lunes, 28 de enero de 2013

basta de violencia


El tipo vive unos días de mierda. Es sincero. No lo disimula. No se siente bien y recurre a todo tipo de bienestares momentáneos. El cree que la felicidad son fugaces momentos. No sabe qué le pasa hoy. Su carrera futbolística, sus amigos, su familia, su novia. Tiene una ensalada en la cabeza que quiere establecer y no puede.

Su carrera de futbolista lo hace soñar con un futuro. Sobre todo para sus hijos. El se cree justiciero, aunque no cree en la justicia. Cree que los abogados son chupasangre de gente con necesidades. Un verdadero vómito. No es imparcial para nada. No cree en la imparcialidad. Es conciente de que siempre hay intereses de por medio. La condición humana es subjetiva. Siempre hay un sujeto de por medio. El que la lleva a cabo.

No tenía ganas de estudiar. Por las noches no puede dormir porque piensa mucho. A veces sale a caminar. Justamente porque no puede dormir. Sólo o acompañado. Pero siempre susceptible a todo lo que le digan. Un acelerado el pibe. Pero últimamente estaba poniéndose frenos porque los impulsos no eran buenos consejeros. Quería hacer las cosas bien y a su debido momento. Pero como la sujetividad, el desequilibrio es muy humano.

La convivencia con sus pares iba más o menos. Pensaba en rajarse. Lo pensó más de una vez. Una edad difícil. En off side vivía, en sus términos futboleros. Lo caracterizaban por su rebeldía ante la vida. Quizás la edad o la personalidad configuraban dicha característica.

Hoy, el chabón es historia. Una corta edad. Tres hijos. Un futuro por delante que ya pasó. Una ciudad que tropieza mucho más que una vez con la misma piedra, víctima de la violencia callejera. Y se fabrican mentiras y se construyen peldaños sobre esas mentiras. Y hay acusaciones cruzadas entre padres de niños bien y padres de niños mal.

Lo cierto es que es la tercera muerte por pelea callejera en el breve lapso de tres años. Un record guiness para una ciudad que se caracteriza por esos records y cuyos habitantes se escandalizan ante estadísticas de medios de comunicación que le enrostra las cifras más escandalosas de la historia.

¿Que le pasa a esta ciudad que no cesa la violencia? ¿qué es lo que le pasa a esta sociedad cuyo grado de intolerancia es muy alto? ¿qué nos pasa que recurrimos a la trompada fácil? Basta de violencia en Mercedes.

 


 

viernes, 25 de enero de 2013

La residencia materna en hospitales públicos.


Luego de reconocer la importancia de la compañía materna para un enfermo en un hospital, Unicef consideró importante que en los hospitales públicos se inauguren lugares que oficien de residencia para madres.

Resulta increíble lo que una madre puede llegar a sentir por un hijo. Parece que todo lo que transita ese hijo le está pasando a ella. Y eso es un poco la idea que planteaba Hegel acerca del amor. En el amor hay dos personas que sienten lo mismo por ellos, recíprocamente. Una suerte de sentimiento empático que nace de las entrañas y se proyecta hasta lo más sublime del ser. Tu dolor es mi dolor.

Esto se da más aún cuando hay una situación límite de por medio. Por ejemplo, una terrible enfermedad que puede terminar con la vida de ese ser parido por esa mujer. Ojo que no está solamente dirigido a la mujer, sino el padre también lo padece tanto como la madre. Pero vamos a apuntar a lo que padece la mujer. Ese es el momento que cambia de un segundo para otro la vida de la mujer que transita por ese nefasto momento.

Lo único que la salva es la fuerza enérgica de esa tribu que tiene como afectos que le dan el apoyo y la fe necesarios para transitar por este delicado momento.


 

Es un mundo nuevo el hospital. Uno entra en un universo en el cual lo programado se desprograma en la agenda. Donde los médicos sudan el ambo para sacar adelante a sus pacientes. Peleando en la trinchera  y lo peor: dándole la noticia a los familiares. Sobre todo cuando no son buenas. Ah, y zafando de no caer en manos de los caranchos que rodean el hospital en busca de sus presas.

El nosocomio es esa institución de la salud donde nunca hubo un presupuesto ajustado a sus necesidades. Siempre escaso. Parece ser que un pueblo sano no conviene al poder. Sin perjuicio de eso, se puede vislumbrar a genios que bajan de sus autos destrozados y vienen de un Congreso de medicina de alta calidad. Sabiduría de sobra en los hospitales públicos que se caen a pedazos en cuanto a su infraestructura.

