miércoles, 9 de febrero de 2011

¡CHE, CRISTO!

Estoy leyendo un poco de prisa las aventuras de un niño llamado Jesucristo. Raro en mí. En general, elijo otro tipo de lecturas. Pero lentamente mi cabeza (o lo que queda de ella) va construyendo su historia. Nada más ni nada menos que de la mano de Él, escribiría la iglesia, Iglesia o Higlezia. No importa.
Personaje histórico que dejó atónita a gran parte de la humanidad. Más aún, parte de esa humanidad lo sigue hasta el día de la fecha.
¿Qué grosso el tipo no? Algunas lo comparan con el Che Guevara, por su preocupación social por los enfermos (el Che era médico, después de todo) y por los pobres (peleó por la igualdad social). Si hay alguna coincidencia entre Cristo y el Che, además de aquello, es que ambos nacieron en tierras casuales. O sea, las familias que engendraron estos dos sujetos, personajes de la historia, justo pasaban por el lugar donde nacieron los futuros mitos en la ignorancia de que con ellos advenía el registro de la historia.
Cristo nació en Belén. Porque José y María se dirigían hacia allí para cumplir con un censo poblacional. El Che nace en Rosario luego del fracaso empresarial que tuvo su padre. Quizá esta vida dinámica lo haya llevado al Che a ser un cosmopolita en potencia, al igual que a Cristo. Ambos impulsados por la curiosidad que ostentan los grandes de la historia.
Pero aún así. Hay ciertas aristas en la historia de este personaje que me gustaría destacar: en su génesis, parece ser  que fue un ángel vestido de mendigo quien asomó para decirle a María, su madre, que estaba encinta. José, su padre, moría de rabia y celos cuando se percató de que María había hablado con un hombre. Es más, le mandó matones para averiguar lo que había hablado. Áspero carpintero el muchacho.
La peligrosa relación que surge de la lectura de los textos bíblicos  en lo atinente a la maldad de la mujer callada, sumisa, que guardaba un diablo adentro; “sobre todo de las más inocentes”.
Y bueno, una serie de cosas como que Jesús era negro o moro, color oculto por los textos bíblicos, como pasó con los libros que hablaban de Cabral soldado heróico y le echaban talco también para que no sea tan negro. La historia oficial. La de los ganadores. No es ninguna novedad que siempre ocultó. Lo mismo se hizo con el pobre Cristo, cuyos intermediarios se empeñan más en espantar fieles que en reclutarlos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buena comparación entre ambos, creo que la verdadera historia la habrá sabido solo ellos, porque cuando la historia se adueña de la vida de los hombres, la transcribe de avuerdo a la mano que la redacta, y eso es , como ya sabemos, muy subjetivo. De todas maneras, personalmene, los banco a los dós. Dos fenómenos.(Ma, nene).-

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