sábado, 2 de febrero de 2013

insomnio


Insomnio. No de ahora . De siempre. La gente cada vez puede dormir y decansar menos. Será por el calor actual o porque la cabeza no frena. Pero tanto en verano como en invierno mucha gente lo sufre porque los problemas los superan, tienen muchos frentes abiertos, dicen algunos que lo padecen.

Los problemas son variados en pocos segundos se suceden unos a otros: si mi amor me quiere no me quiere, si deje las llaves abiertas del gas , si mi hijo respira, si mi mujer me caga, si le rompo la cara a mi jefe en el trabajo, si me quedo sin laburo, que no llego a fin de mes, si me consigo otro laburo, si lo que vivo es lo que soñé, y otras cosas importantes y no tanto.

La cuestión es que me acomodo de un lado y del otro y fugaz sueño se me escapa por todos lados. Y pienso, proyecto cosas que no voy a hacer nunca. Y enloquezco son descansar.

Y al otro día, las perspectivas de análisis de cualquier asunto se acortan, se hacen mentecatas y de reduccionista visión. Y todos los negros de mierda, y toda la violencia que emana de la falta de sueño en visos de intolerancia.

Y los pasados de rosca no pueden dejan de locutar pelotudeces. Que hasta se dicen accidentalmente porque algo se tiene que decir. Parece que la opinión más que un derecho es una obligación. Y sin informarse ni conocer. Los opinólogos de siempre contra la cultura. Y está bien reírse de la gente. Porque ayudarla no es rentable. Ser solidario no cotiza en la bolsa de una economía cada vez más competitiva y “eficaz”. Sólo los susceptibles se fijan en esas debilidades que tienen los hombres. Sólo los susceptibles captan que la comunicación es cada vez peor con mensajes cortados y malentendidos por uas ap ( mal escrito a propósito, no se ría señor/a).

Así como no es rentable la solidaridad y comunicarse dialogando como un ser humano, tampoco suma plata sentarse a tomar unos mates y charlar de todo y nada. Time is Money, dicen los genius del norte. Y sin perder tiempo, bombardean alguna que otra ciudad de Medio Oriente, ya que están.

Parece que la comunicación entre los seres que habitamos hoy esta tierra es cada vez más acotada. Fijate que yo no te puedo decir esto en una ronda de mates porque te me vas a cagar de risa y me vas a mandar a los guapos del Borda a que me lleven al hospicio. Tengo que acudir a la maldita y bendita tecnología. Parece de una sociedad de estúpidos que haya tanta gente que para conocerse tengan que acudir a una pc.

Los pibes que se encontraban para charlar de películas con directores extrajoligud, que discutían autores de libros, ideas, cultura, hoy están embadurnándose en la web de webadas. Años nefastos de anticultura se han encargado de erradicar el uso del pensamiento. Gobiernos que quisieron sociedades autistas y hasta se elaboró un plan sistemático con ese fin.

Hoy las generaciones acuden a la electricidad para hablarse. Televisores protagonistas de sobremesas con leves comentarios sobre los últimos partidos de fútbol. Al  primer utópico que se le ocurra hablar de ideas o discutir doctrinas, le tirarán con el control remoto.

La casa queda desesperadamente hermosa de cosas lujosas. Con un espectacular silencio sepulcral de diálogos y breves comentarios acerca de los trámites que siguen a continuación.

Pero uno es un conflictivo porque plantea estas cosas. Porque no quiere vivir más superficialmente. Sin dejarse de joder. Los problemáticos con pesados.  Son gente débil. No como nosotros que somos malos y recios y fuertes. Son aquellos que lloran a escondidas por vergüenza a ser descubiertos sin la careta de la omnipotencia. Y somos todos pecadores porque nadie quiere ser menos. El ambiente te lleva y el otro nos determina y viceversa. “Las miradas frías también me pueden vaciar, se respira hielo, de pronto puedo quebrar”, Veneno de humanidad, Bersuit Vergarabat.

La falta de solidaridad que hay en una ciudad o en un círculo de la misma donde todos no son nada y donde hay tantas caras y ni una mirada. Aunque sea de desprecio.

La gente va rápido, choca. No pasa. Parece que cuando nació le dieron cuerda y así empezaron a caminar, le mostraron un billete y le dijeron : esto, hasta que la muerte te separe. Anda y atrápalo a cualquier precio. Como le dicen al perro cuando le tiran el hueso. El ser humano así fue. Y no paró. Y no para. Va en busca del dinero en cada movimiento que hace. Y el tiempo se agota. Y el tiempo no para. Y el que para pierde y el que piensa también. Pensar es perder el tiempo. Prescriben los plazos. Y si no llegamos nos suicidamos. A cada rato. Nos autodestruimos en una presión de futbolista adolescente que no lo pusieron en el partido de su vida. y después vienen los análisis sociológicos de Durkheim a decirnos que el pibe se suicidó a falta de reglas en la sociedad. Un suicidio anómico. Y surgen más normas y más reglamentos para alimentar cada vez más la anarquía de quienes detentan el poderío económico y político. Que usan pastillas para no soñar, para que no los duerman y así nacen los insomnes y los análisis reduccionistas. Como este. Como este insomne. Buenas noches. Buenos días.

Pero aún queda un poquito más por decir. La libertad. Y la igualdad. Libres de no dormir e iguales insomnes que piensan cómo pisotear la cabeza del otro insomne que a su vez piensa lo mismo. La sociedad de la libertad y la igualdad. La sociedad que no descansa. Libres de hacer lo que queremos pero si no corrés el billete agarrado del anzuelo quedás afuera. Y nos llenamos la boca hablando de la libertad. Somos iguales ante una ley elaborada por quienes triunfaron exterminando a quienes pensaban y soñaban una sociedad distinta.  Una ley elaborada por quienes quisieron mantener un statu quo llamado capitalismo. Pero de chiquito nos enseñan que somos iguales ante la ley. ¿Por qué hay discriminación entonces? ¿será que nos impusieron una manera de vivir que nos ha costado vidas?, ¿por qué lo terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida, parafraseando a Silvio Rodríguez?, ¿por qué no construir algún día, quizás en otra vida una realidad más justa y equitativa donde los hombres se vean como tales y no como animales en la ley de la selva?, ¿será que el ser humano es esencialmente egoísta? No quiero pensar en eso, aunque haya voces destructoras que reproducen día a día ese discurso en los medios de comunicación masiva. Quiero pensar que el hombre, que los hombres y mujeres de este mundo pueden construir. Y eso existe. Los medios no lo van a mostrar porque va contra sus intereses, porque el conflicto vende más, porque nos preocupa más que el hijo de Shakira nació con un lunar en la nalga derecha que la solidaridad de un grupo de gente que va a ayudar a los bombardeados en medio oriente.

No olvidemos al genio de Saramago. Él sostiene que “…el ser humano es un ser inteligente, sin duda, pero no tanto como sería deseable…” ¿Será porque duerme poco? 

 

 

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017