jueves, 3 de febrero de 2011

HISTORIA DE LA GUERRA DEL CERDO CON PILCHA DE CORDERO

Este espacio lo reservé por los 28 años que se cumplieron desde que un funesto día empezó en el país una dictadura militar. 24 de marzo de 1976. Mi hermano nació aquel año. Suerte que hoy no es uno de esos jóvenes que reclaman su identidad.  Sin embargo, todavía me queda un resto de humanidad para pensar en aquellos seres que perdieron a sus padres porque pensaban distinto. Porque querían otro orden de cosas. Porque pensaban en otra gente. O porque usaban barba y , por lo tanto, eran tipificados como “comunistas” o “subversivos”.
Los responsables de estos crímenes de lesa humanidad fueron autoamnistiados, procesados, indultados y vueltos a condenar. Además, defendidos por algunos formadores de opinión que se hacen llamar “periodistas”, difamando y construyendo infamia en una profesión-vocación-pasión tan linda comoesa. Entiendo que guardan una suerte de odio encubierto a la sociedad, al pueblo, a todo lo que se mueva en masa y que reclame por algo.
Igualmente, lograron su propósito. Los condenaron, sin embargo, dejaron a un hombre individualista, idiotizado y odiado que el neoliberalismo y el salvaje capitalismo tanto anheló.
Sin embargo, y para su intranquilidad, aún quedan las mentes , las conciencias sociales, los hombres que creen que los hombres sin distinción de ninguna especie, deben cubrir o tienen derecho a cubrir sus necesidades básicas: comer, vestirse, vivir en una vivienda digna, trabajar; en suma, vivir dignamente. Porque son hombres. Porque somos hombres.
La última dictadura se encargó de erradicar este pensamiento “de izquierda”, adulaban.
“Era una guerra”, decían. Y con ella trataban de tapar “sólo 8.000 desaparecidos” en manos del rol criminal de un Estado. 8.000, dijo Reynaldo Bignone, el último presidente de facto. Sólo 8.000. ¿Tiene sentido discutir un número cuando se sabe que hubo asesinatos a mansalva, torturas, vejaciones y humillaciones en manos del aparato paraestatal y estatal? Yo, cerraría el culo, Reynaldo.
Las cifras oficiales dan casi 30.000. Sean los que sean, no se justifican por la mera creencia de que hay una guerra. En una guerra se enfrentan dos potencias con similares condiciones. La ayuda que brindó Estados Unidos a la exterminación de las organizaciones sociales de la mano de las multinacionales como Mc Donalds, Coca cola, la General Motors, Ford y otras empresas que hoy explotan a sus hizo que no fuera una guerra.-

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay cosas que parecieran ya demaciado habladas, este es un tema en que cuesta decir algo no dicho. Lo que reconforta es el comportamiento del actual gobierno que ha puesto énfasis en la memoria, desechando al olvido como posible camino. Sin embargo, me sentiría mas felíz si gente como Firmenich, que terminó abrazado a Oñemovich, también fueran condenados por sus crimenes, que no fueron pocos, entre lo cuales estuvo sin duda la entrega de compañeros que creyeron en él y fueron traicionados. Reflexion final para mi: NO a la violencia, de ninguna indole. Si a la lucha pacifica y continua de los derechos comunes a todos los seres vivientes. Te mando un abrazo Agu.

Anónimo dijo...

No siempre las guerras son entre dos potencias, vimos muchos ejemplos en los que no fue asi. igualmente nada justifica la violencia, cada uno es libre de pensar y sentir como quiere. "que grande ha sido nuestro amor" hay que seguir luchando besitos! yesi

agustin dijo...

gracias por comentar muchachos pero ponganle el nombre al final, asi se con quien discuto. jaja abrazo a todos los comentaristas enriquecedores de este blog. el autor

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