mítica Buenos Aires, con una cara indisimulable de tristeza. Siete menos diez de la tarde. La cabeza le iba a dos mil. Máquina de todo sentimiento. Que sirve para maquinar. Como un pájaro que te taladra hasta estallar. En realidad, nunca estalla. Siempre a punto de. Lo cual es peor.
Para él hoy todo tiene un costado trágico. ¿Por qué?, se pregunta ¿Por qué siempre se le ocurre pensar en esto un domingo? ¿Por qué el domingo es el día de la cruza de sentimientos reprimidos que pugnan por salir desde el fondo del corazón? Sentimientos que de una u otra forma quieren salir a encontrarse con otros sentimientos que, en definitiva, tienen la categoría idiotizada de reprimidos (no todos). Como si los sentimientos pudieran dividirse en categorías.
¿Por qué no se saca de una todo lo que uno tiene adentro?, pensaba sentada, con una copa de vino enfrente a la que miraba, perdido. ¿Qué obstáculos habrá que sortear para esto? Temor, vergüenza, represión externa, interna. Hoy más que nunca, estaba con un interno sentimiento de hostilidad hacia aquellos obstáculos que no le dejaban expresar la necesidad de tener a alguien al lado suyo. La necesidad de querer, sin poder. La necesidad de abrazar, sin tener brazos con fuerzas para hacerlo. La necesidad de besar, con el labio roto que se había cortado con el filo de la copa rota, emulando a un tango que interpreta Calamaro de fondo. La necesidad de un amor, con tanto odio que llevaba en las entrañas. Quién iba a poder apaciguar semejante fuego. Dónde iba a encontrar esa cuestión tan caprichosa que se desvanece y que va de un lado otro son rumbo fijo, sin razón. Tan exento de todo cálculo y razonamiento, cuyas adjetivos arruinan cuando interceden de forma tan formal y demencial. Ese amor tan carismático, por el cual tanta gente ha dejado su vida, al no poder alcanzarlo. Semejante ideal, inalcanzable, sublime, gigante, y a la vez tan sencillo. Por falta o por exceso mal expresado en manos de Locati, Monzón, Barreda, ¿Cordera? Aveces toma diversas formas, o deformas como miedos, puteadas, ironías, chistes, boludeos, estupideces, llantos, risas, egoísmos, narcisismos, idolatrías, vacilaciones, y la cuenta es innumerable por no decir etc. Todo eso pensaba el pobre hombre acodado en la mesa del bar.
Pensó en el significado de la palabra etcétera. Pensó que el etcétera es algo tan frío que nunca formó parte del amor. Representa la falta de ganas de nombrar. Por falta de tiempo ¿será? Tiempo: palabra fea. Depende cómo se la utilice. Ahora se la agarró con la palabra que denota el pasaje de…algo. Qué invento. Pensó que gracias al tiempo no puede verla todo el tiempo. Pensó en ella. Los segundos, los minutos, los días, los meses, los años. Si de delimitaciones se trataba era la más ridícula para él en ese entonces. El hoy de ese momento. ¿Hay tiempo cuando pensamos en el corazón?, pensaba. Pensaba mucho. Todo esto. Y se sentía muy mal, al borde de algo. No se vislumbraba de qué. Estaba con una paz foránea que contradecía su interior.
Seguía con el tiempo. Después de todo, el tiempo me advierte que no son horas de decir te quiero, ni te necesito. Se puede concluir que el tiempo es un enemigo aliado a la razón. Es lógico. Ahora no podes. Te tenes que ir. Cumplí con tus obligaciones, nene. Y se interrogaba por el corazón. Quién cumple con él. ¿Sólo el domingo? ¿Será por eso que los domingos es el día que la gente elige para suicidarse? ¿Por qué se encuentra con un corazón que no le perdona la vida? ¿Qué no le perdonó tanto tiempo de reprimenda? ¿Tantas negaciones?
La cuestión que seguía mirando la copa y revolviendo el hielo que nadaba adentro, generando un ruido a vidrio. No era cristal. Pensaba y no se daba cuenta cuál era el leit motiv que lo hacía estar tan triste. No lograba focalizar al tener tanta confusión en el marulo revuelto de pelos que agarraba fuertemente con los puños cerrados y hostiles por lo que estaba atravesando. Pero lentamente se iba acercando.
Pensaba la vacilación estúpida con la que no supo qué decirle. El clásico le digo o no le digo de Mirta. Esa señora mayor que cree jugar con el suspenso. Capaz que nunca se iba a enterar que lo necesitaba. Por temor o vergüenza. A la espalda de por vida. A ver esa parte trasera de la indiferencia. Un miedo presente, una realidad ausente. Todo desaparece cuando aparece. Hasta las palabras. La mudez se apropia de la lengua. Se cierra el pecho hasta que duele. Los corazones dejan de latir. Terminan su percusión. Culpa de la realidad. Culpa de todo. Culpa nuestra. De nuestro contexto, de nuestras miradas esquivas que se equivocan cuando especulan. Como si la especulación fuera un gran aliado del corazón. Cuando es su primer asesina.
Continuará hasta que el tipo se pare y se vaya. O no.



   

martes, 18 de noviembre de 2014

Perdonando la vida

“La vida te depara cosas peores”, leyó el tipo en un cartel que hacía las veces de indicador de destino , tras lo cual fue corriendo a buscarlo. Quiso tropezar. No importa que le deparen enormes obstáculos. No importa que lo esperaban grandes proezas y grandes miserias. Lo único que le importaba al flaco era andar. En lo posible, contento. Con su vida. Porque la vida le iba a deparar cosas peores seguramente. Le auguraba la muerte respirándole en la nuca. Permanentemente. Pero él no le tenía miedo. El iba. Hacía cosas que le podían provocar la muerte pero las hacía igual. Quizás buscándola. Provocándola. Haciéndole una burla a la vida, que tanto amaba. Esas cosas que no se valoran cuando se tienen o que se valoran en exceso, que es lo mismo.


