miércoles, 3 de abril de 2013

GRAHAM GREENE , EL TERCER HOMBRE


Un día como hoy murió, en 1991, Graham Greene; este escritor conocido por feroces críticas al orden moderno y la confusión que generó y que supo simpatizar por el comunismo en la idea de que era claro su fracaso y el alejamiento de la realidad de sus teorías políticas muy buenas de por sí. de hecho militó en el Partido Comunista en 1922.
Una de las frases con que termina este libro, El tercer hombre, es que un hombre no quiere morir en la oscuridad. Quiere morir en la luz. Porque va hacia su casa. Y su casa nunca es la oscuridad.

Siempre está por verse quién es ese tercer hombre. Ya que el investigador va contando una serie de datos para encontrar a su amigo a quien descubre que ha muerto. Se encuentra con la muerte de su amigo. No física, sino a través de del cuento de un vecino.

El investigador tiene dos personalidades. Una más dura y otra más contemplativa. Imaginaba el personaje una sociedad libre de impuestos con sólo conseguir que todos los individuos se detuvieran un instante.

En un contexto confuso, de posguerra, se da esta historia. Donde la cooperación entre los aliados occidentales y los rusos, prácticamente se había roto, aunque no todavía del todo. Era tal la desconfianza a todo que en cuanto a una persona que no aceptaba su calvicie, tiene que haber algo de falso. Lo decía respecto de uno de los personajes con los que se había cruzado el investigador.
 

Transcurrido en Viena, una de las ciudades donde la nieve cae intermitentemente y que el silencio es más profundo que una simple ausencia.

Las dos personalidades eran Rollo y Martins. Un tipo en dos. Un tipo, un conflicto y su síntesis. Se daba una controversia dialéctica hasta en los asuntos de pollera. Eso hacía pensar que había un tercer hombre. La síntesis de esas personalidades: la tesis y a antítesis en una persona. Una miraba una mujer que pasaba mientras que el otro renunciaba olímpicamente a esa muchacha.

Estamos re homenajeadores. No hay un por qué. Encontré estas escrituras acerca de lecturas y decidí publicarlo para desgracia del lektor o aburrimiento o invitación a leerlo. O todas a la vez. En este caso es Graham Greene, fallecido en 1991. Inició una novela como ésta, suponiendo que los escritores empiezan las novelas con la idea inicial de una historia que nunca llegan a escribir. ¿será esta su caso? ¿será otra idea inicial, la que tuvo al principio? Sólo el lo sabe. Lástima que no se lo podamos preguntar.

 

 

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