martes, 24 de enero de 2012

FAMILIA, SEGÚN UNA CATEDRA

De la evolución de la Familia, según un manual de derecho de familia de Zannoni y Bossert, catedráticos de la facultad de derecho (uba), surge que, luego de un entretenido análisis que efectúan de la evolución de la institución familiar que va desde la endogamia matriarcal hasta la familia como sostén espiritual de los hombres, este último estadío (el espíritu familiar) le brinda a un individuo que la integra una “noción de propósito común de beneficio recíproco”, así como también “afecto permanente” y  “vínculos de solidaridad”, todo esto con mayor intensidad que en ninguna institución de la sociedad. Muy gracioso todo. Una aguja no les vendría mal para que puedan pinchar las burbujas donde viven o dejen de tomar pastillas que nublen la vista o esas que son para dormir y no ver la realidad , a lo mejor.
El calibre de intensidad con que postulan estos autores a la familia como la “célula fundamental de toda sociedad” es puesta en discusión desde el dato que revela  que gran cantidad de chicos se crían en las calles sucias repletas de basura que los deficientes servicios públicos no alcanzan a limpiar. Y se dedican a limpiar más a esta gente a las que confunde con la basura (Capital Federal).
Hay una nueva institución: la calle, que sobrepasa con creces a la institución familiar que no todos poseen. Los llamados vínculos de solidaridad que estos autores utópicos suponen que existen en la vida familiar se ven desdibujados a la hora de la repartija de bienes cuando un ser querido(?) muere . Son sobrados los ejemplos  que se traducen en extirpaciones oculares entre hermanos y cónyuges en uns sucesión y lamentable espectáculo de cuervos.
Los guachos que desde muy guachos lo que primero que aprenden es el sentido de la propiedad privada. ¿de quién es esta manito? De magolla ¿de quién va a ser? Lucha fraternal a ver quien saca la mejor tajada. Aves de rapiña que se sacan los ojos delante de una autoridad que perdió los ojos en una lucha similar.
El “afecto permanente” a que hace lugar la hoja en la que escribieron estos optimistas de la institución familiar se contradice con la realidad de la familia , cuya cabeza no tiene trabajo y ello se traduce en violencia, traducido en denuncias en comisarías de mujeres golpeadas que son derivadas a hospitales.  Carencias económicas básicas que se traducen en violencia familiar, alcoholismo, drogadicción y otras cosas peores. Gente que no encuentra respuesta a un sinfín diario de demandas que devora todo atisbo de afecto y menos permanente, que está felizmente redactado por estos doctrinarios.
Finalmente, la noción de  “propósito común de beneficio recíproco”, como si se tratara de que es una familia que cotiza en bolsa. La idea de familia-empresa es ridícula. El vínculo afectivo-empresarial. Es como pensar que en una empresa los socios son afectivamente comprensibles y tienen entre sí  un sentimiento recíproco de amor verdadero. Es la gran mentira del affectio societatis, maquillando una situación inexistente de amistad hasta con el socio que no es rentable para la empresa. Dudosa afecttio. Porque te quiero te aporreo.
Por último, la noción de propósito común. Cuando la familia es un conjunto cuyos propósitos individuales van de la mano del contexto en el que está inserta. La misma sociedad que incita al individualismo acérrimo y la competencia salvaje donde todo atisbo de propósito común es devastado por las aspiraciones individuales que cada ser tiene en ese conjunto de personas unidas por lazos sanguíneos. Ni hablar de evolución. Cuál es la evolución de la familia. Qué término más subjetivo “evolución”. Cuándo evolucionan las cosas. Cuando involucionan.
Análisis reduccionistas que se enseñan en la facultad de derecho de la UBA. La familia que enseñan está muy lejos de la realidad. Al menos en esta cátedra. Sus teorías carecen de interdisciplinariedad económica, política, social y su encuentro con la realidad cotidiana. 

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