Siguió caminando. Se cruzó con un par de hermosas piernas. Las siguió. Una pollera roja. Camisa blanca, que se dejaba traslucir la ropa interior. Pensó cómo la desnudaría si la tuviese en sus brazos. Pensó que le encantaría tenerla. Cuando la volvi´a mirar no estaba más se había metido en un negocio de ropa. Pero él no se había dado cuenta por, en el afán por tenerla, la perdió. Y así era con todo. Mientras más se aferraba a la vida más la empezaba a perder.
Un buen día pasó lo inesperado. Un diagnóstico le detectó una enfermedad mortífera, mortal, letal. Buscaba cada uno de los sinónimos que lo llevaría al fin de sus días. Esta vez era en serio. No era joda no era un guiño a la vida coqueteando con la muerte. Era posta. Real. No sabía si estaba bien o mal. Era real.
Empezó a retrotraerse en recuerdos acerca de cómo la pudo haber contraído. Pasaban las imágenes más oscuras por su cabeza. Las más perversas. Las más siniestras sabiendo el producto final, que era ese diagnóstico. Pero en su momento no fueron siniestras, perversas, ni oscuras. Era el momento en que el chabón se había permitido vivir, se había permitido la plenitud y el sentido de la vida. Las misma vida que en ese momento le estaba jugando un revés. Sintió el raquetazo en su cara. Como si no le hubiesen permitido disfrutar de ese permiso que él mismo se había otorgado.
Pensó mal. Despotricó. Se preguntaba por qué a él que era un ser tan seguro de sí mismo. No hay seguridad que baste ante semejante baldazo de agua fría. Seguro estaba más preso que nunca. Con perpetua. La seguridad le causaba gracia. Era lo único que le hizo esbozar una sonrisa socarrona e irónica.

Vio la pared en su cabeza. Se la figuró. No la vio físicamente. Y se acordó de esa frase en aerosol pintado muy desprolijamente que decía: “La vida te depara cosas peores”. Por eso pensó que había que disfrutar, cada momento. Pedir disculpas ante las ofensas a los seres queridos. Sólo a los queridos. Pensó que los otros se curtan.  Pensó que la vida te da sorpresas. Era verdad. Hasta sorpresas que contienen signo contrario. Las dos caras de una misma moneda. Porque la muerte siempre está a la vuelta de la esquina. Espiando. Relamiéndose, permanentemente, y perdonando la vida.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cuando la realidad social supera la ficción política

“El obrero es el más pobre cuanto más riqueza produce. Cuanto más crece su producción en potencia y volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también así mismo y al obrero como mercancía y justamente, en la proporción en que produce mercancías en general. Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor.
El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa. El producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación”.

Marx, Karl; Manuscritos.

Lucidez analítica acerca del trabajo

“A los representantes privilegiados del trabajo nervioso corresponden todos los beneficios, pero también todas las corrupciones de la civilización existente. Hacia ellos fluyen la riqueza, el lujo, la comodidad, el bienestar, las alegrías familiares y el disfrute exclusivo de la libertad política, junto con el poder para explotar el trabajo de millones de obreros y gobernarlos a voluntad en aras del propio interés, es decir de todas las creaciones, todos los refinamientos de la imaginación y el pensamiento que les proporcionan el poder necesario para hombres completos y todos los venenos de una humanidad pervertida por el privilegio. ¿Y qué les queda para los representantes del trabajo muscular? Una inevitable pobreza donde faltan incluso alegrías de la vida familiar, ignorancia, barbarie y casi podríamos decir una forzada bestialidad”


Mijail Bakunin, Escritos de Filosofía Política 



Cualquier semejanza con lo ocurrido en el Concejo Deliberante en las últimas sesiones es pura coincidencia. O no.

martes, 4 de noviembre de 2014

Las guerras


Durante el siglo 20 se han desarrollado una serie de guerras que fue viviendo la humanidad, a raíz de las cuales se dice que fue un período sangriento. Algunos autores afirman que las revoluciones sociales formaron parte de ellas. Sin embargo, hay dos grandes guerras que desataron el furor del poder capitalista abocado a la construcción de armamentos entre las empresas que a ello se dedicaban y los gobiernos, que a ello se dedicaron, gobernados por el inmenso poderío económico forjado por esas empresas y otras multinacionales que hacían hamburguesas y gaseosas.
Los años postreros a esas guerras dejaron infinidad de muertos, mutilados, desertores, emigrados, inmigrados, finales de sueños, de proyectos, de tradiciones, y engendraron un nuevo mundo sintéticamente como el que vivimos en nuestros días. Cualquier foráneo a nuestro mundo pensará que aprendimos de los errores y de los horrores que dejó la infinidad de matanzas y el saldo infinito de esas guerras económico-políticas. La respuesta es más que obvia y sorprendente. Hasta los perros ven el fuego y le huyen. El hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra, dicen por ahí.
Luego de la finitud del siglo corto número xx, en palabras del propio historiador Eric Hobsbawn, iniciamos un nuevo milenio. El mismo que vivimos hoy en día y del que los de afuera miran con estupefacción al ver que continuamos con las mismas tesituras, pero distintos motivos para bombardear.
Quien quiera hacer una seguidilla de los motivos por los cuales se conecta un botón que con sólo oprimirlo pueda hacer desaparecer un país, basta con ver revisar el historial de la producción de la industria cultural hollywoodense para saber cuál era el enemigo de moda, según las necesidades de la Casa Blanca y del presidente de turno, sea republicano o demócrata, que disimula mejor el enano fascista que llevan ínsito.
En una época, y como ejemplo, la guerra fría traducida en la pelea de box entre un Rocky embanderado entre estrellas y franjas rojiblancas, y por el otro, Iván Drago, el ruso con cara de nefasto, malo, molesto y comunista, bajo la bandera soviética.

