miércoles, 5 de enero de 2011

LA NECESARIEDAD DEL ARTISTA.-

A menudo los artistas son aquellas personas que expresan lo que la sociedad en su conjunto de antigrupo no puede expresar o no quiere expresar porque no le conviene. Realizar un juego en el cual se imaginan un mundo ficticio, basado en la realidad. O se imaginan una realidad basada en la ficción.
De todos modos, son necesarios. Si, la necesariedad estriba en las dificultades del decir. Por censuras, miedos y otras tantas cuestiones absurdamente importantes que hace que uno calle; no se, pérdida del empleo, de un interés económico, etc.
Los artistas deben decir. De distintas formas. Deben plasmar una metáfora de la realidad o una realidad metafórica tal, en la que se exprese el silencio de los que callan.
Si hay algo que el artista no calla es una serie de episodios atroces que frecuentemente azotan la tierra en la que todos vivimos y con la cual , quien es visto como un loco, se ve destinado a mostrar.
Quien no cumple con el mandato de artista es el mero operario del engranaje en el que se ve inmerso y esta dispuesto a obedecer, al no ver problema real alguno que implique una transformación desde el arte mismo. Su obra es de una funcionalidad tal que desconoce una realidad y colabora con su obsecuente reproducción.
Son meros señores que se dedican a cantar odas a la alegría y a la felicidad, que pintan un mundo  tan perfecto que asusta.
Sin perjuicio de esta clase de pseudoartistas ( o con perjuicio, porque la bondad que emana de ellos resulta nociva), la conditio sine quanon de la ontología del artista es esa manera de expresar, que sólo asisten a los creadores en su más profunda angustia, desolación, esa daga inundada en el pecho que para sacarla requiere de un esfuerzo catártico desde la inmovilidad aterradora que provocan los sucesos de la realidad que ametrallan como falshes en medio de la alfombra roja de la entrega de los oscares.
Ellos van más allá de la fría y tan irracional razón. Tan lejos de los trámites burocráticos y atisbo de traición  oficinesca, en busca de un ascenso. Van más allá. Mucho más lejos. Superan con creces toda imbecilidad disfrazada de coherencia. Crean, inventan un camino. Eso es lo que hace un artista. Inventar un camino. Mirar las cosas de otra manera. Crear otro tipo de fusión. Reflexionar de lo que no se quiere hablar.
Quien quiere oir que oiga y no hay mas ciego que el que no quiere ver son frases candentes en la mente de un artista. Nos devuelven la vista, como aquel Cristo que curó la vista del ciego de los que pedían ver. El Cristo médico y artista que repartía panes y peces entre los pobres. El Cristo médico, artista y …bueno, pienselo. Como pésimo artista, prefiero callar para no herir susceptibilidades religiosas.
Artistas. Racionalidad. Razón artística. Artista razonable. Nada más lejos que esa estupidez. Nada más lejos para el artista que parecer razonable. Que es un mero instrumento. Como la técnica. Quien espera la racionalidad del artista está más loco que la locura misma del artista.
El artista no es razonable. Transige lo intransigible. Penetra lo impenetrable. Atraviesa, molesta, incomoda lo estático porque mueve, transforma, conmueve. Eso lo hace único y esencialmente artista.-  

