martes, 17 de enero de 2012

pibes

Acabo de llegar de una reunión donde se habló de política. Jóvenes discutiendo política , después de años de apatía juvenil y política sobretodo. El resultado de las charlas es casi nulo, o no. Quizá no tanto para una verdadera praxis política sino para un desarrollo espiritual y cognoscitivo de la política en sí. Pero lo que se lleva a cabo después da la pauta de que no son meras marionetas manejadas por los medios de comunicación, son militantes. Esa es la sensación que me da. Una agrupación que perdió las últimas elecciones a centro de estudiantes luego de haberse dividido de otra. Pero en las discusiones se ve un gran poder de crítica de la juventud con respecto a una realidad de la que se hacen cargo. Y se comprometen cuando de atrás les clavan los puñales de los que no pueden ver que la juventud se politiquice.  Cuando con la crítica se construye, van construyendo los cimientos de un mundo mejor. Sí, desde una mesa. Y así avanza la historia. De statu quos que chocan entre sí y fundan uno nuevo. Molestan porque discuten. Cuando sus detractores desean que sean calladitos , educaditos, peinaditos con Glostora como en la época en que no se podía decir nada, porque eras boleta. Años de silencio. La apatía generada por una dictadura emanada de la infraidiotez de un sistema hegemonizado por Estados Unidos hoy en plena decadencia y financiado por sus multinacionales como Caca cola, Mc dollars y otras compañías empeñadas en vaciar los productos brutos internos de los países que quieren salir adelante. Que hoy inundan el mercado y explotan a sus trabajadores de tal modo que generan conflicto y competencia entre ellos de modo tal que no se agremien de ninguna manera y todos los modelos societarios argentinos adoptando estos métodos de división del trabajo y deshumanización en pos del beneficio empresario y explotación capitalista.
Pero bueno, es demasiado poderoso el sistema planteado apoyado por las leyes que el estado legisla “al servicio de la comunidad”. Como la institución policial, cuya credibilidad es cada vez más nula. “Un monstruo grande y pisa fuerte”, dice León. Y una reunión política es una fuerza mínima con virtudes y defectos, de los cuales podemos comparar con una escupida en un océano. Y precisamente el océano no son las virtudes. Pero escucharlos en debates políticos da una mínima esperanza. Todavía no se rindieron y luchan ante todo, luchan. Porque se forman  con cada vivencia y, de alguna manera, se  educan con la realidad como primordial compromiso. Admiro sin embargo, el espíritu de pibes  que quieren hacer un mundo  menos peor. Porque este les duele. Nos duele.

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