martes, 20 de marzo de 2012

esa mujer


"Toma de mí todo
bebételo bien...
hay que ayunar al filo del amanecer...
toma de mí todo
y todavía más...
hay que esperar un largo no de claridad...
toma de mí
todo cuanto pueda ser
el sol no da beber..." Silvio Rodríguez, El sol no da de beber.

¿Será por eso el sobrenombre?

¿qué clase de objetividad se puede esperar hoy de este escritor que recibe esta noticia? Hoy, 20 de marzo. No quiso esperar el otoño porque era una mujer de verano. Hoy el profesionalismo deja mucho que desear. Los sujetos y los predicados se entrecruzan porque están envueltos en un remolino causado por esta noticia. Que se esperaba. Lo que no se esperaba era que causaría tanto revuelo de letras y conjugaciones que derivan en tanta falta de objetividad con forma de lágrimas por una mujer. Esta vez sí que están todas letras. Una mujer. Esa que me acunaba en sus brazos cuando tenía un tiempito y me robaba de los brazos de mi vieja, que era un pulpo. No era fácil. Esa mujer que tenía sus propias leyes hasta para narrar cuentos infantiles. Esa mujer que tenía el espíritu bien alto, hasta cuando se espiaba con la parca. Hasta tenía el tupe de burlarse de la señora guadaña haciendo chistes en los peores momentos de su vida. Esa vida que le dio tantos cachetazos por ser una adelantada.  Y que no le importaba quedar en orsai cuando el juez de línea eran “la moral y las buenas costumbres”. Esa mujer que jugó hasta el final del partido. Que se la jugó de verdad. Hasta en la decisión de irse. Esta vez para siempre.


Se fue cuando quiso y como quiso. En el ambiente que quiso. Porque ella lo eligió. No era lo mejor. Pero era de ella. Era ese lugar que la historia de las grandes mujeres le reservó para que pueda ejercer ese gran corazón. Un gigante que hoy dejó de latir. No quiso esperar la tristeza del otoño. No quiso ver caer las hojas porque ella era la que estaba cayendo. Quería el reverdecer de las hojas de verano. Porque era una mujer alegre. Hoy se apagó ese corazón que dio vida a otro que amagó apagarse, pero que la luchó hasta el final y hoy la sigue luchando siguiendo su ejemplo y dando el ejemplo a los que vienen y a los que vendrán.

Hoy no quiso más. Esa mujer que decía lo que pensaba y en virtud de ello actuaba aun contra legem sin medir las consecuencias de sus actos, enfrentando enormes burocracias estatales, movida por un enorme corazón, gran legislador de sus propias leyes.

Desde este humilde y poco objetivo lugar te escribo estas líneas. Ya no estás. Obviamente que tu ausencia es sólo física porque tu espíritu era tan fuerte que se encargó de quedar registrado en la historia. Ya no estás. Sabía que esto pasaría. Pero voy tranquilo. Porque te vi y cumplí la promesa de presentarte en vida a tu cuarta generación. Unos vienen y otros se van . Es la ley de la vida.

Te fuiste en paz, seguramente. En el último suspiro. Esa paz que no encontraste en vida por ser una guerrera acá entre nosotros y para nosotros. Siempre para otros.

Hoy amerita este insomnio tu homenaje. No es nada al lado de las horas de sueño que renunciaste en pos de la humanidad con tus viajes de estudio y lo que te costaba despertarte en un tren que ya habían guardado.

En honor a tu existencia, desde Mercedes, tu ciudad, la que revolucionaste, te escribo estas líneas… “quisiera que sepa que pienso en usted, con esa paciencia infinita cuidando, las flores, los pájaros, que suele tener…” un beso a Raúl. Te voy a extrañar. Se me nubla la pantalla. La tinta de la hoja se corre. Y como tu nombre lo indica, que te bebas todo el cielo. Es tuyo. Te lo ganaste. 20/03/2012. 7.01 am.

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