lunes, 9 de septiembre de 2013

Abel Pintos


Abel Pintos dio lecciones de humanidad en el predio del Martín Rodríguez , bajo un sol que partía la tierra, después de una jornada anterior lluviosa y decepcionante para los organizadores. El domingo salió un sol galopante de una situación oscura que se avizoraba para los números ya de movida tenebrosos que venía trayendo el evento.

Sin embargo, hasta el mismo Ustarroz felicitando a la organización municipal apareció en escena en una jornada histórica, que superó en todo sentido el récord de ventas.

Lo que todavía preocupa como sociedad es el prejuicio que tenemos con respecto a la inclinación sexual de las personas. Como si lo cortés quitara lo valiente. Expresiones tan estúpidas como “qué bien que canta este pibe, lástima que se la come…”

El artículo 19 de la Constitución Nacional habilita a que “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.” Nos falta mucho como sociedad aprender de esta frase liberal, ¿no? cuesta en una sociedad conservadora de valores obsoletos y hasta estúpidos. Como decir que el tipo canta bien , pero lástima que es puto.¿ Cuándo vamos a crecer como sociedad? ¿Cuándo carajo madurará la fruta en una sociedad que se cree que se cae de madura? No. Nos falta mucho. No seamos altaneros y abramos la cabeza apagando un poco el televisor.

Entre las preguntas que le hicieron a Abel Pintos estaba la aclaración de su invocación a dios y la virgen. Y el expresó que era una manera de decir que no dejen de creer en lo que los hagan felices. Sea dios, una planta, un churrasco, una persona del mismo sexo, o lo que sea. “Intentar ser feliz es un tema complejo”, dijo.

También se refirió a la trata de blancas como “abominable” de una manera militante, diría yo. Se refirió a las víctimas de esta práctica nefasta, como los desaparecidos de esta época. Militante con cualquier causa que se lleve a cabo a favor de la libertad de un ser humano y de un ser que busca su plena felicidad. Es difícil encontrarla. No pongamos más palos en las ruedas de la gente que la busca por la causa resentida y rencorosa del hecho de que nosotros no podamos hallarla. Pongamos a buscar también a cualquier precio. Al precio de perder cosas que nos rodean y enfermizamente continuamos estrellándonos contra una vidriera de pájaros que quieren escapar. Y no pueden escapar porque la materia es impenetrable. Como el vidrio.

O sea, basta de decir que cual o tal persona es puta, drogadicta, hippie, o vago. Quien es la persona que emite ese juicio lacerante y definitivo. Yo creo que no resiste un espejo. Su reflejo le duele. Por eso no se miran. Y prefieren opinar. Total es gratis. Si la opinión costara caro, habría más gente ubicada en su posición real, no la que ostentan.

Agradeció a la ciudad por recibirlo nuevamente. Se refirió a que el no era ejemplo de nada. Que solamente suele demostrar lo que siente a través de la música como forma de vida y de comunicación. Demostrar lo que hace y lo que lo hace feliz. Que su familia siempre estuvo presente. Que tuvo esa suerte, que tuvo el contexto necesario para hacerlo. Habla sin límites. Porque el público “es lo mismo que yo y viceversa…si yo me siento feliz con lo que digo, me encanta que otro también se sienta feliz con lo que digo…”

“…Siempre busqué ser un artista popular…por eso me gusta que esté toda la familia escuchando en los recitales…”, dice Abel y eso se lo agradece a León Gieco.

“…Viví esto con mucha emoción…volver acá después de mucho tiempo me regocijó que me hayan seguido en toda mi carrera y ojalá de aquí a 20 años venir muchas veces…”

Todos lo felicitaron por el Gardel de Oro. “no se muy bien qué parámetros se tomaron para darme el premio (Gardel de oro). Pero no festejo sólo el disco (Sueño Dorado) sino 15 años de trayectoria…”

El nuevo disco se editará en octubre. Viajó a México y España para grabarlo.  Marcelo Predacino (productor de Reevolución) estuvo componiendo con él alguno de los temas.

Abel Pintos es un tipo sencillo. Canta como vive y vive como canta. Hay gente en la que les falta cierta cabeza para comprender los mensajes que da un cantante así. todo lo demuestra lo que comentan después de unas palabras tan sabias por parte de un pendejo, cualquiera sea su condición sexual. A quién le importa lo que haga de su vida privada. A los infelices que no entienden su mensaje.
 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Final de la carta de una persona que cree en un mundo mejor, dirigida a otros que creen que no existe.


Por eso, señor, déjele el lugar a otro que aun crea que las cosas pueden mejorar. Que tenga la esperanza que esto puede cambiar. Que esto no viva más inmerso en una burbuja que se eleva cada vez más lejos de la gente a la que va destinado. Que mira a los negros, los huele y levanta los orificios nasales, frunciendo el cejo y los maltrata por portación de rostro. Le vengo a comentar que tanto la Carta y como el positivismo son para todos iguales. Y el positivismo  alcanza a esa gente que a usted tanto molesta porque no tiene un perfume Carolina Herrera. Porque a esa persona no se le dio oportunidad de calentar ese sillón, como bien lo está haciendo usted en este momento, esperando su cafecito. En fin, póngase a pensar. Porque esto se piensa. No es cuestión de  aplicar el positivismo y nada más. Está lo que se llama la hermenéutica (si no conoce la palabra lo invito a abrir el diccionario) y la crítica. Lea mucho.  Pero no se coma todo lo que dicen los libros. Critique, rompa y haga una nuevo. Y sobre todo, camine la calle. Deje un poco el asiento cómodo de su carísimo auto. Y charle con la gente a ver qué piensa del statu quo que tanto ud. defiende. Y bánquese que le digan que no creen más en nada. Que la gente que más sufre no tiene nada que perder. Tenga cuidado que a todos nos llega esa ola que un día se transforma en tsunami. Nadie está a salvo de que un tipo cagado de hambre y pasado de merca, entre a nuestras casas, nos violen y maten a nuestros seres queridos y se vayan con algún botín, que sería lo de menos. Por eso, reflexionemos. El precio es muy caro. El de vivir en una burbuja. Porque un día esa burbuja estalla. Y la caída es gigante. Y el impacto, peor.

11152 visitas al 20 de marzo de 2017