Hoy la guerra se centra en el petróleo. Mañana en el agua. Mañana ya es hoy. Con la inmensa cantidad de capitales extranjeros instalados en la Patagonia y el engendro de conflictos entre países limítrofes, tras la implementación de políticas económicas latinoamericanas regionalizadas. Sin embargo, hay un descreimiento muy grande de todo lo que provenga de la industria cultural yanqui, después de todo lo que ha engañado en torno al sometimiento mental que generó, producto de la prioridad de consumo que le daban los gobiernos que querían instaurar un régimen cultural neoliberal con la compra de un cine que devele los modelos a imitar de una sociedad imbuida en las contradicciones del capital.

En definitiva, y tras varios años de engaño cultural, hay una afluencia crítica que indica que hay una consciencia muy grande en torno a quienes detentan las guerras y no tienen empacho en apretar un botón y quitarle los brazos a una madre que está abrazando sus hijos, como síntoma de protección ante la barbarie humana.


jueves, 2 de octubre de 2014

La Era Actual del Capital: un ligero análisis superfluo

La era del capital se afianzó con las revoluciones burguesas de 1789 y la revolución industrial de Inglaterra. La burguesía ahí se estancó. Con un capital que se fue acovachando en las entrañas de dichas revoluciones que quedaron en offside cuando quisieron ir más allá. Cuando los obreros no veían las mejoras materiales. Cuando las contradicciones que emanaban de su esencia fueron evidentes en las conquistas obreras posteriores.
Las revoluciones tuvieron eco en la Rusia de 1917 que seguía ocn estructuras medievales, bajo el despotismo de sus zares. Un pueblo hambriento que encontró a sus pares hasta en el ejército y la policía, supuestos guardianes del orden imperante. Un orden que no estaba ordenado para nada. Sólo ordenado como una imposición desde el poder, cuyo referente principal era un incipiente capital, naciente y expansivo durante el período que le siguó: el imperialismo, donde tomó formas de trusts, finanzas internacionales y monopolios que buscaban nuevos horizontes para expandir sus contradicciones, como es su esencia: el colonialismo.
Tal fue así que esto se da hasta nuestros días. Con gobiernos que lo permiten, que les ofrecen sus cantos como pista de aterrizaje. Como pseudocomplicidad de la devastación de los pueblos “atrasados”. Francia, Inglaterra, Estados Unidos, todos países prósperos en la terminología del capital, que buscaron nuevas tierras para conquistar y reproducir la sangrienta expansión.
Tanto le neoliberalismo político de los ´90, cuanto el libre mercado regulado con sus propias reglas, o sea, desrregulado, avalaron y promulgaron una situación de desguace estatal a manos privadas que estalló en Argentina, dándole la bienvenida al nuevo milenio. Algo pasaba. La gente volvió a salir a la calle después de cruentas dictaduras “patriotas” que imponían a la fuerza este statu quo impresentable en lo atinente a “lo nacional” que tanto defendían los paladines de la Patria. Tal es así que la deuda externa se sextuplicó en grandes sumas de dinero, que el ministro de Economía de la era neoliberal menemista estatizó. Lo único que estatizaron durante el menemato. Los demás servicios del pueblo se privatizaron en bellas manos: trenes, camiones y tractores, mucha plata, mucha plata. Los árboles de la economía que invadían el microcentro querían vender los dólares al mejor postor.
Sistema al mejor postor, componía la Bersuit ni bien empezaba el menemato. Después la explosión, cinco presidentes en una semana. Le estalló el petardo en la mano de De La Rúa, que culpaba al tinellismo televisivo mediático acerca de la mala imagen que le dejaba ante gente. Había un personaje que lo imitaba muy bien cuyo apodo era De la Duda. Nunca mejor puesto. Incluso asistió a uno de los programas, donde un manifestante se le acercó pidiéndole por los presos de La Tablada y lo sacaron corriendo. Tinelli amainaba la situación dando su entender al asunto, pero no compartiendo los métodos de la irrupción de su programa que llegaba a miles de hogares argentinos.
Un helicóptero termina llevándose a un gobierno lleno de dudas y con un saldo de muertos y heridos sobre la Plaza de Mayo en una manifestación de un pueblo asqueado de l mentira y de la corruptela política. Que se vayan todos, decían. Duhalde, después del cotolengo de presidentes, dijo que le devolvería los ahorros a la gente  que habría elecciones.
2003. Llega él, proponiendo un sueño. A todo esto el capital seguía devorando las demandas sociales. Néstor Carlos Kirchner agarra un país en llamas. Le fue difícil. Cambió la Corte. Caminaba entre la gente. Se chocaba con las cámaras de foto, torpemente. No se sabía poner la banda presidencial. Jodía con el bastón de mando. Era informal. Se cagaba en el protocolo. Quizás porque después de  tanto respeto a lo protocolar, así nos fue. Era todo más sencillo. Había que escuchar qué decían los pibes, qué pensaban, qué sentían. Ellos eran el futuro, después de todo. Les propuso un plan de acción. A laburar duro. Las malas lenguas lo caratularon como sectas, como que los usaba, que los pibes no tenían que pensar en eso. Que no tenían experiencia. Experiencia para robar, experiencia para mentir, adelantaba León Gieco. En fin, hubo un cambio de mirada institucional. Lo mandaba a Lavagna a decirles a los yanquis que hasta que no recuperemos el incendio que ellos había encendido no les íbamos a poder pagar. Le decía a su Mario Bros, Aníbal Fernández, que anote cada centavo que entraba y salía de las arcas nacionales, que la balanza siempre tenía que dar positiva.
Su gestión fue buena. Entra ella. Ya no la podían ni ver por ser mujer. Tenía un discurso encendido de entraña. Les hacía acordar a Evita. Esta conchuda de mierda decían, fiel al discurso retrógada y machista. El, bueno, era hombre,. Ella. De dónde salió esa argolluda.