Los gobiernos, cómodos de su situación de sillón lujoso, siguen haciendo caso omiso a una situación urgente. Como es, fue y será siempre la cuestión de la salud, que un país tan vapuleado en la opinión como Cuba tiene como cuestión social prioritaria. Nos falta siglos para llegar a ese nivel de dignidad. Acá la gente sigue pidiendo presupuestos en seguridad, más policías en las calles, cuando no el ejército. No es que se niegue la inseguridad. Pero las soluciones reales a los conflictos sociales nunca pudieron ser resueltas por medio del Código Penal. Nos sobran los ejemplos como un país que vio correr sangre de la mano de la Solución Final, perdón, del Proceso de Reorganización Nazional.

Al margen de ello, la escritura suele ser una compañía indeclinable a la hora de hacer catarsis sobre estas situaciones adversas que requieren de una descarga mental y sensorial más aún cuando hay una fusión de esferas públicas y privadas y hacemos propio un asunto público y hacemos público un asunto propio.

Otra de las compañías indeclinables es la música que alimenta el espíritu de una forma conmovedora. Por ahí alegra , por ahí entristece y hace descargar y aliviar el alma. Pero nunca está demás esa música que cada ser humano lleva en su ser, aunque no ejecute ningún instrumento. El hombre es música. Y dios también, dijo el pelado Cordera.

Por eso, cuando una persona está enferma, en un coma, o en alguna situación donde corra peligro su vida es insoslayable el poder de la música para esa persona y para los familiares y amigos que los acompaña. Lo cual también resulta importantísimo para el inconsciente de la persona que no reacciona en una cama de hospital. Incluso hay una carrera universitaria que se llama musicoterapia.

Pero al margen de ello, en situaciones como esas ponemos a full nuestros sentidos y nos sentimos ciento por ciento más sensibles que de costumbre ante cada detalle de la vida. valoramos cada instante como si fuera el último. Cada segundo mucho más de lo que lo hacíamos. Pero para eso tenemos que pasar por aquello. A la gente le ocurre que si no le pasan las cosas no siente, apreció León Gieco en uno de sus temas.

 

 

 

  

lunes, 7 de enero de 2013

ELLAS


Ellas. Son increíbles. Salvajes. Intuitivas. Rompen con todo lo establecido. Por eso, valientes. Imponentes, hasta en su forma de hablar. Transgresoras. Son la otra parte de la misma especie Oasis del infierno. Diosas del diablo. Diablura de dios. Invento universal. 
Destruyen los mitos a cada paso. Desmitifican y desmantelan secretos conservadores. Vapuleadas y fuertes. Una cosa determinó la otra. La vida les enseñó a valer por sí solas. Perseverantes. Luchadoras. A capa y espada defendiendo su clan, cuando lo hay.

“Los tallos de esas rosas siempre van a lastimar. Dios las hizo tan hermosas. Con un arte infernal”. Así las describió el cantante de La Renga.

La construcción de una fortaleza sobre la base de una intuición a prueba de balas. Como sus ideas. No se matan. Siempre al tanto de todo detalle. Rompebolas. Algunos las llaman mal necesario. Pero sin perjuicio de ello, necesarias sobre todo. Mal y bien también.

Dan la vida. La de la naturaleza con la que contrastan en una desnudez provocativa que ha conllevado al pacto final con el demonio. Salvando la distancia con la comparación imbécil y cristiana que se le hace a la mujer con el pecado y lo demoníaco. Dio gusto morder el fruto del árbol prohibido, porque saben de prohibiciones y de transgresiones a las mismas.



 

Alma gatuna que vaga por las calles dejando una brisa acaparadora de miradas y alguna que otra frase zarpada vertida sobre la calle. Ellas saben que son irresistibles. Y saben seducir con una pócima que hipnotiza. La mirada. Esos ojos que han visto y oído mucho más de lo que pensamos.

Salvajes creaturas del destino. Llevan su ser cual si nada pasara. Y pasa de todo. Tras esa aparente cámara lenta que dan a cada paso, se vislumbra una revolución que arranca de abajo para arriba revoleando por la borda todo atisbo de estática, moral y buenas costumbres, y revolviendo toda definición certera acerca de lo que es una mujer. Cada cual es una, cada quien sabe que no son todas iguales. Que eso es otro mito sobre la mitología femenina.

Pero qué lindas son la puta madre. Son tan lindas que llevan a un imbécil como yo a escribir esto.  Luchadoras, apasionadas, adversas. Sensibles y no tanto. Leonas cuando defienden lo que es suyo. Admirables. Yo no se si esto es un homenaje a destiempo del día internacional de la mujer que o se me piantó un se me canta homenajear a la fémina. Después de todo , se lo merecen. Creo que vengo leyendo acerca de numerosas de sus hazañas y quiero festejarlo en este humilde espacio.

11.639 visitas al 30 de setiembre de 2017