lunes, 12 de agosto de 2013

pepe


¡Ay pendejo, como lloramos tu partida!¿ Como vas a hacer eso?

Es la cagada más grande que te mandaste en tu vida. Mirá que te mandaste cagadas pero esta superó a todas. La cagada más grande es dejarnos sin tu sonrisa, loco. La locura que te embargaba era digna de un vasco, como tu hermano. Locos con gran corazón. Ese otro loco que se cagó a trompadas con la cana para salvarte el pellejo, ese otro loco que me trajo un conejo de regalo cuando me habías matado el mío de una patada. 

¿Te acordás que cada vez que te veía te decía “vos me debes un conejo, guacho inmundo de porquería” y vos estallabas de la risa, me dabas un abrazo y me pedías perdón? No había nada que perdonarte, hermano. Eras un borrego hincha pelotas desde esa edad.

De chiquito nomás ya el gran vasco siguiéndote los pasos y tapando todas las cagadas que hacías. Que guacho hermoso. Eras bardero, pero tenías un corazón que se te salía del pecho.

Me acuerdo de esos viajes en tren, cuando volvíamos de Capital chupando birra en el rápido. Y nos poníamos a filosofar de la vida. Y de todas las cosas que nos acordábamos de tu hermano y nos cagábamos de risa.  Ay, vasquito querido. Qué pérdida, la puta madre que lo parió. ¡Hasta siempre, Pepe!

3 comentarios:

fede rementeria dijo...

excelente agus, la mejor manera de describir a este hermoso personaje, cuantas cagadas se mando, pero que corazon tenia!! hasta siempree cabezonn!!

el boli dijo...

que triste todo esto che! se fue un loco lindo...todavia me acuerda de una cagada grande que terminamos cagandos a trompadas con LA policia...hasta pronto narigon.

Anónimo dijo...

Gracias Agustin, por tanto afecto. Lo voy a extrañar mucho pero lo recuerdos son todos muy buenos. Pepe te amo hermano. Gracias amigo por estas líneas. Un fuerte abrazo.
EL Vasco

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017