El problema del campo. El piquete de la abundancia. La leche derramada no será negociada. Y pibes muriendo de hambre. Faltantes de leche en algunos lugares del mundo. Pero qué les importa. ¿Sabés lo que es que te retengan el 35%? Tengo que devolver las ocho de las veintiocho Ford Ranger que tiene la estancia. Ni en pedo. ¿Para que la gasten en negros de mierda que mno quieren laburar y viven de los subsidios pagados con nuestra plata? Nooooo!. Cacerolazos Essen con olor a Carolina Herrera que emanaban de los tapados de piel. Cortes de ruta con Fords Rangers y Pirellis marcadas sobre el asfalto.
Un muchacho que hizo caso omiso a la defensa de un modelo. Que se pasó por el forro la función para la que había sido designado, a raíz de un mensaje de texto que le había mandado su hija, dedicada a la actividad agropecuaria. “Mi voto no es positivo”. Festejos hasta de la gente que no tenía ni una hectárea de campo. Contra ella. Que reviente esa yegua, decían. La yegua que iba a poner un 35% por decreto pero que finalmente lo sometió a la asamblea. Pero ella es despótica, ciclotímica, y está “psiquiátrica”, como le dijeron hace poco cuando se plantó ante los fondos buitres. Esos mismos que durante la presidencia de Menem, que se postula para el 2015, nos garchaban de parado con los intereses de la deuda, bajo el nombre diplomático de relaciones carnales. Los países de Latinoamérica que le ponen un coto al hambre buitre siempre tienen en su interior quienes se benefician con esas relaciones carnales. Son los que quieren que vuelva Carlos Saúl 2015, son los que golpearon las puertas de los cuarteles para que salgan a acallar a los “incorregibles”. Los que se benefician a costilla del pueblo, los de siempre.

“Si me pasa algo miren para el norte”, dijo ella. Históricamente, tanto el gigante del Norte como los gigantes de la Europa en crisis, se tornaron en contra de los países que ellos llaman “atrasados”, cuando levantan la cabeza hacia la prosperidad. Y más aún en contra de la unión que siempre quisieron desunir, “mediando” entre  supuestos “intereses encontrados” entre los países vecinos. Ejemplo actual: las papeleras. Ejemplo histórico: La guerra del paraguay. Basta con leer un poco de historia para saber por qué el discurso en contra de los fondos buitres. Espero, como parte del pueblo gobernado, que no sean más que palabras de un discurso encendido. Quiero creer que no. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Un tal Bolívar


“La astucia de la razón” (Hegel)

