miércoles, 30 de marzo de 2011

UN VIERNES DE ESKARAMUZA EN LA CIUDAD

Henos aquí a la vera de la orilla de la mesa con el fin de esbozar algún escrito que deje marcada a fuego el paso de una vida por el mundo. Algún día alguien leerá estas líneas y se preguntará qué le pasará a este chico. Por qué está tan loco. Qué le habrá pasado por la cabeza para escribir tantas burradas. Por la cabeza no sé . Pero por las venas corre sangre. Esa que te hace sentir la cachetada del tipo de al lado en tu mejilla. Esa sangre que no se banca injusticias. Esa misma que me impulsa a escribir. Algún día decidí ser periodista. No escribo en ningún medio de papel.  El único medio de papel donde escribo es el cuaderno que tengo al lado mío y que la angustia me lleva a vomitar cada una de estas ideas, como dice Alejandro Lerner, “defender mi ideología, buena o mala, pero mía”. Se que algunas cosas que escribo incomodan. Disculpen los sensibles la honestidad brutal que orientan mis escritos. Es sólo un escupitajo de lo que pienso. Para darle forma y claridad a la realidad que me circunda día a día. Para aprender a valorar, tengo que digerir. Y esto me ayuda. Porque para contar cuentos color de rosa, lean a Grondona, a Mario Vargas Llosa, que nos cuentan que llueve mientras nos están meando.
Bueno, sin más preámbulos, voy a tratar de dar forma a una noche en que tocó una banda. Y si, dijo mi amigo crepito. Esta vida que un día me trajo al mundo sin preguntarme si quería jugar este partido me llevó esa noche a ver esa banda.
Pero gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y el llanto, que nos hace renegar de nuestra existencia misma como condición humana, del hombre mismo, de sus locuras , tristezas, crueldades, miserias, sobre todo, aquí me pongo a escribir al coompás del ruido callejero. Esa calle que tanta vida regala por todas partes. Y tanta muerte también. Reglas de la realidad. No están escritas en ningún lado. Falta de políticas. Excesos de la misma. No se. Crueldad humana a falta de solidaridad, quizá. Tampoco se.
La verdad es que ayer me encontré con gente que valió la pena. Gente que no te pide que seas de una determinada manera. Que te vistas de tal o cual forma. Gente que simplemente quiere que sepas como sos. Con tus locuras, angustias, miedos, y todo lo atinente a un ser humano y de lo que carece un robot que sólo produce.
Con dignidad, los chicos de Campana presentaron un disco. Explota, se llama. Y explotó la ciudad. O por lo menos esa ínfima parte de la ciudad. Bajo una música que nació como signo de protesta. El ska, emparentado con tendencias políticas anarquistas y que Eskaramuza interpretó muy bien. Una percusión ciclotímica interesante dejaron más que satisfecho a un público mercedino que , aún careciente de ciertas muestras de expresión, no se opacó. Saltó, cantó, gritó y hasta rompió vasos. Pero no enquilombando, sino de la exaltación festiva. Los platos rotos los pagaron los amigos de Brujas.
Homónimo del lugar, el cantante, la bruja, dibujaba una voz aguda u bajo que no era tocado por una mano, sino que parecía que un arácnido se había apoderado de los dedos del muchacho que lo ejecutaba a una velocidad imperceptible.
En la guitarra, otro muchacho. El colo. Peinado a lo chipi barijo. De él emergía una viola que iba a destiempo, típico del ska, que dejó a un público estupefacto de emoción y a quienes hicieron extensible la gratuidad de demos y remeras de la banda.
La cuestión es que la diversión se hizo dueña del lugar y la gente estaba asaltada de una energía pocas veces vivida en una ciudad que lentamente está despertando hacia la cultura. Cual si se estuviera levantando de una enorme siesta santiagueña y se encuentra con que en la casa hay una inmensa fiesta.
Eskaramuza dejó una marca indeleble en la ciudad. Espero que la ciudad no le cierre las puertas a esta gente que nos deja con una satisfacción espiritual indomable.





4 comentarios:

Anónimo dijo...

bueno, para cuentos color de rosa no solo están Grondona y Vargas , no seré famosa, pero en el rosa me anoto. Besitos.Ma.

castro a dijo...

pero vos tenes calidad viejita . te quiero mucho

Marcos dijo...

En ésta la banco a tu madre. Los cuentos rosas también aportan. Todo está en el estilo, en cómo es contada la historia, en los matices y el recorrido que hagas, aunque el final sea rosa. el arte de la literatura radica en saber contar. no es lo mismo decir "mirá las tetas que tenés!!" que decir, "quisiera perderme en el abismo de tu escote", y estoy hablando de lo mismo. en fin, gran abrazo! Marcos

castro a dijo...

es cierto lo que decis no es lomismo decir soy amrcos tabossi que soy marbosi taquito soy marbosi taquito que le voy a hacer que le voy a hacer...

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