LOS CIENTIFICOS

Cada vez que alguien nombra a un científico imaginamos a esos tipos de lentes y meticulosos. Sin embargo, aveces no. Imaginamos gente anormal. Que no sale a la calle ni a comprar un kilo de carne. Por que?
Quizá alguno salga a ver qué ocurre en la realidad caótica que lo circunda. De alguna manera, eso que hacen, investigan,, miden , etc, se aplica a esa realidad. Por ende, que bueno sería tener una visual de la praxis donde se concretan esas teorías, o no.
Digo “o no”, porque con frecuencia esa realidad (amplia superadora de la teoría) no condice con la teoría. Eso es lo que acontece con el mundo que, demás está decirlo, es demasiado dinámico para enfrascarlo en teorías que servirían de momento.
Si hay algo que la realidad ostenta es dinamismo. La esfera da vueltas y vueltas de una manera antes impensada. La gente corre como loca en virtud del time is Money y vivimos como locos agolpándonos los unos a los otros, parafraseando un darwinismo social augurado por quien lleva el nombre de dicha corriente, en una carrera para ver quien es el más fuerte. Violencia, intolerancia, miseria espiritual, competencia nunca sana , como la envidia son algunos de los caracteres más sutiles de lo que siente cada eslabón de esta cadena de la que formamos parte.
Y así vamos odiándonos lentamente. Nos vamos aislando. Y se tira por la borda la historia infantil que supo contar Jean Jacques Rousseau. Esa cuyo protagonista principal es la bondad espontánea del hombre. Y en virtud de esa bondad, la confección de un contrato social que asegure su bienestar.
Aquí entran en juego esta gente loca que ven las cosas de otra manera y que por eso son marginados, vapuleados históricamente por diversas religiones, asesinados con cruces clavadas en los pechos, símbolo del poderío económico que nunca quiere develar verdades contrarias a sus intereses e históricamente se han planteado tapar el sol con las manos.
Está claro que la economía determine la vida de las personas. Les hace llevar a cabo distintas acciones que nunca desearían realizar  y les queman las neuronas idiotizando a los adaptados al sistema de la división del trabajo.
Algunos científicos alertan con temor sobre estas desavenencias del hombre, no ya del destino (como quieren echar culpa sus partidarios, los destinatarios). Los tipos joden. Descubren verdades y rompen las pelotas con difundir la sabiduría a la gente. Esto no le conviene a ninguna clase de poder, porque es peligroso que la gente sepa cual es su posición social y que es lo que reproduce día a día, a que contribuye, que es lo que aporta para que todo mejore. La sabiduría popular es un arma peligrosa. Porque el que sabe quiere participar, como lo fomenta el mismo sostén del capitalismo: la mismísima democracia. Por eso la sabiduría popular es diluida, desviada, distraída con todo tipo de medios de los que se vale el poder para menguar o mermar la participación. Medios de comunicación, todo tipo de fármacos, alcohol, drogas, sexo, todo en forma de ametrallamiento informativo en forma de flashes noticiosos que no de tiempo a pensar, a reflexionar, a sentarse a leer un libro hasta el final.
Estos científicos son los locos. Y los llamo científicos porque ellos se dedican, de alguna manera, a develar una verdad. Algunos financiados por el poder viven en el silencio. Otros desaparecidos, muertos en la hoguera tiempo atrás , encerrados en un loquero, rechazaron esa coima financista que mantiene engañada a la sociedad, de la mano de la tele y otros medios.
Pero hay algo que no se puede frenar. El viento; La Tierra, por más lastimada que esté; el fuego, el agua. Donde hubo fuego , cenizas quedan; y e viento, imparable, huracanado se encargará de diseminar.-

CHEJOV, EL DISTINTO


La reflexión pasa por un personaje de la obra de Anton Chejov. Tío Vania. El tipo es melancólico; guarda cierta melancolía con la vida. Una vida monótona, atada a una rutina circular de una vida fría, rusa. De la Rusia anterior a 1917.
Tio vania trabaja para el profesor Serebriakov. En un momento, lo admiraba,  hasta que a este se le ocurre vender la finca que había heredado  Vania. Este lo quiere matar y fracasa. Pero ese odio estaba disfrazado de un amor que Vania sentía por Helena, la esposa de Serebriakov. Helena, por otra parte, estaba enamorada del médico que visitaba la finca cuando Serebriakov estaba ausente. Oh casualidad!
Historias de rusos. Cínico, irónico. Situaciones que se suscitan tras un velo de tranquilidad símil a un río en un día tranquilo, donde en la superficie no se vislumbra ningún tipo de dinamismo pero quien se tira a nadar se encuentra con el fondo en medio de una revolución y difícilmente puede salir. Generalmente, termina devolviéndolo la misma correntada, pero ya echo cadáver.
Estas son las sutiles historias de Chejov, donde no pasa nada, pasa de todo, fiel al espíritu hegeliano donde las cosas son y no son allmismo tiempo.
Y así fue Rusia en su momento . 1917fue un año crucial en la economía rusa. Estalló una tremanda revolución que se venía gestando en razón de la miseria que vivía su pueblo bajo el régimen zarista y posteriormente, al gobierno cuasi democrático de la estadía porvisional de Kerensky.
Hasta que llegó Lenin, que dio origen a la revolución comunista que impregnó una impronta en la historia del mundo del siglo XX.
Chejov era dramaturgo y cuentista ruso, nacido el 17 de enero de 1860 en Tagarog (Crimea). Era médico de profesión y en casi todos su cuentos y obras teatrales figura un personaje con dicha vocación.
Se publicó Platonov después de su muerte. Era su primera obra.
Stanislavski no lo entendía en un primer momento. Se contactó con él (no existía el mail todavía) y empezó a entender que a Chejov “le gustaba mirar cómo nos maquillábamos. Entraba a los camarines antes del espectáculo, se sentaba callado y se concentraba mirándonos. Y cuando alguna línea modificaba la cara del actor acercándolo al personaje, se alegraba de golpe y rompía a reir a carcajadas con su voz de barítono”.
Supo definir al teatro como una “amante sofisticada, ruidosa, insolente y agotadora” .
Estaba enfermo de tuberculosis y tocaba la enfermedad en diversas obras. Fallece en Alemania en 1904, sin poder vivir una época de explosión en la economía y la política rusa, que él supo conseguir en el plano teatral y cuya profecía esbozaba la quietud de sus obras. Algo estaba por ocurrir. Trece años después la sociedad vio a Chejov en las calles, aunque muerto físicamente, vivo por haberlo contado.

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