Hijo de una elite criolla, los mantuanos. Simón Pedro. En esta piedra edificarás iglesia. Así le decían de pequeño a un purrete que sentía como una cachetada a una compañía que traficaba esclavos. Ya desde entonces aborrecía la explotación.
Criado con pecho cubano, no era para menos. Las ironías del destino a flor de piel en la historia de Sudamérica. Querían que tomara los hábitos en la cuestión religiosa, pero siempre tuvo la personalidad de fierro como para acatar las órdenes del pasado que acechaba cada vez que miraba con amor el porvenir. Por lo que se dedicó a la maestranza y a la docencia en la escuela pública.
De chico ya poseía los libros que formarían una personalidad fuerte. El Emilio de Rousseau hizo de él la decisión. Y que ninguna autoridad lo gobierne, más que su propio corazón, que no tenía más razón que entender que las que emanaban del corazón del mismo.
Los aires de revolución ya eran vendavales en la cabeza de este incipiente libertador. Las escuelas tenían que abrirse al pueblo. Porque el poder se desestabiliza cuando tiene una base social culta y sabia que ya no necesita quien la gobierne. Porque detenta tanta inteligencia que florece que las primaveras ya no requieren de delimitadores; porque los jardines florecen solos, se pueden gobernar por sí mismos. Entretanto, los administradores del poder temen la sabiduría de las masas. Para estos contadores de la felicidad ajena las masas deben permanecer incultas, brutas, ignorantes, dependientes del papá Estado, del estado de cosas reinante llamado statu quo, con nombre y apellido vigente, reproductor de desigualdades, en beneficio de quienes detentan el tan mentado poder económico y, por ende, político, social y hasta de la industria cultural.
Ante tanta represión porque no fluya la tan buscada educación perdida, surgen pequeños focos, no tan redundantemente iluminados, que hacen consciente esta situación y emerge históricamente un fuego revolucionario de abajo hacia arriba. Como todo lo reprimido, inútilmente reprimido, vanamente. Tiende a aflorar en diversas manifestaciones. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Se tapa. No se dice nada y se miente tanto después. Aflora no sólo con la forma primeramente reprimida, sino en una tensión de opuestos que desemboca en una síntesis que hace mella en el inicio de este escrito que se en cabeza bajo la frase “La astucia de la razón”, que alude a Hegel.
Simón Rodríguez era, además de su homónimo, quien lo inició en el arte de las letras. Cuando muere dice una estremecedora frase: “ yo quise hacer de la tierra un paraíso para ustedes; lo hice un infierno para mí…” Y su ejemplo quedó como una impronta en el libertador. Todo ello después de haberse sublevado a la reticencia por parte del poder a realizar y construir un pueblo sabio y libre. Pero quedaría su discípulo Simón…Bolívar.
Era adolescente. Vio todo. Pero no participó hasta entonces. Pero albergaba en su cabeza y corazón cómo venía el asunto.
De paso por la Europa, Simón se codeaba con la elite europea. Hasta llegó a jugar a la raqueta con Fernando VII. De u raquetazo que a Fernando molestó. Parecía una jugarreta del destino. Para que se vaya acostumbrando que de un raquetazo le iba a sacar la corona al rey del virreinato del rio de la plata. Un incidente que surgió como ironía del destino para hacerse bien real, como eran las tropas que luchaban en la américa para mantener el poderío español sobre las colonias.
Entretanto, su vida amorosa iba a durar poco. Los tejes y manejes que realizó Simón para conquistar a la hija de un Marqués español a quien enfrentó diciéndole en forma directa, sin tapujos, que quería casarse con su hija. Se terminó casando. Pero la muerte que es celosa y es mujer se encaprichó con ellos ocho días después de la boda. Bolívar dijo que si no hubiese enviudado tan joven no hubiera sido el libertador. Aunque no se hubiera quedado tranquilo solamente siendo Alcalde de San Mateo.
Bolívar vuelve a España para ver a sus suegros. Allí hace los primeros contactos con la Logia de Cádiz, donde se reunían los que encendían la mecha de la revolución libertadora de América.
En ese momento ve cómo coronan a Napoleón. Se queda estremecido por el vitoreo popular a su héroe, no por el héroe en sí sino por el fervor popular. Lo sentiría más tarde. Admiraba el fervor popular.
La fallida invasión inglesa dio pie a la autogestión del pueblo colonial para defenderse tras los fallidos intentos de la corona española por evitarlo.
Bolívar ve esto y vuelve a su América natal para llevar a cabo su ideal libertador. Londres decía ni fu ni fa. Quería asegurarse el comercio con América. No quería romper relaciones con España pero apoyaba los movimientos emancipadores americanos para generar un vínculo comercial que, de hecho, sometió a la Argentina durante todo el transcurso de su historia posterior con claras desventajas comerciales en perjuicio de la america naciente.
“Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, decía Bolívar en torno al terremoto que había desolado a 20.000 personas, un cuarto de la población venezolana, mientras las fuerzas realistas aprovechaban la desgracia y avanzaban. Así caía la primera tentativa de república en manos de los realistas: Miranda firma un armisticio con las tropas realistas a quienes les entregaba Venezuela.
En Cartagena de Indias se rearmó Bolívar con su tropa y fue nombrado Libertador. Mientras se pasaba a cuchillo a todos los que se oponían a la corona española y a quienes eran sus propulsores.
Tras un discurso sumamente alentador y unificador de la América para los americanos Bolívar inicia la gran revolución en palabras: “Dios concede la victoria a la constancia”.
Mientras, Inglaterra aprovechaba la ambigua posición para hacer grandes negociados. “Es más difícil sacar a un pueblo de la servidumbre que subyugar a uno libre”
Más allá de esto, el Libertador estaba bien dispuesto a luchar por la Patria Grande Latinoamericana, soñando con un Congreso en el istmo de Panamá negociando con el restod el continente.
Daba a la educación la jerarquía de un cuarto poder del Estado: el moral. Y hablando de eso, finalmente, después de tanto ideal compartido y soñado, se encuentran. Se abrazan. Charlas, despedidas, humildades. Bolívar tenía a su lado a un amigo con quien compartir enemigos. San Martín lo vio gigante. Estaba cansado. Le ofreció sus tropas y obedecer sus órdenes. Bolívar no lo podía creer. De ninguna manera iba a aceptar semejante responsabilidad de mandar a un guerrero de la talla del General. Bolívar lo notó tan noble y de una grandeza moral inusitada. Don José Francisco dijo al pueblo peruano que cualquier cosa iba a estar Bolívar, quien los iba a ayudar a deshacerse de las invasiones realistas.
Y así fue la batalla de Ayacucho fue la última librada para conquistar la independencia americana y sacarse de encima el yugo realista español. ¿Y los ingleses? Acá empieza otro tipo de independencia más diplomática y comercial en los capítulos de historia argentina que prosiguen a este humilde ensayo basado en un capítulo de Felipe Pigna y su libro Los Libertadores de América.

Por su parte, Bolívar muere. Como todo ser humano. Pero como ninguno con esta carta a su pueblo, a quien tanto admiraba en su fervor: “Simplemente contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

martes, 6 de mayo de 2014

CONTRADICCIONES DE LA HISTORIA

Cuánta sangre corrió bajo los puentes del asesinato a mansalva. De la imposibilidad de llevar a cabo una idea colectiva de mirar hacia el costado y no hacia el otro lado, disimulando. Esa siembra de individualismo que genera el aplastamiento de la solidaridad. De dedicarse a armar una agenda ajena. No propia. De concentrarse en el amor a una sociedad que los delataba para matarlos. Porque les tenían miedo. Porque querían cambiar las cosas. Esos cambios que implicaban pérdidas. Cambios que generaban bienestar. Y la elección paralela al malestar conocido antes que al bienestar por conocer. La plena confusión generada por los medios de difusión de noticias. Monopolios al servicio de la manipulación, en interés del corazón que los fortifica: el capital y los intereses foráneos.

