lunes, 19 de agosto de 2013

Ensayo sobre la Venganza


La venganza es una de las formas de contrapunto al punto de vista del accionante. Es una contrapropuesta a la acción inesperada, como la venganza. También inesperada. Para el que la olfatea., y vive perseguido sabiendo que un día le va a tocar a él. El futuro vengado es presente intranquilo. Hasta que es vengado. Un reacción catártica se apodera de su realidad y lo lleva a los confines del sinfín. Algo que no deja respirar va a salir. Algo que no deja dormir. Sacarse la espina del corazón que chorrea sangre. Una herida que no cierra hasta el momento de la venganza. Un corazón hundido por una daga y pidiendo auxilio en el medio del desierto. La venganza ofició como una toma de aire en un asmático. Ya está. Respiré.

Sin embargo , hay algo que no me deja tranquilo. No sé qué será . otra cosa. Además de esta sarta de nimiedades en torno a la venganza debe ser la imposibilidad de poder completarme de la mano del círculo incompleto de Sigmund Freud. Ese círculo llamado deseo. Como el tranvía que no deja de pasar.

La incompletitud se asemeja con la idea de venganza. Porque esta no termina ahí. Es una completitud momentánea que alega quien la emplea de momento. Es por ese día. Pan para hoy, hambre para mañana. Pero no termina ahí. El vengado también querrá venganza y la buscará donde el pasado vengador más le duela. Entonces ahí Hollywood saca la segunda parte de la película en un círculo vicioso que regenere la idea de que nos matemos todos. Como en Kill Bill.

Ahora bien, rasgo característico humano como la insaciabilidad no existe. Hasta el más conformista ya no se conforma más con lo que tiene. Hasta el más pasivo resulta revolucionario. Hasta el más inverosímil rebelde deja huellas de su pacífica rebeldía.

Entonces, si no es el vengado es el vengador. Si no es Carín es el gobierno. Si no es el negro, quizás tenga que ser el blanco. Si no es Pampita, es Julieta Prandi. Si no es radical, entonces será el peronista. Si no es Lanata , entonces tomará la posta Víctor Hugo. Y así un sinfín de antítesis que llegan a la síntesis que el hombre es una eterna incompletitud. ¿Te llenaste? No te creo.
 

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