martes, 1 de febrero de 2011

la escondida virtual


Me entretuve más de la cuenta con los llamados juegos electrónicos. ¡Qué cosa! Esta tecnología del entretenimiento que hace pasar horas y horas sin que uno lo note. Es impresionante la capacidad de absorción de mentes y de inteligencias de estas máquinas. Fui al cyber y estaba lleno de esta especie humana de evasores de realidades que encuentran en la pc (las siglas no pertenecen al partido comunista), otro modo de desconectarse de la realidad para satisfacer necesidades físico-psíquicas en una pantalla en un sinfín de virtualidad.
Angustias, problemas o cualquier tipo de conflictos que se desee evadir, la pc es el mayor exponente a la hora de salir corriendo por un sendero donde te topás con wonder boy, tirándote hachitas.
El problema es que esto puede acarrear una computadora dependencia que nos aleja lentamente. Después, a la hora de entablar una charla, un diálogo, se generan los monosílabos estúpidos sin un hilo coherente de comunicación a falta de feedback (retroalimentación). Se genera algo así: como andas? Bien. Tres horas después: y vos?  El otro, mirando el teléfono, tres horas después, le dice: Pará que contesto el mensajito. Bien. Y así se genera una reunión de seis horas en la que no se tocó ni un puto tema. Y ni se te ocurra instalar un debate como para que a alguien se le caiga una idea. ¿Se te ocurrió?. ¡Ja! qué iluso.
La pc no es más sólo una herramienta laboral. Pasa a ser nuestra vida misma. Algunos dicen que ya nos domina. No les demos el gusto. Una pc no te puede cebar un mate, convidarte un pucho. Simplemente, contarte una pena. Espero que no. Hasta la vista, baby.

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