Cuánta sangre corrió por fuera de estos cuerpos. La misma que momentos antes corría por las venas enardecidas de justicia social. Sensibles a la injusticia, el hambre , la miseria, la pobreza, la violencia escalafonada dirigida contra los que no tienen nada. Muertos de amor, los llamó Lanata en un libro. Hoy se ríe de ellos. Una risa financiada por un grupo que aplaudió gobiernos militares y se enriqueció con ellos, jactándose siempre de la libertad de expresión. Contradicciones de la historia.  Parece que Lanatín (Lanata-Clarín) estaba quebrado y tuvo que levantar las deudas y arreglar con quienes llamó Enemigo Público. Las deudas son las que dejó en la calle a los trabajadores del diario Crítica cuando quebró.





lunes, 10 de marzo de 2014

El Código Dan Brown

¿Se acuerdan de Dan Brown? Ese célebre escritor estadounidense que se hizo famoso con El Código Da Vinci (2003).


Bueno, hay una obra de su autoría que se llama La Conspiración, escrita anteriormente. En el año 2001. Cuenta detalladamente los entretelones del poder que se van gestando en la Casa Blanca. Tanto con sus opositores, como con las empresas privadas.
Es el juego de intereses que están en permanente conflicto y el conflicto de intereses en juego que se dan en el marco de las elecciones venideras a presidente de la potencia mundial.
En el relato, el autor esboza una cierta mirada crítica sobre esta telaraña de complots hasta entre los que aparentan estar del bando contrario. Demócratas y progresistas del mismo bando.
Son innecesarias las 600 páginas que se leen fácilmente, salvo por el tedioso error de en descripciones absurdas y con faltas de entendimiento para un público vulgar como uno, acerca de la composición físico-química de los meteoritos y su impacto con el hielo del Artico, donde se sitúa gran parte de la novela.
El autor del Código Da Vinci y de Ángeles y Demonios, muy superiores a esta, deja mucho que desear con esta fatídica obra. Le falta los finales de los capítulos que en las otras no podes dejar de lado la lectura. Tales finales que estratégicamente utiliza un escritor que mueve al lector a seguir estupefacto sin interrupción. Aburre tanta descripción detallista innecesaria. No ves la hora de llegar a la página 600 para terminarlo.
Lo rescatable es la revelación de las conspiraciones que se entretejen entre quienes se dicen enemigos “para la gilada”. Tanto los demócratas como los republicanos tienen el poderío económico. Y son la misma mierda con distinto olor, dicho groseramente.
Las alianzas de poder se deshacen con un único fin: conseguir más poderío económico y ejercer el poder desde la Casa Blanca.
En fin, un Dan Brown que decepciona se hace patente en La Conspiración, anterior al Código da Vinci y posterior a Ángeles y Demonios.



lunes, 10 de febrero de 2014

Amores y desamores de Cupido

Día de San Valentín. 14 de febrero. Día de los enamorados. Otro invento del mercado que no para de generar las ganancias. Ganancias que si no genera se cae y se cumplirían las predicciones de Cordera. El capitalismo se cae.
A emboludecerse un poco y a festejar en pareja un día que es una vez al año.

Pobre de aquellas parejas rotas. Vivir un día así es un martirio. Quizás les venga bien para reconciliarse.
Recuerdo de chico. Había dos personas que se separaron y no lo podía creer. Supuestamente se querían, pensaba yo. Ahora se separaron. No podía soportar escuchar las discusiones de mis viejos porque tenía miedo de que alguno se vaya y que no vuelva nunca más. Pero bueno, hoy día creo que una pareja es mejor que se separe, se sinceren y que , sin tanto conflicto hacia los pobres pibes, que son los que más lo sufren, se separen o se divorcien, hablando más en términos jurídicos. Aunque de chico, tenía la esperanza que se prohíba el divorcio. Imaginen el quilombo social que sería. La problemática social de hoy en día lo torna imposible tras la epidemia de separaciones y divorcios que existen ante la intolerancia en la convivencia, violencia doméstica, problemas económicos y todo un abanico de problemas que hace que la familia entre en conflicto en una crisis que no se supera sino separándose.
Pero qué desilusión me provocaba. Pensar que dos personas entraran en una separación a raíz de un conflicto que no podían resolver. Por eso , mi cabeza seguía pensando para encontrarle una solución a eso que padecía la pareja.

