martes, 31 de mayo de 2011

UNA DIVISION QUE NO SUMA

En palabras de Adorno, la industria cultural de los medios masivos de comunicación nos modelan a gusto y semejanza de la economía mundial.
Un sinfín de flashes informativos, imágenes sucesivas, sexo, drogas y rock n´roll se ven por la tele y la internet, dirían los abuelos.
La industria cultural nos va modelando e inculcando ciertos valores que hay que tener para encajar . ¿Donde? En la sociedad de masas que menos piense y dubite, mejor.
Mejor actúa el esquema watsoniano del estímulo-respuesta que tuvo su génesis en perros y gatos, bue… hablando de la tele.
La eterna semejanza entre el hombre y el animal. Animales  humanos que caminan por la vida y se reproducen por doquier y a granel. En cada recoveco del mundo. Un mundo lleno de gente llena de miserias y grandezas, por qué no?
Un ser humano que valora más la pérdida de una fortuna que la muerte de su propio padre. Una iglesia que se espanta de semejante filosofía maquiavélica. Y una filosofía  que cada vez es más barata y los zapatos más de goma.
Un charly García que nos da de comer gigantescos espectáculos  en los cuales es indisimulable su rivotril dependencia.
Una independencia cada vez más dependiente de la independencia de las grandes potencias.
Grandes potencias que disimulan perdonar deudas en cuasi-películas hollywoodenses y en la material realidad endeudan más y más a países que muestran devastaciones humanas que la industria cultural no muestra. Chicos hambrientos donde se supone que el tío sam les iba a mostrar un mundo mejor. La panza inflada de esos pibes no es porque comieron mucho. Sépanlo seguidores de la industria cultural.
Una panza llena de injusticia, desigualdad y miseria capitalista individualista del tipo de ver quién es el mejor George de la selva.
Una selva que cada día afila más los colmillos del hombre para cumplir  con su condición de lobo del hombre a la manera hobbesiana, y por qué no leonardofabiana.
Una persiana que no abre , una puerta que no abre. El fuego que mató a tanta gente y una vez más es protagonista de la violencia callejera individualizada en un baterista.
Una lluvia inminente y un día de sol, lluvia y sol, sol y lluvia, repentinamente.
El enojo de un planeta que se sacude de vez en cuando al jodido ser humano, cuya idea de traerlo al mundo está siendo seriamente cuestionada por el responsable. Un mundo organizado de una manera desorganizada, que excluye y divide. Una división que no suma. Una sumatoria de sucesos  que es más que la suma de las partes.
Un televisor que se apaga. Una realidad que se prende. Un mirar alrededor. Una vista hacia mí en el otro. Me veo en el otro y me reconozco como humano. Un acercamiento. Un abrazo. Una esperanza.

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