Con el correr del tiempo (un tiempo que nunca corre), me fui dando cuenta de que las relaciones interpersonales se basan en el conflicto como base. No sólo las de pareja. Todas las relaciones interpersonales se basan en un conflicto. Son dos personas distintas, cuyo acuerdo da para desconfiar. Se invierte la regla. La regla el conflicto.  La excepción, cuando la hay, el acuerdo. Un pacto para vivir. Alguien cede. O alguien tiene que ceder en esa tensión pujante, en esa lucha de polos opuestos que llegan hasta los golpes de puño en algunos casos. Las formas son fundamentales. El fondo ya lo sabemos que es diferente al que nosotros pensamos.
Los asuntos pendientes que la vida misma nos pone enfrente hace que todos olvidemos que todos estamos en la misma. Y ese olvido provoca un aislamiento cada vez más idiotizante. Deriva en egoísmo, en falta de la noción del otro. Y si la tengo es que se activaron mis reflejos cuando me viene a atacar. La unión hace la fuerza y al poder no le conviene. Nos tienen separados. Cada uno cuidándose el culo del otro. Y la unión hace la fuerza. Te derriba un gobierno. Te derriba lo que quieras, logra lo impensable de lograr, lo imposible.
Más allá de esta estupidez que estoy narrando de aburrido, el 14 de febrero es el día de los enamorados. Un día en el que los enamorados también se desenamoran. El agua apaga el fuego y al ardor los años, dijo el perro andaluz Joaquín Sabina. Algunos, aún conviviendo con sus parejas, todavía no encuentran a su amor verdadero, casados y con hijos, también. Salen al patio a fumarse un cigarro y miran el cielo lleno de estrellas en una noche de calor y recuerdan a un amor perdido. O se quedan con su foto en un rincón y sueñan con encontrarse arriba, según No Te Va a Gustar. Siguen sin encontrar ese regocijo. Siguen sin encontrar esas gambas que te cobijan y te rascan la cabeza hasta que te dormis. Algunos lo siguen buscando para que sea el verdugo de esa maldita soledad que acecha a la noche. Quizás se encuentren en un espanto y emprendan esa búsqueda tan virtuosa, adrenalínica y sin fin que es la búsqueda de un amor. Feliz día a los enamorados, a los desenamorados y la búsqueda incesante de un amor. “Hay que vivir para ver/cuánto es difícil saber / qué signo lleva el amor”(Silvio Rodríguez)


viernes, 17 de enero de 2014

El Zapping y la nada cerebral

Si hay algo que ya está claro es la mutación del ser. Hasta que muere. Y aún sigue siendo si es que algo dejó. Si es que dejó algo valedero para que siga perenne en los seres que quedan. Gente que no. Gente que quedó por algo.
No hay duda de que el Estado debe intervenir en la salvaje economía de mercado. Y más si se trata de la economía capitalista, cuyo máximo exponente es el libre mercado. El mercado libre es tan salvaje que puede pasar cualquier cosa en su seno. Una de las cosas más salvajes que puede generar es el acérrimo individualismo y el ensimismamiento. Que es lo que genera las grandes catástrofes como el hambre, la pobreza y la miseria humana. Un hombre que pugna por satisfacer sus más perversos deseos, llevado por su hedonismo, cada vez más controlado por los panópticos del Gran Hermano. La fábula de Orwell no era tal. Es tan real que se vislumbra tras las cortinas de humo de las fábricas del imperio. Hipercontrolados, vamos como traslúcidas cadenas que acechan nuestras manos que se creen libres de todo fantasma subversivo que venga a corromper la súbita elección frente a una vidriera de shopping.
Borges era un gran escritor. Se mantuvo prácticamente ajeno a la realidad social imperante. Un tipo que, lejos de creer en una ideología política, la detestaba con todas sus fuerzas. Algunas voces afirman que era conservador. Cual si la falta de ideología política manifestada en palabras, no tenga una ideología de fondo que impera. Desde lo mass media, hay una tendencia a reproducir la ideología dominante del poderío económico. Hay gobiernos que se enfrentan a eso y otros que dejan hacer, dejan pasar. Por ende, la neutralidad en la ideología está lejos de ser cierta. Siempre hay una ideología que domina la mentalidad de un escritor. Sin embargo, Borges quedó en la historia. Volviendo al principio.

La culomanía tinellista televisiva es una de las formas de evasión que tiene el televidente sentado a la mesa del hogar con unas pringles y una birra en mano, con la panza al aire al mejor estilo Homero Simpson, el mejor ejemplo del producto de un sistema que se empeña en idiotizar cabezas para mantenerlas controladas. En épocas de calor,con el ventilador pegado a la humanidad del televidente. La única manera que tiene ese desgraciado de estar lo más cercano posible a un culo hecho. Bien hecho. No sean mal pensados. O sí. Pero me refiero a las siliconas y atoda esa clase de productos químicos y láseres que se comió ese culo en la vida. tal como se ve en el cíclope de cristal que devora ambición, cantaría Mollo. Una forma más de las tantas que se usan para no pensar en problemas. Una venta más de la ficticia felicidad que vende la T.V. (te vende)

Uno de los chistes que saca la tv es que “el tipo era tan sorete que cagaba por la boca”. Eso se ve. Ese humor básico en el cual se basa un medio que va dirigido al argentimedio, como llama Feinmann al argentino de clase media. Cagaba toda la mierda que tenía en la cabeza. Esa mierda se le había acumulado de tanto mirar culos en televisión. Los mismos culos que cagan la mierda que el televidente se traga. O sea que el televisor pasa a ser un inmenso culo de todos los culos que se ven por ahí. Un culo que compite por otro para ver quien lo tiene más hecho. Y a ver quién caga a quién en la lucha por la elevación del salario. El que más trepa es el más lindo y pomposo.

Van a decir que eleskritor se volvió escatológico. No hago más que repetir lo que se ve en un zapping de verano birra en mano, con el ventilador a cuestas y con la panza al aire: fiel retrato del idiotizado Homero Simpson. Estoy averiguando si algo me deja. Como decía al principio. Y no. no hay caso. No te deja nada, salvo algunos canales de cultura. Que no por nada tienen el más bajo rating. No quiero dar nombres de canales porque van a decir que fomento política. Que hago política. Pero, como decía Rally Barrionuevo, “política hacemos todos al caminar…”

jueves, 9 de enero de 2014

Homo Mediaticus

Quizás la forma de producir sea aquella basada en el sistema político feudal, en el cual el vasallo servía al señor dueño de las tierras. Es lo que ocurre en casi todo el interior de una república, a la cual nunca le costó la duda (ver El Interior de Martín Caparros). Siempre le costó decidirse entre lo uno y lo otro. Lo blanco o lo negro. Lo unitario o lo federal. Lo inmigrante o lo nativo. Lo europeo o lo latinoamericano. El libre mercado o el proteccionismo. Es histórico este honor a Descartes y la duda como método. Fiel reflejo del personaje capusotezco que se autoflagela a la hora de dudar entre ser o no ser.
Llevado a otros planos, es la instalación o no de las tecnologías. O vivir en la edad media. La entidad no va a dar abasto ante tantas demandas del servicio social. Una ciudad con alma de pueblo pero con demandas galopantes cada vez mayores pero con las mismas estructuras de 1915, por poner un año.
Las tortugas que dictaminan con martillo son corridas y atropelladas por las liebres que salen de los sucuchos de Figueroa Alcorta. Les sacan kilómetros de ventaja a la hora de jugarles una carrera a la mujer de los ojos vendados y la balanza rota por el peso del dinero en una de sus bandejas.
Panorama desolador si los hay. Sobre todo para los aspirantes. No de serpientes. Para los aspirantes de verdad. Los que aún creen en la vida y luchan por los sueños. Si hay algo para lo que sirven las utopías es para caminar. Por eso. A no desesperar y mucho menos a temer. Queda fortalecer a la tortuga y a la parte más débil de la balanza. Porque de lo posible se sabe demasiado. Levantarle la bandera del off side a todas las liebres que queden en posición adelantada. Que quede en evidencia el daño que provocan a uno de los pilares del sistema democrático.
Demás está decir que la salud y la educación derivarían el tema seguridad como una cosa totalmente irrelevante a la hora de contar las monedas del presupuesto. Pero no está demás decir que a un gobierno ambicioso y ávido de poder, al cual no le interesa más que sus arcas privadas cuando hubo quienes dieron la vida por los asuntos públicos afectando su vida privada, no le conviene un pueblo sano que piense. No le conviene que sea alto el índice de pensamiento y de instrucción. Porque un pueblo que está educado y con salud es muy difícil de engañar por medio de los medios de comunicación, que reproducen una ideología dominante, que representa al poder económico, que necesita que se repita el idiotismo de su discurso para que la gente se idiotice con ese discurso. Y a los idiotas que reproducen idioteces que ven en la televisión es fácil dominarlos.

Ni hablar en épocas de campaña. Quien se coma lo que se dice en épocas de campaña cayeron en el hechizo de lo que se quiere hacer con sus conciencias. Un sujeto constituido por los medios que se piensa que elige en un sistema democrático cuando refunfuña a la hora de ir a votar.
Por último, y para no cansar al lektor de este humilde blog, como a seguro lo metieron preso, es hora que apaguemos todo. Y que despertemos una actitud más participativa en un sistema democrático que se alimenta de eso. La democracia es eso. El gobernador de la democracia manejará a su antojo el poder si no le decimos cuál es el camino. No está para mandarnos. Está para obedecernos. No estamos a su servicio. Está al servicio nuestro y nos tiene que dar explicaciones de lo que hace con cada centavo que pagamos diariamente a través de impuestos, cuyo servicio es detestable.
De lo contrario, es lo mismo que vivir en la época nefasta de la dictadura. La dictadura pasa a ser económica, política, mediática, que baja a la estupidización de un ser humano ultra pasivo, al que cualquier bondi lo deja bien. 


miércoles, 1 de enero de 2014

Locati, Barreda, Monzón y Cordera también, matan por amor.


Estuvo con otro tipo, se dijo para sus adentros. Ese sería el fin. Lo dijo una mirada suya de indiferencia. Quizás lo provocó por el miedo a que ocurra. Ojalá que no. Porque sería el fin de verdad. El final de una vida.

Sería feísimo seguir trabajando. Salir y verla irse con otro. Como se iba con él. Suena horrible pensarlo. Peor sonaría vivirlo. Un acorde totalmente fuera de pentagrama. Disonante. Sobresaliente del resto. En un primer plano gris. El mundo se vendría abajo con él observando esa escena. La única intacta.

Una vez le había dicho que no podría mirarlo a la cara si aquello ocurría. El miedo era una persistencia que excedía aquella frase tirada bienestar mediante. Sus amigas la querían ver bien. Entonces no lo recomendaban. Al contrario, le recomendaban una vida más light. Como la de la tele. Actitudes cuasiingenuas que calientan a un cazador de oportunidades.

Dolor, dolor, dolor. Pecho clavado en daga profunda internada hasta que atraviesa la espalda. Imposible de extirpar semejante hierro hirviendo chorreando sangre y lodo. Infección de un amor que no está más. Porque la muerte se encargó de meter la pata y la daga. Y la guadaña. Y su sombra se llevó lo más preciado que él tenía. No la vio más.

Hoy está sentado con su foto. La amaba. La ama. Un crimen dijo que hoy siente menos dolor. Mentira. El dolor se profundizó. Tanto tanto que no puede dejar de balbucear su nombre tras las rejas con la mirada en la foto. Una cama fue el puntapié inicial del péndulo que le dio fin a su vida. Una sábana blanca, impecable, tiñó de negro sus ojos, que vieron ese color cuando se animó a saltar de aquella cama en la que nunca durmió y no va a dormir jamás. Porque se durmió para siempre. Sosegando el dolor. Esta vez sí.

Ella nunca había engañado a nadie. El tampoco. Ni siquiera a sí mismo.
 

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